El avance de la agrivoltaica, la instalación de paneles solares elevados en campos agrícolas, está demostrando beneficios que trascienden la producción simultánea de energía limpia y alimentos.
Un estudio presentado en el congreso anual de la American Geophysical Union (AGU) 2025 reveló que estos sistemas no solo optimizan el uso del suelo, sino que también protegen la salud y el bienestar de los trabajadores agrícolas.
Sombra que protege cuerpos y cultivos
La sombra generada por los paneles solares reduce las temperaturas extremas hasta en 10 °C, aliviando la fatiga y el estrés térmico de quienes trabajan bajo el sol. La investigación, liderada por Talitha Neesham-McTiernan de la Universidad de Arizona, se desarrolló en Jack’s Solar Garden, una explotación agrivoltaica en Colorado (EE. UU.).
En este lugar, las franjas de sombra móviles transforman la experiencia diaria de los trabajadores:
Disminuyen el calor directo.
Reducen el agotamiento físico.
Permiten mantener el agua potable fría por más tiempo.
Ofrecen espacios para pausas y apoyo físico, mejorando la calidad de vida laboral.
Impacto en la organización del trabajo
Las entrevistas y mediciones realizadas muestran que los trabajadores y el personal de investigación organizan sus jornadas buscando la protección de los paneles durante las horas más calurosas. Los datos reflejan una reducción de hasta 5,5 °C en el índice de estrés térmico (temperatura de bulbo húmedo y globo) en comparación con campos sin paneles.
Esta diferencia puede ser decisiva: entre jornadas sostenibles y condiciones extremas que obligan a suspender tareas. El estudio también subraya que la percepción del calor es compleja, ya que sensores y testimonios no siempre coinciden, lo que refuerza la importancia de escuchar las experiencias de los trabajadores en el espacio real.
La agrivoltaica ofrece soluciones innovadoras: paneles solares que optimizan el uso del suelo.
Expansión y nuevos desafíos
La investigadora planea ampliar el análisis a otros climas y regiones para obtener datos fisiológicos más precisos y comprender mejor los límites y posibilidades de la agrivoltaica.
Aunque no se presenta como una solución universal, el estudio concluye que la implementación de paneles solares en la agricultura es una herramienta poderosa para mitigar los riesgos del calor extremo, cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.
Qué es la agrivoltaica
La agrivoltaica combina la producción agrícola con la generación de energía solar en un mismo terreno. Los paneles solares elevados permiten que ambos sistemas funcionen de manera simultánea sin competir por el uso del suelo.
Beneficios principales
Optimización del espacio rural y diversificación de ingresos para agricultores.
Protección frente a condiciones climáticas extremas, reduciendo el estrés térmico en plantas y mejorando su rendimiento.
Generación de energía limpia, contribuyendo a la reducción de emisiones contaminantes y al desarrollo de fuentes renovables.
La transición energética demuestra que no solo protege los recursos, sino también los cuerpos. La agrivoltaica se posiciona como una alternativa eficiente y sostenible para el sector agrícola y energético, capaz de mejorar la productividad, reducir riesgos laborales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.
La pérdida de hábitat, la deforestación y el comercio ilegal avanzan de forma simultánea. A ello se suma el cambio climático, que intensifica presiones sobre ecosistemas frágiles que podrían desaparecer. Por eso, la conservación dejó de ser una opción y pasó a ser una urgencia.
En este contexto, organizaciones ambientales advierten que el tiempo se agota. Mientras tanto, especies raras y poco conocidas enfrentan un futuro incierto. Así, protegerlas implica también defender el equilibrio natural del planeta.
De cara a 2026, el foco se posa en criaturas extraordinarias que aún pueden salvarse. Sin embargo, hacerlo requiere acción coordinada y sostenida. De lo contrario, muchas podrían desaparecer en silencio.
La anguila europea es una de las especies que podrían desaparecer en 2026. Foto: Wikipedia.
Anguila europea: un eslabón clave en riesgo
Antes abundante en ríos y costas, hoy la anguila europea atraviesa un colapso poblacional. En pocas décadas, sus números cayeron de forma drástica en gran parte de Europa. Esto se debe a la sobrepesca, la contaminación y la fragmentación de ríos.
Además, el comercio ilegal agravó su declive. Sin embargo, cumple un rol esencial como alimento de otras especies. Por lo tanto, su desaparición alteraría cadenas tróficas completas.
Aunque recientes registros ofrecen señales mínimas de esperanza, el riesgo persiste. Por eso, el monitoreo científico será clave en los próximos años. Así, su recuperación aún es posible.
Gibón de Cao Vit: el primate que canta al borde del silencio
Este gibón, reconocido por su canto, es uno de los primates más raros del mundo. Creído extinto durante décadas, fue redescubierto a comienzos del siglo XXI. Hoy, sobreviven apenas unas pocas decenas de individuos.
La baja diversidad genética y la endogamia amenazan su futuro. A esto se suman eventos climáticosextremos y la pérdida de hábitat. Por lo tanto, cualquier perturbación puede resultar crítica.
Los esfuerzos actuales buscan restaurar bosques y fortalecer la población. Además, los censos permiten evaluar avances reales. Así, cada individuo cuenta para evitar la extinción.
El gibón cao vit, es una de las especies que podría desaparecer en 2026. (Foto: wanee Asia).
Tigre terrestre psicodélico: belleza que condena
La tarántula arcoíris india destaca por su colorido metálico único. Sin embargo, esa belleza la convirtió en objetivo del comercio ilegal de mascotas. Al mismo tiempo, los bosques donde vive se reducen rápidamente.
Su distribución limitada la vuelve especialmente vulnerable. Por eso, la pérdida de un solo fragmento de hábitat tiene alto impacto. Además, su extracción ilegal sigue siendo una amenaza constante.
Las iniciativas actuales combinan ciencia y educación comunitaria. Así, se busca frenar la demanda y proteger su entorno. De este modo, la conservación apunta tanto a la especie como a las personas.
Pez guitarra de barbilla negra: una forma única en peligro
Este pez, mitad tiburón y mitad raya, habita el Mediterráneo y el Atlántico oriental. Su reproducción lenta lo hace especialmente sensible a la sobrepesca. Además, la degradación del fondo marino acelera su declive.
Hoy se encuentra en peligro crítico. Por eso, su protección requiere limitar capturas accidentales. Asimismo, ampliar áreas marinas protegidas resulta fundamental.
Las acciones actuales buscan reducir la mortalidad pesquera. De este modo, se intenta estabilizar sus poblaciones. Así, el océano conserva una de sus formas más singulares.
El pez guitarra de barbilla negra es una de las especies que podrían desaparecer en 2026. Foto: UNDiario.
Pangolín de Temminck: el mamífero más traficado
Este pangolín africano habita zonas áridas del continente. Su andar lento y su comportamiento lo hacen vulnerable a la caza furtiva. La demanda de carne y escamas impulsa su comercio ilegal.
Aunque es un ejemplo extraordinario de adaptación, no puede defenderse solo. Por eso, los rescates y la rehabilitación son esenciales. Además, la reintroducción controlada ofrece nuevas oportunidades.
Las clínicas de urgencia juegan un rol clave. Así, cada animal salvado suma a la supervivencia de la especie. La lucha contra el tráfico sigue siendo central.
Halcón sacre: tradición que amenaza
Este halcón fue venerado durante siglos por la cetrería. Sin embargo, su captura excesiva redujo drásticamente sus poblaciones silvestres. Hoy quedan menos de los que el ecosistema necesita.
El comercio internacional continúa presionando a la especie. Por eso, el seguimiento de rutas comerciales es prioritario. Además, la cooperación entre países resulta indispensable.
Con datos precisos, se podrán diseñar mejores estrategias. Así, tradición y conservación podrían encontrar equilibrio. De lo contrario, el riesgo de desaparición aumenta.
El halcón sacre es una de las especies que podrían desaparecer en 2026. Foto: La biodiversidad ante el cambio climático.
Pantera nebulosa: manchas perseguidas
Este felino asiático es víctima del tráfico de fauna. Se comercia con ejemplares vivos, pieles y partes corporales. Además, la deforestación reduce su territorio.
La caza ilegal fragmenta poblaciones ya escasas. Por eso, las patrullas comunitarias cumplen un rol vital. Asimismo, la protección de parques nacionales resulta decisiva.
Cuando las comunidades participan, la conservación se fortalece. Así, la pantera nebulosa puede seguir habitando los bosques. Su supervivencia depende del control territorial.
Iguana de cola espinosa de Utila: esperanza entre manglares
Esta iguana vive exclusivamente en manglares de una isla hondureña. Durante años, su población estuvo en fuerte retroceso. Sin embargo, recientes censos muestran una recuperación alentadora.
La protección de manglares fue clave para este avance. Además, el trabajo con actores locales marcó la diferencia. Así, la conservación demostró que puede dar resultados.
Aun así, sigue en peligro crítico. Por lo tanto, mantener los esfuerzos es imprescindible. El hábitat sigue siendo su principal defensa.
La iguana de cola espinosa de Útila es una de las especies que podrían desaparecer en 2026. Foto: Selwo Marina.
Fer de lance de Santa Lucía: miedo y conservación
Esta serpiente venenosa es endémica de una pequeña isla caribeña. Aunque temida, no es agresiva si no se la molesta. Sin embargo, suele ser eliminada por miedo.
La persecución humana redujo sus poblaciones. Por eso, cambiar la percepción social es fundamental. La educación ambiental se volvió una herramienta clave.
Revalorizarla como patrimonio natural es el objetivo. Así, el miedo puede transformarse en protección. Su supervivencia depende del cambio cultural.
Tulipanes silvestres: belleza vegetal en declive
Las especies silvestres de tulipán habitan Asia Central. Más de la mitad de las variedades del mundo crecen allí. Sin embargo, enfrentan múltiples amenazas simultáneas.
El sobrepastoreo, la urbanización y el cambio climático las afectan. Además, la recolección excesiva reduce su regeneración natural. Por eso, su futuro es incierto.
La conservación combina tradición y ciencia. Trabajar con comunidades locales resulta esencial. Así, proteger flores también preserva cultura y paisaje.
Los tulipanes silvestres son una de las especies que podrían desaparecer en 2026. Foto: Thanksgiving Point.
Cómo evitar la extinción de estas especies
Proteger hábitats es el primer paso para su supervivencia. Sin ecosistemas sanos, ninguna especie puede resistir. Por eso, frenar la deforestación es urgente.
Además, combatir el comercio ilegal requiere cooperación internacional. Leyes más estrictas y control efectivo pueden marcar la diferencia. Asimismo, la participación comunitaria fortalece la vigilancia.
Finalmente, la acción climática es transversal a todas las soluciones. Reducir emisiones y adaptarse al cambio protege biodiversidad. Salvar estas especies es, en definitiva, salvar el equilibrio del planeta.
Tras una inundación histórica, la capital de Dinamarca asumió que su drenaje tradicional ya no alcanzaba. Por eso, decidió rediseñar calles, plazas y parques para absorber y redirigir el agua, las llamadas «ciudades esponja«. Así, la ingeniería dejó de ser invisible y pasó a integrarse al paisaje urbano.
Luego, el municipio abrió un proceso técnico y ciudadano para definir el nuevo rumbo. De ese diálogo surgió la idea de trabajar con la geografía y no contra ella. En consecuencia, la adaptación climática se convirtió en un proyecto de ciudad.
Además, el plan se pensó a cien años para anticipar lluvias más intensas y mareas más altas. De este modo, cada obra actual responde a escenarios futuros ya previstos. Así, la prevención reemplazó a la reacción tardía.
Copenhague se transforma en ciudad esponja para enfrentar las lluvias extremas. Foto: Ecoinventos.
Ciencia climática y planificación a largo plazo
Los estudios climáticos indican que las precipitaciones extremas serán más frecuentes. Por lo tanto, las ciudades del norte europeo enfrentan un riesgo creciente de inundaciones. Ante ese escenario, postergar decisiones dejó de ser una opción viable.
Asimismo, el aumento del nivel del mar presiona barrios costeros y alcantarillados. Por eso, Copenhague integró estas variables en su planificación urbana. Así, cada intervención busca reducir vulnerabilidades acumuladas.
Además, diseñar con horizonte de siglo evita soluciones parciales y costosas. En consecuencia, calles, servicios y espacios verdes se conciben como un sistema único. De este modo, la ciudad gana coherencia y eficiencia.
Infraestructura verde y gris en acción
El plan urbano combina naturaleza e ingeniería para gestionar el agua. Por un lado, incorpora parques esponja, humedales y pavimentos permeables. Así, el agua se infiltra y vuelve al ciclo natural.
Al mismo tiempo, se construyen túneles y depósitos subterráneos de gran capacidad. Estas obras almacenan tormentas completas y liberan el agua de forma controlada. Por eso, los eventos extremos dejan de colapsar la ciudad.
Además, muchos espacios cumplen funciones múltiples. Cuando no llueve, son plazas, parques o ciclovías. Sin embargo, durante tormentas intensas, se transforman en protección activa.
Espacios emblemáticos que absorben tormentas
Algunas plazas fueron rediseñadas para retener agua de forma temporal. Sus desniveles y jardines permiten almacenar lluvia sin perder uso social. Así, la estética acompaña a la función ambiental.
También se adaptaron parques históricos con grandes depósitos subterráneos. En días normales son áreas recreativas, pero en tormentas actúan como escudos. De este modo, barrios enteros quedan protegidos.
Además, estos proyectos refuerzan la aceptación ciudadana del cambio. La infraestructura deja de percibirse como amenaza visual. Por lo tanto, la transformación urbana gana legitimidad.
Copenhague se transforma en ciudad esponja para enfrentar las lluvias extremas. Foto: Universidad de Harvard.
Desafíos técnicos y ambientales
La convivencia entre redes antiguas y nuevas genera complejidad técnica. Reperfilar calles implica mover servicios esenciales con altos costos. Por eso, la ejecución requiere precisión y coordinación constante.
Asimismo, la calidad del agua plantea nuevos retos. La presencia de microplásticos y sustancias persistentes obliga a controles estrictos. En consecuencia, no todo el caudal puede descargarse directamente al mar.
Además, el financiamiento sigue siendo un desafío estructural. Los túneles y depósitos demandan grandes inversiones sostenidas. Sin embargo, la ciudad prioriza avanzar sin frenar el proceso.
Beneficios de las ciudades esponja
Este modelo reduce el riesgo de inundaciones y protege vidas e infraestructuras. Al mismo tiempo, disminuye la presión sobre ríos y ecosistemas costeros. Así, el impacto ambiental de las tormentas se atenúa.
Además, la expansión de áreas verdes mejora la biodiversidad urbana. Insectos, aves y pequeños mamíferos recuperan hábitats perdidos. Por lo tanto, la ciudad se vuelve más viva y equilibrada.
Finalmente, las ciudades esponja mitigan el calor y almacenan agua para sequías. Más vegetación implica menos islas térmicas y mayor confort urbano. De este modo, adaptarse al clima también mejora la calidad de vida cotidiana.
El viernes pasado, una sustancia viscosa de color rosado apareció en playas remotas del sur de Tasmania, generando alarma entre autoridades, científicos y organizaciones ambientales.
El fenómeno fue detectado primero en la bahía de Randalls, a unos 60 km al sur de Hobart, y luego en áreas como Little Roaring Beach, el canal D’Entrecasteaux y la bahía Little Taylors, según informaron The Guardian y The Northern Daily Leader.
Residentes locales reportaron la presencia de esta “baba” desde primeras horas del día. Equipos del Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Tasmania recolectaron muestras para su análisis, aunque aún no se ha precisado cuándo estarán disponibles los resultados.
Posible floración de algas
Un vocero de la Autoridad de Protección Ambiental de Tasmania vinculó el suceso a posibles floraciones de algas, procesos naturales influenciados por fluctuaciones de nutrientes, temperatura, precipitaciones o luz. El portavoz señaló que estos episodios han aumentado en frecuencia recientemente, impulsados por la contaminación y el cambio climático.
Si bien la mayoría de las floraciones son inocuas, algunas pueden alterar significativamente los ecosistemas marinos cuando los dinoflagelados —fitoplancton que suele funcionar como “limpiador” del océano— se multiplican de forma acelerada.
La hipótesis científica
La explicación preliminar apunta a la especie Noctiluca scintillans, conocida como “chispa marina” por el resplandor que puede generar en el agua. Según la ecologista estuarina Faith Coleman, en Tasmania se han registrado numerosas mareas rojas en los últimos tiempos.
Coleman indicó que este dinoflagelado rara vez produce toxinas peligrosas, pero consume pequeños invertebrados y huevos de peces, lo que incrementa el riesgo para peces y crustáceos. Además, explicó que estas mareas suelen ocurrir tras otros episodios de floración o desoves masivos, como los de salmón o coral, desestabilizando la red ecológica marina.
Una sustancia rosa en las playas alarmó a Tasmania.
Riesgos para fauna y salud humana
El posible impacto sobre la fauna marina y la salud humana mantiene en alerta a los expertos. En Australia Meridional y Sudáfrica se han registrado mortandades masivas de animales marinos y molestias leves en humanos —como irritación ocular y sensación de hormigueo—, aunque sin confirmarse riesgos de toxicidad aguda.
La científica marina Lilly Henley, de la organización Neighbours of Fish Farming, relató haber percibido “una sensación de hormigueo en brazos y cara” tras el contacto con el agua afectada. También informó sobre la aparición de pulpos muertos en la costa. Henley destacó que la floración creció considerablemente en las últimas 12 horas y atribuyó el agravamiento al aporte de nutrientes de la industria acuícola del salmón.
Reacciones institucionales
La Fundación Bob Brown alertó sobre una posible “emergencia ambiental” y pidió al primer ministro de Tasmania, Jeremy Rockliff, medidas inmediatas. El mandatario declaró que “no hay pruebas por ahora de un vínculo con la industria del salmón” y subrayó la necesidad de una investigación exhaustiva antes de sacar conclusiones.
Rockliff defendió el valor social y económico de las vías fluviales de la isla y la importancia de garantizar su uso sostenible.
Un desafío creciente
Los expertos advierten que estas floraciones de dinoflagelados representan un desafío creciente para la sustentabilidad pesquera y la salud de las zonas costeras, tanto en Tasmania como en otras regiones.
El avance de estos fenómenos compromete la biodiversidad marina, añade presión sobre comunidades locales y ecosistemas frágiles y refuerza la incertidumbre frente a condiciones cada vez más favorables para su proliferación.
El desierto de Atacama suma una pieza estratégica a su mapa astronómico: se trata de un observatorio que marcará un antes y un después en la exploración del universo de alta energía.
Es que la cacería de rayos gamma más grande jamás emprendida tendrá su epicentro austral en Paranal, donde el 17 de diciembre de 2025 se colocó la primera piedra del Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO).
La instalación se ubicará a 10 kilómetros al sureste del observatorio de Paranal.
Allí completará el ecosistema científico que ya incluye el Very Large Telescope y prepara el Extremely Large Telescope.
Xavier Barcons, director general del Observatorio Europeo Austral (ESO), destacó que Paranal es «un lugar con los cielos más prístinos«.
Cómo funciona la detección de rayos gammaen el desierto de Atacama
Los rayos gamma no llegan al suelo como la luz visible. Cuando un fotón gamma entra en la atmósfera terrestre, desencadena una cascada de partículas que produce un destello brevísimo de radiación Cherenkov.
Esa señal, que dura apenas una fracción de segundo, permite reconstruir el evento original.
El CTAO cubrirá un rango energético desde 20 gigaelectronvoltios hasta 300 teraelectronvoltios. Estos niveles superan en miles de millones de veces la energía de la luz visible.
Para lograrlo, el observatorio empleará tres tipos de telescopios optimizados para diferentes tramos del espectro.
La configuración prevista en el sur superará los 50 telescopios. Esta densidad instrumental representa un salto de escala respecto a los observatorios actuales de rayos gamma.
Qué fenómenos cósmicos se estudiarán
El nuevo observatorio perseguirá señales asociadas a procesos extremos del cosmos. Su programa científico se organiza en tres grandes áreas:
Investigar el origen y el papel de partículas cósmicas relativistas
Sondear entornos extremos como agujeros negros y estrellas de neutrones
Explorar fronteras de la física con búsquedas indirectas de materia oscura
El universo de alta energía funciona como un laboratorio natural. Allí la materia y la radiación alcanzan condiciones que ningún experimento terrestre puede reproducir de forma comparable.
Los rayos gamma complementan la detección de ondas gravitacionales y neutrinos.
Esta astronomía multimensajero permite interpretar eventos violentos y transitorios con mayor precisión. El CTAO aportará esa capa de información en un marco coordinado con otras instalaciones.
Un proyecto con dimensión global
El CTAO se desplegará en dos ubicaciones. Una en Chile y otra en La Palma, en el Observatorio del Roque de los Muchachos.
Esta arquitectura «a dos cielos» permite observar con continuidad y cubrir todo el firmamento.
El inicio de los trabajos de cimentación involucra un consorcio de empresas locales. Los primeros telescopios estarán operativos antes de finales de 2026.
«Ahora estamos convirtiendo un sueño en realidad«, afirmó Stuart McMuldroch, director general del CTAO.
El observatorio generará cientos de petabytes al año. Operará bajo principios de ciencia abierta, con acceso público a productos científicos de alto nivel.
El modelo reserva un 10 por ciento del tiempo de observación para científicos chilenos.
Chile consolida así su posición como polo global de astronomía. El CTAO sitúa en Atacama una infraestructura que conecta la investigación fundamental con capacidades tecnológicas avanzadas.
Desde cámaras ultrarrápidas hasta sistemas de tratamiento de datos a gran escala.
Durante una operación de perforación, de la empresa Petrobras, en la cuenca marítima de Foz do Amazonas se detectó una fuga de fluido. El evento ocurrió de madrugada y fue identificado mediante un vehículo operado de forma remota. Así, se constató una descarga al mar a través de una conexión entre juntas.
El derrame se produjo a gran profundidad y obligó a paralizar las actividades en el área. Aunque no se registraron personas heridas, el incidente fue clasificado como potencialmente riesgoso. Por ello, se activaron protocolos de control y notificación ambiental.
La pérdida fue localizada en líneas auxiliares que conectan la plataforma con el pozo exploratorio. Según la empresa, el fluido fue contenido de inmediato y las líneas serán retiradas para reparación. Mientras tanto, el pozo y la estructura permanecen en condición operativa segura.
Una fuga en aguas profundas frente al Amazonas reaviva la alarma ambiental. Foto: Petrobras.
Respuestas oficiales y monitoreo ambiental
Tras detectarse la fuga, las autoridades ambientales fueron notificadas formalmente. En consecuencia, se inició una investigación para determinar las causas del incidente. El monitoreo quedó a cargo de los organismos competentes.
La empresa aseguró que el fluido utilizado cumple con estándares de biodegradabilidad. Sin embargo, la clasificación inicial del evento reconoce un posible impacto ambiental. Por eso, el seguimiento técnico continúa activo.
Además, la diferencia entre los informes internos y los comunicados públicos generó inquietud. Organizaciones ambientales reclaman mayor transparencia en este tipo de operaciones. Así, el foco vuelve a ponerse en los riesgos de la exploración en aguas profundas.
Un historial de exploración controvertido
La perforación en la región amazónica offshore tiene antecedentes complejos. Durante décadas, distintos intentos exploratorios enfrentaron dificultades técnicas y ambientales. En ese contexto, la autorización reciente reactivó un debate postergado.
Años atrás, un incidente con una plataforma evidenció la fuerza de las corrientes marinas. Aunque entonces no se reportaron derrames, el episodio dejó interrogantes abiertos. Desde entonces, la región es considerada de alta sensibilidad operativa.
Tras la apertura del sector energético, se perforaron varios pozos exploratorios. No obstante, la información pública sobre sus impactos sigue siendo limitada. Por ello, la desconfianza social persiste.
Licencias, demandas y expansión proyectada
Luego de obtener una autorización ambiental clave, se solicitaron nuevos permisos. El plan incluye varios pozos adicionales a similar distancia de la costa. Así, la escala del proyecto se amplía de forma significativa.
Organizaciones sociales y ambientales recurrieron a la Justicia para frenar el avance. El reclamo apunta a la falta de consulta a comunidades indígenas y tradicionales. También se cuestiona la evaluación del área de influencia del proyecto.
Otro punto crítico es el uso de modelos ambientales desactualizados. Estos cálculos serían insuficientes para prever un derrame de gran magnitud. En consecuencia, se advierte sobre fallas en la gestión del riesgo.
Derrame de petróleo.
Consecuencias potenciales para el ecosistema amazónico
Una fuga en esta región puede afectar ecosistemas marinos y costeros altamente biodiversos. Las corrientes pueden transportar contaminantes hacia manglares y estuarios. Así, se pone en riesgo la base de numerosas cadenas alimentarias.
Además, especies sensibles como peces, crustáceos y mamíferos marinos podrían verse afectadas. La alteración de hábitats compromete actividades tradicionales como la pesca artesanal. Por lo tanto, el impacto trasciende lo ambiental y alcanza lo social.
A largo plazo, estos incidentes refuerzan la presión sobre un ecosistema ya vulnerable. La exploración petrolera suma estrés a una región clave para el equilibrio climático. De este modo, la fuga reaviva el debate sobre el futuro energético y ambiental del Amazonas.
Según el biólogo Eduardo Etchepare, las actuales condiciones climáticas, ambientales y humanas permiten prever una floración algal igual o incluso superior a la registrada el año pasado, lo que genera preocupación por sus consecuencias en la salud y el ambiente.
Las declaraciones se dieron en la segunda jornada de trabajo sobre floraciones algales, que reunió a municipios de la costa del río, organismos provinciales y la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Etchepare lamentó la ausencia de organismos nacionales, considerando preocupante la falta de coordinación frente a la magnitud del problema.
El rol de la CARU
La CARU es el organismo con competencia exclusiva para la toma de datos y la difusión oficial de información sobre floraciones algales. Su tarea es clave para advertir a bañistas, actividades recreativas, plantas potabilizadoras y al sistema de salud.
Etchepare advirtió que las acciones preventivas suelen implementarse de manera tardía, cuando el fenómeno ya está instalado y los riesgos para la población son mayores.
Qué son las cianobacterias
Conocidas popularmente como “verdín”, las cianobacterias existen desde hace miles de millones de años y son esenciales para la vida en la Tierra. Sin embargo, el desbalance ambiental actual favorece su proliferación descontrolada, impulsada por:
Altas temperaturas y fuerte radiación solar.
Aguas estancadas y falta de viento.
Exceso de nutrientes (nitrógeno y fósforo) provenientes de la agroindustria y efluentes urbanos.
Alteraciones hidrológicas por represas y cambios en el flujo del río.
Las lluvias intensas del último año incrementaron el arrastre de nutrientes hacia el río Uruguay y el lago de Salto Grande, creando condiciones ideales para la superpoblación de algas.
Las cianobacterias alertan en el río Uruguay este verano.
Impactos del fenómeno
Salud humana
Irritaciones en piel y ojos.
Problemas gastrointestinales (diarrea, vómitos).
Afecciones respiratorias.
En casos graves, daños hepáticos y neurológicos.
Salud animal
Intoxicaciones y muertes en ganado.
Afectación de fauna silvestre como carpinchos.
Ecosistema
Pérdida de biodiversidad.
Deterioro de la calidad del agua.
Economía
Impacto negativo en el turismo y actividades recreativas en playas.
Soluciones y medidas propuestas
Etchepare destacó que las cianobacterias no son inevitables: durante la sequía 2022-2023 no se registraron floraciones, lo que demuestra el rol clave del ingreso de nutrientes. Entre las medidas necesarias se incluyen:
Mejora de infraestructura: construcción de plantas de tratamiento cloacal en ciudades ribereñas como Gualeguaychú y Colón.
Gestión ambiental: reducción del aporte de fósforo y nitrógeno, protección de riberas con cortinas verdes y restauración de humedales como filtros naturales.
Monitoreo constante: a cargo de la CARU y municipios, con difusión de alertas a la población.
Investigación científica: universidades como la UNER estudian el fenómeno para dar respuestas a la comunidad.
Concientización ciudadana: campañas educativas para reducir la contaminación y gestionar el riesgo.
Recomendaciones prácticas
Evitar el contacto con agua verde y espesa.
No permitir que mascotas o niños jueguen en zonas con floración.
Prestar atención a las alertas y recomendaciones de las autoridades locales.
El avance del “verdín” en el río Uruguay refleja un problema ambiental complejo, vinculado al cambio climático, la contaminación y la falta de gestión integral. La combinación de ciencia, infraestructura y políticas públicas es indispensable para reducir riesgos y proteger tanto la salud de las comunidades ribereñas como la biodiversidad del ecosistema.
Durante décadas, Australia invirtió millones en campañas de exterminio de burros salvajes, considerados plagas que dañaban cercas, abrevaderos y cultivos. Incluso se los cazaba desde helicópteros para “limpiar” el interior del país.
Sin embargo, investigaciones recientes muestran que estos animales pueden convertirse en aliados improbables contra la desertificación, capaces de crear agua, restaurar el suelo y proteger granjas cuando se gestionan con planificación científica y ambiental.
De enemigos a herramientas de restauración
Los burros salvajes fueron vistos casi exclusivamente como una amenaza: competían con el ganado por el agua y pisoteaban riberas frágiles. Pero estudios de campo revelaron que su comportamiento natural puede ser una poderosa herramienta ecológica:
Cavar pozos de agua: en épocas de sequía, buscan humedad bajo la superficie, creando pequeños abrevaderos naturales que benefician a aves, canguros y otros animales.
Romper la costra del suelo: sus pezuñas generan microfisuras que permiten la infiltración de agua y nutrientes, favoreciendo la germinación de semillas.
Esparcir semillas y nutrientes: sus excrementos actúan como cápsulas fertilizantes, promoviendo parches de vegetación más densa.
Proyectos piloto y gestión controlada
La clave está en reemplazar el caos por el control. En lugar de manadas sin gestión, se trabaja con grupos monitoreados en áreas definidas:
Se utilizan en franjas estratégicas de tierra para romper suelos duros y crear corredores de infiltración de agua.
Suelen seguir rutas similares, lo que permite diseñar senderos que eviten zonas frágiles y reducir daños.
Con vallas planificadas y puntos de agua alternativos, el impacto negativo disminuye y el beneficio ecológico se multiplica.
En este esquema, los burros salvajes funcionan como “tractores biológicos”, impulsados por hierba e instinto, que ayudan a proteger las granjas del avance del desierto.
Los burros salvajes, considerados plagas, pueden convertirse en herramientas valiosas para restaurar ecosistemas y proteger granjas.
Ciencia y planificación ambiental
Nada de esto funciona sin planificación. Los equipos de campo determinan:
Cuántos burros puede soportar cada región sin colapsar.
Qué áreas necesitan más ayuda para restaurar el suelo.
Dónde su presencia es indeseable y deben ser retirados.
En algunas zonas, el plan incluye cercar áreas de alto valor ecológico y concentrar a los burros en terrenos degradados que requieren ser “reabiertos” para recibir agua y vida.
Un debate abierto
El enfoque cambia de “eliminar la especie” a “utilizar su comportamiento natural para beneficiar el paisaje”. No obstante, el debate sigue abierto:
Un sector defiende el sacrificio masivo como solución rápida.
Otro grupo creciente ve en los burros salvajes una oportunidad única para la recuperación del desierto y la protección de explotaciones agrícolas amenazadas por la sequía.
El futuro de los burros salvajes en Australia dependerá de cómo el país decida coexistir con ellos. Si se los sigue tratando solo como un problema, se continuará gastando dinero en exterminio sin cambiar la realidad del suelo y el agua. Pero si se los integra en proyectos de restauración ecológica, pueden transformarse en aliados estratégicos para enfrentar la desertificación y fortalecer la resiliencia agrícola.
Entre la segunda quincena de diciembre y el Día de Reyes (6 de enero), la producción de residuos reciclables y húmedos en Argentina se incrementa alrededor de un 30 %.
El nivel elevado de desechos continúa durante el verano, especialmente en zonas turísticas, donde la gran afluencia de visitantes y el consumo intensivo generan un impacto ambiental significativo.
Este escenario agrava un problema ya crítico: el crecimiento de los basurales a cielo abierto y otras formas de contaminación.
La propuesta de Creando Conciencia
La cooperativa Creando Conciencia, dedicada al cuidado ambiental y a la reinserción social de ex cartoneros, emitió una serie de recomendaciones para facilitar la tarea de los recicladores y reducir el daño ambiental.
El primer paso es diferenciar entre residuos reciclables, orgánicos y basura:
Basura: materiales sin funcionalidad que no pueden reincorporarse al ciclo productivo.
Reciclables: elementos que pueden transformarse en nuevos productos.
Orgánicos: restos que pueden convertirse en abono para la tierra.
Los reciclables deben llevarse a puntos verdes de la ciudad, mientras que los orgánicos pueden compostarse en el hogar para fertilizar huertas, plantas y árboles.
Composición de la basura en Argentina
Según datos de la cooperativa, la basura diaria en el país se distribuye de la siguiente manera:
50 % residuos orgánicos
17 % papel y cartón
14 % plástico
5 % vidrio
2 % metales
12 % otros
Qué se recicla y qué no
Reciclables (limpios y secos)
Botellas de PET cristal y color
Envases de artículos de limpieza (plástico HDPE)
PET blanco y tapitas
Telgopor
Botellas y envases de vidrio
Latas de conserva, aerosoles, desodorantes y latas de gaseosa
Papel, cartón, diarios y revistas
No reciclables
Ramas, pasto y restos de jardinería
Tierra y cerámica
Desechos de obras
Papel higiénico, pañales y apósitos femeninos
Jeringas
Los residuos orgánicos no se aceptan en plantas de reciclaje, pero pueden separarse y compostarse en el hogar.
La producción de residuos reciclables aumenta en Argentina.
Impacto positivo de la separación
Ramiro Martínez, presidente de Creando Conciencia, subrayó: “Cada hogar que separa implica una disminución considerable de lo que se acumula en los basurales. Y todo ello redunda en una menor contaminación ambiental, además de que le brinda oportunidades laborales a los recicladores”.
Separar residuos en épocas de alto consumo multiplica el efecto positivo al final de la cadena, reduciendo la presión sobre el ambiente y fortaleciendo la economía circular.
Acerca de Creando Conciencia
Fundada en 2006 en el partido de Tigre, la cooperativa nació frente a la preocupación por la disposición final de la basura y las condiciones precarias de trabajo de los cartoneros. Hoy cuenta con 51 socios, contratos de recolección en barrios de Benavídez y Tigre, y acuerdos con distintas empresas.
Su doble objetivo es claro: cuidado ambiental y reinserción laboral, demostrando que la gestión responsable de residuos puede ser también una herramienta de inclusión social.
Sobre la necesidad de separar los residuos
El aumento de residuos durante las fiestas y el verano exige un compromiso colectivo. Separar correctamente los desechos no solo reduce la contaminación y los basurales, sino que también fortalece el trabajo de los recicladores y promueve un modelo más sostenible.
En los últimos años, la sostenibilidad ha dejado de ser una simple promesa promovida por las grandes corporaciones para convertirse en un factor estructural y decisivo dentro de las estrategias corporativas de las empresas. Así, impulsadas por la presión social, nuevas exigencias regulatorias y el desarrollo de sistemas novedosos que ofrecen interesantes oportunidades de innovación, como es el caso del backtracking, podemos considerar ya una realidad el hecho de que las empresas estén integrando cada vez más objetivos de tipo ambiental dentro de sus modelos de negocio. No te pierdas la lectura de este artículo si quieres conocer todas las claves sobre el compromiso ambiental corporativo que marcarán este 2026.
El compromiso ambiental corporativo en la actualidad
Como adelantábamos en la introducción, en el contexto actual, el compromiso ambiental corporativo ha pasado de ser una iniciativa meramente voluntaria a convertirse en un eje estratégico en los planes empresariales. Es el caso de empresas como Gonvarri Gestamp, que persigue objetivos tan ambiciosos como la neutralidad del carbono a través de energías limpias y la transición hacia un modelo de producción más sostenible utilizando prácticas medioambientales más respetuosas con el medio ambiente.
En España, la mayoría de las empresas ya perciben beneficios claros al aplicar medidas medioambientales que se traducen en una mejora en la reputación corporativa, una mayor eficiencia en el uso de sus recursos y una importante reducción de sus costes operativos. Unido a lo anterior, el impulso extra de la mano de organizaciones y alianzas globales como el Pacto Mundial de las Naciones Unidas promueve con una eficiencia aún mayor la integración de las energías renovables dentro de las nuevas estrategias empresariales.
Como consecuencia, cada vez más corporaciones se enfocan en la labor de medir y registrar de manera minuciosa su huella de carbono, vinculando todos estos datos al rendimiento de sus instalaciones y la optimización de nuevos sistemas capaces de lograr resultados aún más prometedores en la lucha contra el cambio climático y la protección medioambiental.
Principales tendencias en el compromiso ambiental corporativo en 2026
El compromiso ambiental corporativo que marcará este 2026 estará motivado por una serie de tendencias claras que reflejarán aún más el cambio profundo que se espera que las empresas incorporen en sus prácticas relativas a la sostenibilidad. En este contexto, podemos mencionar varias tendencias claras:
Descarbonización profunda e impulso de las energías renovables
Una de las principales líneas de acción que nos depara 2026 es la descarbonización profunda de los procesos industriales, impulsada precisamente por una inversión creciente en eficiencia energética y energías renovables. No es de extrañar que, con esta perspectiva en mente, cada vez más empresas inviertan en el uso de energías limpias como la energía solar como una de las soluciones más factibles para reducir las emisiones de CO₂, estabilizar costes energéticos y disminuir su dependencia de fuentes fósiles. Especialmente en el ámbito industrial, donde el consumo energético es especialmente elevado, la optimización de las instalaciones fotovoltaicas se vuelve una estrategia clave a la hora de maximizar su rendimiento y, a la vez, reducir el impacto ambiental en los lugares donde se emplazan.
Trazabilidad y nuevas tecnologías para medir el impacto
Otra tendencia clara es la consolidación de una sostenibilidad basada en datos verificables y sistemas de medición precisos. De cara a 2026, las empresas que quieran implicarse aún más en la producción sostenible tendrán que apoyarse en tecnologías como sensores inteligentes, plataformas de análisis ambiental o soluciones digitales de trazabilidad para lograr sus objetivos responsables, y conseguir conocer en tiempo real su impacto energético y ambiental y las posibles maneras de mejorarlo.
Cultura interna y talento verde
Sin embargo, un compromiso ambiental corporativo no será del todo posible si los propios trabajadores de las empresas no se implican en su implementación. Por ello, la formación de equipos internos capaces de gestionar proyectos de energías renovables, interpretar datos medioambientales y tomar decisiones estratégicas basadas en estos datos es una de las primeras medidas que las empresas deben tomar si de verdad desean ser agentes del cambio en el compromiso medioambiental. Fomentar una cultura corporativa alineada con la transición energética, en la que la energía renovable forme parte del día a día de la organización, será clave para garantizar que los compromisos ambientales se traduzcan en acciones reales necesarias para dar el paso hacia una producción sostenible.
Backtracking:el camino hacia la optimización solar
A medida que el compromiso ambiental corporativo se vuelve más exigente, muchas empresas han comenzado a adaptar sistemas capaces de sacar el máximo partido a sus recursos y, a la vez, asegurarse de que la energía generada se aprovecha de la forma más eficiente posible. En este contexto cabe destacar algunas de las soluciones más novedosas dentro del campo de la energía solar, como es el caso del backtracking.
Gracias a esta nueva estrategia de seguimiento solar basada en un ajuste más preciso de los paneles solares con el fin de evitar las sombras y mejorar su rendimiento, grandes grupos como Gonvarri Solar Steel han conseguido satisfactoriamente cumplir varios hitos en la lucha contra el cambio climático al reducir emisiones, mejorar los indicadores ambientales y reforzar la coherencia entre los compromisos adquiridos y las acciones reales que se llevan a cabo.
De cara a 2026, sistemas como el backtracking simbolizan un paso más en la evolución de las energías renovables dentro de la industria energética: una apuesta por soluciones que combinan el respeto medioambiental, la eficiencia y el sentido común para construir industrias más responsables y preparadas para un nuevo futuro anclado en la sostenibilidad.