Científicos descubren al ‘coyolobo’, un híbrido de coyote y lobo en EE.UU.

En las regiones del noreste de Estados Unidos y Canadá, los habitantes se encuentran con un curioso cánido que, a simple vista, parece un coyote, pero es más grande y tiene un movimiento más parecido al de un lobo.

Este animal, popularmente llamado ‘coyolobo’ o coywolf, ha generado un debate en la comunidad científica.

La discusión principal radica en si este animal debe ser considerado como una nueva especie. Investigaciones genéticas han descubierto que estos animales son en realidad coyotes con una mezcla significativa de lobo y algunas características de perro doméstico, variando según la ubicación geográfica.

Para quienes habitan cerca de áreas urbanas, esto implica que el manejo y convivencia con estos animales se basa más en su comportamiento que en su clasificación taxonómica.

Históricamente, el coyote ha expandido su territorio hacia el este durante los últimos 200 años debido a cambios en el paisaje.

Un informe de la Wildlife Conservation Society documenta su presencia en Michigan alrededor de 1900 y en el sur de Ontario para 1919, antes de su proliferación en el noreste de América.

La desaparición de lobos en grandes áreas y la transformación del hábitat debido a la tala y la urbanización han facilitado la aparición de coyolobos en lugares como la región de los Grandes Lagos, donde el cruce entre coyotes y lobos no es una anomalía.

Un estudio publicado en Molecular Ecology analizó 63 marcadores SNP en 427 cánidos, encontrando una mezcla genética de coyote, lobo y perro entre las poblaciones orientales.

Descubren al ‘coyolobo’

Esto sugiere que los coyotes del este son un ‘enjambre híbrido’ con niveles variados de mezcla genética.

En áreas con abundante población de ciervo de cola blanca, se observó que los coyotes tienden a tener más características de lobo, indicando una posible adaptación local al entorno.

Mientras algunos investigadores, como Way y Lynn, proponen que este animal merece una designación científica como Canis oriens, otros como Kays y Monzón argumentan que no hay un aislamiento reproductivo que justifique su clasificación como especie distinta.

El debate no es meramente académico. En entornos urbanos, la presencia de coyotes del este puede incrementar los conflictos donde hay acceso fácil a alimentos, como basura o mascotas no supervisadas.

Un informe de la WCS ya indicó que la alimentación humana a estos animales se relaciona con comportamientos agresivos.

Como medidas preventivas, las autoridades de Massachusetts recomiendan no alimentar a los coyotes, eliminar atrayentes, mantener mascotas con correa y usar métodos seguros para ahuyentarlos si se acercan demasiado.

La llegada del coyote también puede alterar los ecosistemas, afectando a depredadores más pequeños como zorros y gatos asilvestrados. Un estudio en Scientific Reports documentó cambios en el uso del hábitat por parte de estos animales en islas barrera.

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