La arena, material clave para el desarrollo moderno, está presente en el concreto de las ciudades, en el vidrio de los rascacielos, en el asfalto de las autopistas y en los muros costeros que enfrentan el aumento del nivel del mar.
Sin embargo, un nuevo informe de la ONU advierte que la extracción masiva de arena está desestabilizando ríos, erosionando costas y dañando la biodiversidad, debilitando los ecosistemas que protegen a las comunidades frente al cambio climático.
Magnitud del problema
- Cada persona utiliza en promedio 18 kg de arena al día.
- La demanda mundial se triplicó entre 2000 y 2020.
- Se extraen alrededor de 50.000 millones de toneladas por año, suficiente para construir un muro de 27 metros de alto y ancho alrededor de la línea ecuatorial.
- Desde 2020, el peso de la infraestructura humana supera al de toda la biomasa viva del planeta.
Impactos ambientales
La extracción excesiva provoca:
- Profundización de ríos.
- Hundimiento de deltas.
- Reducción de playas.
- Intrusión salina en acuíferos.
La arena cumple funciones vitales: regenerar playas, estabilizar costas, filtrar agua y sostener hábitats de peces, aves y tortugas. Una vez convertida en concreto o asfalto, queda eliminada de los sistemas naturales.
Ejemplos regionales
- Trinidad: pérdida de vegetación nativa esencial para polinizadores.
- St Kitts & Nevis: alteración de zonas de anidación de tortugas marinas.
- Jamaica: degradación de praderas marinas y sistemas coralinos, acelerando la erosión costera.
En ecosistemas de agua dulce, los lechos arenosos y dunas sostienen peces, anfibios y aves migratorias, además de favorecer el crecimiento de manglares y pastos marinos.

Respuestas y alternativas
Algunos países comienzan a replantear el enfoque:
- Colombia: clasificó arena, grava y arcilla como minerales estratégicos en 2023.
- Brasil (Minas Gerais): promueve el uso de arena de mineral, subproducto del procesamiento minero que reduce la presión sobre ríos y costas.
El informe de la ONU recomienda:
- Fortalecer el monitoreo ambiental.
- Aumentar la transparencia en permisos de extracción.
- Impulsar reciclaje y materiales alternativos.
- Abandonar prácticas de contratación basadas solo en el menor costo.
Tecnología de monitoreo
Investigadores de la ONU desarrollaron una plataforma que utiliza datos satelitales e inteligencia artificial para rastrear embarcaciones de dragado marino. Los resultados preliminares muestran que 15% de estas actividades ocurren dentro de áreas marinas protegidas, lo que agrava el impacto ecológico.
La arena ya no puede ser tratada como un simple material de construcción. Es un recurso estratégico vinculado a la biodiversidad, la seguridad hídrica y la resiliencia climática. Reconocer su valor ecológico y regular su extracción es fundamental para proteger comunidades costeras y ecosistemas frente a los desafíos del cambio climático.



