jueves, octubre 6, 2022

La ingeniosa idea para que el aire acondicionado gaste un 90% menos que ha cautivado a Bill Gates

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Las olas de calor se siguen sucediendo este verano en Europa, aunque es un fenómeno que trasciende nuestras fronteras y afecta a buena parte del planeta. La emergencia climática se hace cada vez más evidente y también la necesidad de soluciones como el sistema chino que refresca todo un barrio y evita encender miles de aires acondicionados o propuestas urbanísticas como el Túnel del Viento, la espiral vegetal que rebajará 4 grados la temperatura de Madrid. En esa misma dirección dirigen sus esfuerzos los responsables de Blue Frontier, una start up estadounidense que está detrás un aire acondicionado evaporativo mejorado con desecante capaz de reducir drásticamente el consumo energético y la emisión de CO2.

Las prometedoras patentes y prototipos de esta pequeña empresa han captado la atención de Bill Gates. A través de su fondo de inversión centrado en energía sostenible, Breakthrough Energy Ventures, el fundador de Microsoft ha invertido 20 millones de dólares en Blue Frontier y su tecnología diseñada para hacer más eficiente el aire acondicionado utilizando menos subproductos nocivos para el medioambiente.

De momento, sus revolucionarios aparatos son sólo prototipos que se están poniendo a prueba en el Laboratorio Nacional de Energías Renovables y en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge. Pero los resultados iniciales son muy prometedores, ya que han conseguido reducir hasta un 90% de energía y cifras similares con la emisión de gases de efecto invernadero. Los primeros diseños se orientan hacia los edificios comerciales y se empezarán a instalar antes de final de año. Para el primer producto comercial para edificios residenciales habrá que tener algo más de paciencia, ya que en sus previsiones figuran los años 2026 y 2027.

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Ideal para el Mediterráneo

Más allá de quitarnos la corbata, el aumento del uso del aire acondicionado es una de las grandes consecuencias del alza constante de las temperaturas en todo el mundo. Según datos de Eurostat, la necesidad de refrigerar edificios en España es casi el doble que en 1979. Y ya no es simple confort, sino pura supervivencia: es la manera más eficaz de prevenir la muerte de más personas provocada por las altas temperaturas.

Otro informe, redactado por un equipo de investigadores del Proyecto China de Harvard, concluye que al menos el 70% de la población de varios países necesitará aire acondicionado en 2050 si continúa aumentando el ritmo actual de emisiones, una cifra incluso mayor en países como India e Indonesia. Las olas de calor extremas y el aumento de la demanda de refrigeración se corresponden con episodios de apagones dados los grandes picos de consumo, que están llevando a las redes eléctricas actuales al límite de su capacidad.

El problema es que, cuanto más aire acondicionado se utiliza, más se aceleran las emisiones. Una pescadilla que se muerde la cola para la que los técnicos de Blue Frontier aseguran haber encontrado la mejor solución posible. Su origen es, cuando menos, curioso: la tecnología se descubrió mientras intentaban eliminar el ántrax, bacteria que puede ser utilizada para bioterrorismo, del aire.

Su gran aportación se basa en la evaporación indirecta y en la utilización de desecantes líquidos, sustancias químicas con un nivel de presión de vapor inferior al del agua. En el momento en el que el aire húmedo pasa a través de ese desecante, se extrae el agua y eso deshumidifica el aire.

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“Los desecantes líquidos son excelentes antisépticos y bactericidas, así que el contacto del ántrax con el desecante líquido lo mataría”, declaró Daniel Betts, CEO de Blue Frontier, a la CNBC. “Esta investigación inicial condujo a innovaciones y descubrimientos que constituyen la base de la tecnología de climatización de Blue Frontier. De hecho, una de las ventajas sería una mejora general de la calidad del aire interior y un entorno más saludable”.

Su eficacia está testada en diferentes climas, con una media de ahorro del 60%. Sin embargo es especialmente notable en climas áridos y mediterráneos, porque cuanto más caliente y más seco es el aire exterior, mejor funciona. Eso le permite utilizar hasta un 90% menos de energía frente a un aire acondicionado tradicional en episodios de calor extremo.

Menos contaminante

Además, su sistema utiliza entre un tercio y una quinta parte de la cantidad de refrigerantes necesitaría para alimentar un sistema convencional, además de ser sustancias menos contaminantes. “El efecto combinado es una reducción de entre el 85% y el 87% de la contribución de nuestro sistema al calentamiento global”, aseguró Betts.

De hecho, el escaso refrigerante que utiliza el sistema de Blue Frontier no se emplea en refrigerar, sino que es necesario para hacer funcionar la bomba de calor que regula la concentración de sal del desecante. Este se almacena dentro de la máquina de aire acondicionado en un pequeño depósito, lo que permite almacenar la capacidad de refrigeración para cuando más sea más necesaria, proporcionando entre 4 y 7 horas de refrigeración con un consumo de energía casi nulo. Esto supone evitar los grandes picos de demanda, lo que implica una menor exigencia para las redes eléctricas, cada vez más dependientes de las renovables, que son fuentes de energía intermitentes.

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“Los picos de demanda en verano no sólo son un problema porque provocan apagones, aumentan el coste de la electricidad y producen más emisiones de gases de efecto invernadero”, señala Betts. Es algo que también contribuye a los incendios forestales como los que estamos viviendo este verano. “Cuando todo el mundo consume electricidad para el aire acondicionado durante los días más calurosos del año, la gran cantidad de electricidad que circula por las líneas de transmisión y distribución las calienta y hace que se comben. Esto aumenta la probabilidad de que entren en contacto con la vegetación, provocando incendios forestales”.

De esta manera, la tecnología de almacenamiento de energía y aire acondicionado de Blue Frontier puede ser un primer paso decisivo para frenar drásticamente las emisiones y reducir el consumo energético. Un ejemplo a seguir para asegurar un futuro mejor (y más fresco).

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