A nivel global, los desastres por incendios forestales parecen haberse multiplicado dramáticamente tanto en frecuencia como en costos durante las últimas cuatro décadas.
Es que, aunque la humanidad coexiste con los incendios forestales desde hace milenios, el escenario cambió radicalmente desde 1980 a la actualidad.
Así lo revela un estudio de la Universidad de Tasmania publicado en la revista Science: el 43% de los eventos más devastadores ocurrieron en los últimos 10 años.
Estos incendios, además, son especialmente impulsados por condiciones climáticas extremas en regiones vulnerables y densamente pobladas.

Incendios forestales: los preocupantes descubrimientos
En su estudio, el investigador Calum Cunningham y sus colaboradores descubrieron que los grandes desastres económicos causados por incendios forestales se cuadruplicaron desde 1980.
Además, los eventos fatales por incendios forestales triplicaron su frecuencia en el mismo período.
«Casi la mitad de los eventos más dañinos de los últimos 44 años ocurrieron tan solo en la última década«, señalan los autores del estudio.
Específicamente, el 43% de los 200 eventos más dañinos se concentraron en los últimos 10 años.
Además, la aceleración se volvió más pronunciada a partir de 2015, año que marca un punto de inflexión en la tendencia global.
Por qué empeoró el escenario de los incendios forestales
¿Por qué empeoró el panorama de los incendios forestales? Al parecer, son tres las razones principales que intensificaron estos riesgos de manera significativa:
- El cambio climático;
- la mala gestión del suelo, y;
- la expansión urbana hacia paisajes inflamables
«Esta escalada está impulsada por una combinación de condiciones climáticas intensificadas que promueven condiciones meteorológicas extremas para incendios, más factores humanos», explican los científicos en sus hallazgos.
Entre las principales razones, se cuenta la expansión de la urbanización a zonas forestales, lo que aumenta significativamente la vulnerabilidad de los bosques a incendios.
Los cambios en el uso del suelo también alteran los ecosistemas naturales y modifican los patrones históricos de incendios.
Finalmente, otro aspecto a tener en cuenta es que las políticas de supresión de incendios a largo plazo, paradójicamente, también acumulan material combustible que alimenta fuegos más intensos cuando estos ocurren.

Regiones más afectadas y nuevos patrones
Los biomas propensos a incendios, como bosques mediterráneos, templados de coníferas y boreales, soportan una parte desproporcionada de los desastres.
En particular, estas regiones presentan condiciones naturales que favorecen la propagación del fuego.
Sin embargo, el estudio detecta que ahora también están surgiendo impactos significativos en diversas regiones que anteriormente no experimentaban este tipo de emergencias.
Así, los márgenes de áreas urbanas prósperas hoy enfrentan particularmente las consecuencias financieras más pronunciadas.
Las zonas densamente pobladas y vulnerables también combinan factores de riesgo que amplifican el impacto de los desastres por incendios forestales.
Además, la proximidad entre infraestructura urbana y zonas forestales crea un escenario de alto riesgo.
La falta de datos, una barrera para analizar los incendios forestales
Los investigadores destacaron también un problema estructural en la recopilación de datos.
Es que, hasta ahora, existía poca evidencia global sistemática sobre la frecuencia y costos de los incendios forestales con consecuencias sociales y económicas importantes.
Sin embargo, el análisis por Cunningham y sus colaboradores logró compilar dos bases de datos globales sobre desastres naturales.
Se utilizó NatCatSERVICE de Munich Re, uno de los conjuntos de datos de reaseguro patentados más completos, y la base de datos de eventos de emergencia disponible públicamente (EM-DAT).
Estos permitieron a los investigadores examinar desastres de incendios forestales desde 1980 hasta 2023.
En particular, el análisis se enfocó en eventos que causaron 10 o más muertes o figuraron entre las 200 mayores pérdidas económicas relacionadas con incendios en relación con el PBI nacional.
Estos conjuntos de datos integrados permitieron evaluar, a escala global, tanto los impactos sociales como las pérdidas financieras de los grandes desastres naturales.



