A bordo del sumergible tripulado Fendouzhe, un equipo internacional exploró el noroeste del océano Pacífico, alcanzando los 9.533 metros de profundidad. Allí se identificaron ecosistemas de animales que viven en simbiosis con bacterias quimiosintéticas, capaces de transformar metano e hidrógeno sulfurado en energía, sin necesidad de luz solar.
Este tipo de metabolismo, conocido como quimiosíntesis, ya se había observado en puntos menos profundos, pero nunca con tal diversidad ni a semejante profundidad.
Fosas marinas como epicentros de biodiversidad extrema
La investigación, publicada en Nature y coordinada por el Instituto de Ciencia e Ingeniería de los Océanos Profundos de la Academia China de Ciencias, se centró en dos regiones sísmicamente activas:
- Fosa de las Kuriles–Kamchatka, recientemente sacudida por un terremoto de magnitud 8,8
- Fosa de las Aleutianas, con filtraciones naturales de gases desde el subsuelo
En ambas se encontraron gusanos tubícolas de hasta 30 cm, con colores que iban del blanco al rojo intenso, y almejas completamente blancas que superaban los 23 cm.
Estas especies forman estructuras organizadas, no enclaves aislados, lo que sugiere una distribución más amplia de la vida quimiosintética en el fondo oceánico.
Más allá de lo conocido: posibles especies nuevas y metabolismo inédito
Según el biólogo marino Xiaotong Peng, las condiciones en estas fosas combinan frío extremo, ausencia de luz y alta actividad tectónica, creando un entorno químicamente activo. El investigador principal Mengran Du destacó que lo revolucionario no es solo la profundidad alcanzada, sino la abundancia y diversidad de vida observada.
Algunos ejemplares podrían pertenecer a especies nuevas para la ciencia, aunque se requieren análisis genéticos para confirmarlo.
Vida basada en restos orgánicos: otras especies adaptadas al abismo
Además de los organismos quimiosintéticos, se identificaron especies que se alimentan de detritos orgánicos descendentes, como:
- Gusanos cuchara
- Anémonas abisales
- Holoturias adaptadas a presión extrema
Estas criaturas presentan fisiologías poco comprendidas, adaptadas a un entorno donde la vida parecía improbable.
Implicancias científicas y astrobiológicas de los ecosistemas quimiosintéticos
Este descubrimiento amplía el límite conocido para la vida basada en quimiosíntesis y refuerza la idea de que los grandes fondos oceánicos aún albergan formas de vida desconocidas, con potencial para redefinir la biología extrema.
Según el equipo, el próximo paso será entender cómo estos organismos procesan compuestos químicos bajo presiones extremas, y qué mecanismos moleculares les permiten sobrevivir.
La exploración abisal no solo revela biodiversidad inédita, sino que también abre nuevas preguntas sobre la vida en otros planetas, donde condiciones similares podrían permitir formas de vida no dependientes de la luz solar.



