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Panamá dio inicio a la primera reunión regional de pueblos indígenas por la inclusión, biodiversidad y justicia ambiental

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Desde este lunes pasado, Panamá es sede de la primera sesión del Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un nuevo espacio permanente creado en la COP16 para garantizar la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas y comunidades locales en la protección de la biodiversidad.

Un paso decisivo hacia la inclusión en la política ambiental global

Este órgano busca asegurar que los pueblos indígenas:

  •  Compartan los beneficios derivados del uso de sus conocimientos tradicionales
  • Vean respetados, conservados y mantenidos sus saberes ancestrales
  • Sean reconocidos como guardianes de la biodiversidad y actores clave en la sostenibilidad

“Tenemos muchas responsabilidades para convertir esta decisión en resultados concretos”, expresó Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del CDB.

pueblos indígenas
La primera sesión del Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j) marca un hito en la gobernanza ambiental global.

Objetivos de la primera sesión: estructura, integración y planificación

La reunión, que se extiende hasta el 30 de octubre, reúne a representantes de 196 países, pueblos indígenas, organizaciones civiles y expertos ambientales. Entre los temas centrales:

  • Elaboración del modus operandi del nuevo órgano
  • Integración de conocimientos tradicionales en la revisión del Marco Mundial Kunming-Montreal
  • Estrategias para movilizar recursos y medios de implementación para comunidades locales

Multilateralismo con pueblos: hacia una democracia ambiental efectiva

La ministra de Ambiente de Colombia y presidenta de la COP16, Irene Vélez, instó a los participantes a trabajar para que este órgano sea un modelo de gobernanza ambiental inclusiva.

“La COP17 puede llevarse ese gran paso en la manera de concebir el multilateralismo más allá de los Estados y con los pueblos”, afirmó Vélez.

Reconocimiento territorial y planificación con enfoque ancestral

Durante la sesión también se debatirán directrices sobre:

  • Reconocimiento y valorización de territorios indígenas y tradicionales
  • Restauración y conservación lideradas por comunidades locales
  • Incorporación de saberes ancestrales en planificación espacial y evaluaciones de impacto ambiental

Panamá como epicentro de la agenda global por la biodiversidad

Además del 8(j), Panamá acoge desde el 20 de octubre la 27° reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA-27), con la mirada puesta en la COP30 en Belém (Brasil) y la COP17 en Armenia (2026).

Saberes ancestrales: clave para enfrentar las crisis ambientales

Este nuevo órgano reafirma que no hay conservación efectiva sin los pueblos indígenas. Sus conocimientos, prácticas y vínculos espirituales con la Madre Tierra son fundamentales para construir un futuro justo, resiliente y sostenible.

“La diversidad cultural y biológica no pueden separarse. Este órgano busca aplicar criterios de sostenibilidad sin dejar a nadie atrás”, concluyó Schomaker.

La instalación del Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j) representa un avance histórico en la democratización de la gobernanza ambiental, reconociendo que la protección de la biodiversidad requiere soluciones basadas en la naturaleza y en la sabiduría de quienes han convivido con ella durante milenios.

Contaminación en el arroyo El Espinillo: denuncian ecocidio y exigen control ambiental en la cuenca del Río Paraná

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La Secretaría de Ambiente de Entre Ríos intensificó tareas de monitoreo y control hídrico tras detectar un cambio de coloración rojiza en el arroyo El Espinillo, afluente del arroyo Las Conchas, que desemboca en el Río Paraná.

Aunque las primeras inspecciones descartaron fallas operativas en el sistema de tratamiento de Crespo, se investiga si el fenómeno responde a procesos biológicos vinculados a bacterias, o si se trata de descargas industriales sin tratamiento adecuado.

Denuncia penal por contaminación ambiental: pedido de investigación federal

La Fundación Cauce y el Foro Ecologista de Paraná presentaron una denuncia penal ante el fiscal federal Leandro Ardoy, solicitando:

  • Investigación por delitos ambientales según la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos
  • Inspecciones judiciales inmediatas con toma de muestras y peritajes especializados
  • Identificación de empresas en los parques industriales de Crespo y Paraná
  • Revisión de habilitaciones, controles e informes técnicos de organismos estatales
  • Testimonios de vecinos, científicos y organizaciones sociales

“El objetivo es detener la degradación ambiental y garantizar el resguardo del agua y la salud pública de las comunidades entrerrianas”, señalaron las entidades.

Río Paraná
Preocupa la situación del arroyo El Espinillo y el Río Paraná.

Evidencias y antecedentes: aguas teñidas y toxicidad extrema

El episodio del 26 de octubre fue registrado por la escuela de kayak “A Remarla” y difundido por ERA Verde, mostrando aguas sanguinolentas en el Paraje Calzada de Espinillo. Este fenómeno ya había ocurrido en 2022 y 2023, posiblemente vinculado al rebalse de lagunas de tratamiento del Parque Industrial de Crespo.

Un estudio reciente liderado por Rafael C. Lajmanovich (UNL-CONICET), publicado en Water Environment Research, analizó los arroyos Las Conchas, Espinillo, Crespo y Las Tunas, detectando:

  • Niveles extremos de toxicidad incompatibles con la vida acuática
  • Presencia récord de glifosato en Sudamérica: 5.002 µg/kg de sedimento
  • Impactos acumulativos sobre renacuajos como indicadores de salud ambiental

“Están vertiendo desechos cloacales e industriales en cuerpos de agua con escaso poder de dilución. Es una zona de sacrificio ambiental”, advirtió Lajmanovich.

Críticas a la gestión estatal y vacíos en el monitoreo

La Secretaría de Ambiente reconoció que no se ha implementado una estrategia integral de monitoreo para la cuenca del arroyo Las Conchas, a pesar de haberlo anunciado en 2024.

En respuesta oficial del 22 de enero de 2025, admitió que dicha estrategia no fue incluida en el Programa de Monitoreo de Cuencas Hídricas (Resolución N° 869/24 SA).

Competencia federal y urgencia interjurisdiccional

Las organizaciones argumentan que el caso debe ser tratado en fuero federal, dado que el río Paraná y sus afluentes conforman una cuenca interprovincial e internacional, con impactos que exceden la jurisdicción entrerriana.

Citan el artículo 7 de la Ley General del Ambiente, que atribuye competencia federal en casos de contaminación con alcance regional.

Un llamado a la acción: proteger el Río Paraná como bien común

La denuncia busca responsabilizar a empresas y funcionarios, exigir medidas concretas de remediación y promover una gestión ambiental transparente y eficaz.

El Paraná, afirman, es un bien común esencial para la vida, y no puede seguir siendo receptor de residuos industriales y agrotóxicos sin control ni sanción.

Este caso expone una crisis ambiental sostenida en la cuenca del Paraná, donde la falta de control efectivo y la reiteración de episodios contaminantes configuran una situación de riesgo estructural.

La respuesta estatal y judicial será clave para restaurar la salud hídrica, proteger la biodiversidad y garantizar el derecho al agua de millones de personas aguas abajo.

Un estudio sorprende a la ciencia al revelar que el lado oculto de la Luna es 100 °C más frío que su cara visible

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Durante décadas, el lado oculto de la Luna fue un misterio inalcanzable para la astronomía. Esta mitad del satélite, siempre invisible desde la Tierra, acaba de revelar un dato sorprendente: su interior es hasta 100 °C más frío que el de la cara que vemos.

El hallazgo, publicado en Nature Geoscience, fue posible gracias al análisis de muestras recolectadas en 2023 por una misión china en un cráter del hemisferio oculto. Se trata del primer registro directo que demuestra una asimetría térmica profunda entre ambos lados del satélite natural.

Los fragmentos, con unos 2.800 millones de años de antigüedad, fueron estudiados mediante avanzadas técnicas químicas y térmicas. Los resultados muestran que la lava del lado oculto se solidificó a unos 1.100 °C, mientras que la del hemisferio visible lo hizo a temperaturas superiores, revelando que las diferencias térmicas no se limitan a la superficie, sino que se extienden hasta el núcleo lunar.

Esta asimetría confirma que la Luna es un cuerpo de dos mitades contrastantes: una más cálida, lisa y cubierta de mares basálticos, y otra más fría, montañosa y antigua.

Luna
Un estudio revela que el lado oculto de la Luna es 100 °C más fría que su cara visible. 

Por qué la cara oculta es más fría

El origen de esta diferencia podría estar en la distribución desigual de elementos radiactivos como el uranio, el torio y el potasio, que generan calor al desintegrarse. Los análisis indican que estos elementos son menos abundantes en la cara oculta, lo que explicaría las temperaturas más bajas y la falta de actividad volcánica reciente.

A su vez, la corteza más gruesa y montañosa del hemisferio oculto habría actuado como una barrera térmica, limitando la liberación de calor interno. Este desequilibrio geológico habría influido en la evolución de ambos lados, creando paisajes completamente distintos y afectando la formación de los mares lunares visibles desde la Tierra.

Algunos modelos plantean que este contraste se originó tras un impacto colosal en los primeros millones de años del satélite, que redistribuyó los materiales radiactivos hacia el lado visible. Otros sugieren que la gravitación terrestre también contribuyó a mantener más caliente la cara orientada hacia el planeta.

Un estudio reveló que lado oculto de la Luna es 100 °C más fría que su cara visible.

Para qué sirven estas investigaciones

Estudios como este no solo amplían el conocimiento sobre el origen y evolución de la Luna, sino que ofrecen claves esenciales para comprender la historia térmica de otros cuerpos planetarios. Analizar sus diferencias internas permite reconstruir procesos de enfriamiento, impactos y actividad volcánica que marcaron el inicio del Sistema Solar.

Además, estos hallazgos son vitales para la exploración espacial futura. Conocer las variaciones térmicas y químicas del subsuelo lunar puede facilitar la elección de zonas seguras para instalar bases, obtener recursos y planificar misiones tripuladas de larga duración.

También aportan datos valiosos para estudiar la geodinámica terrestre, ya que la Luna conserva en su estructura huellas del impacto que dio origen al sistema Tierra-Luna. Cada nueva muestra analizada ayuda a descifrar cómo evolucionaron los planetas y qué factores determinan su habitabilidad.

En conjunto, la investigación reafirma que, incluso después de medio siglo de exploración lunar, el satélite sigue guardando secretos que pueden cambiar la visión del cosmos y del propio planeta.

El ecosistema perdido bajo el hielo en Noruega: descubren 46 especies conservadas durante 75 mil años

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Un equipo de científicos de la Universidad de Oslo realizó un hallazgo que redefine la historia natural de Escandinavia. En una cueva kárstica del norte de Noruega, llamada Arne Qvam, se encontraron restos de más de 46 especies animales que sobrevivieron ocultas bajo el hielo durante 75 mil años.

El descubrimiento tuvo lugar en Storsteinhola, una de las formaciones subterráneas más antiguas del país, donde los sedimentos protegieron un registro biológico excepcional. Estos restos revelan un ecosistema completo de la Edad de Hielo, conservado casi intacto pese al paso del tiempo y los avances glaciares.

Los fósiles incluyen especies de aves, mamíferos, peces e invertebrados, junto con restos vegetales que ayudan a reconstruir cómo era el clima, el paisaje y la fauna del norte europeo en un período de frío extremo.

La investigación, publicada en la revista PNAS, permite comprender cómo los ecosistemas árticos resistieron los cambios climáticos más severos y ofrece pistas sobre la adaptación de las especies ante el calentamiento global actual.

Descubren un ecosistema perdido hace más de 75 mil años en Noruega. Foto: National Geographic.
Descubren un ecosistema perdido hace más de 75 mil años en Noruega. Foto: National Geographic.

Ecos del pasado: las especies halladas en la cueva

Entre los restos identificados se encuentran 23 especies de aves, 13 de mamíferos y 10 tipos de peces, además de una variedad de invertebrados marinos. Este hallazgo convierte a Arne Qvam en uno de los depósitos paleobiológicos más completos de Escandinavia.

Los mamíferos recuperados incluyen osos polares, morsas, focas y renos, especies clave del Ártico que reflejan la coexistencia de hielo marino y zonas costeras libres de congelación. También se hallaron marsopas, lo que sugiere que el hielo era estacional, y no permanente, permitiendo la presencia de fauna marina diversa.

En cuanto a las aves, la variedad de especies indica un entorno mixto de tundra y mar abierto, donde convivían depredadores, aves migratorias y especies de agua dulce. Los restos vegetales y de peces refuerzan la hipótesis de que existían ríos y lagos activos en la región durante el último período glacial.

Este mosaico ecológico demuestra que, incluso en los momentos más fríos de la historia del planeta, la vida encontraba maneras de adaptarse y persistir en equilibrio con su entorno.

Cómo las arañas tejen el ADN del pasado

El estudio enfrentó un desafío inesperado: la mayoría de los huesos hallados estaban fragmentados en partículas diminutas, imposibles de identificar visualmente. Para resolverlo, los investigadores aplicaron el método de “código de barras de ADN”, que permite reconocer especies a partir de pequeñas secuencias genéticas.

Mediante el uso de metacódigos de barras óseos masivos, lograron reconstruir el ADN antiguo y compararlo con bases de datos genéticas modernas. Esta técnica reveló especies que de otro modo habrían pasado inadvertidas, en especial entre las aves y los peces.

El uso de estas herramientas biotecnológicas marca un avance en la paleogenética ambiental, permitiendo recuperar información ecológica sin necesidad de restos visibles. Así, cada fragmento óseo se convierte en una pieza clave para descifrar la historia de los ecosistemas árticos.

La cueva donde encontraron el ecosistema perdido hace más de 75 mil años en Noruega. Foto: Universidad de Oslo.
La cueva donde encontraron el ecosistema perdido hace más de 75 mil años en Noruega. Foto: Universidad de Oslo.

La importancia ecológica del hallazgo

El descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la fauna prehistórica, sino que ofrece una mirada ecológica integral del norte de Europa durante la última glaciación. Los datos obtenidos permiten entender cómo los animales migraban, se alimentaban y resistían los cambios climáticos.

Estos resultados ayudan a predecir cómo podrían responder las especies actuales ante el aumento de las temperaturas y el derretimiento del hielo polar. Conocer la resiliencia de los ecosistemas pasados puede guiar estrategias de conservación y adaptación en el presente.

Además, los investigadores destacan la necesidad de proteger las cuevas kársticas, que actúan como cápsulas del tiempo natural, conservando ADN, fósiles y restos de ecosistemas que ya no existen en la superficie.

Científicos australianos lograron revolucionar la industria del reciclaje convirtiendo el plástico en alimento

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El plástico se convirtió en uno de los mayores retos ambientales del siglo XXI. Su durabilidad y bajo costo lo hicieron indispensable en la vida moderna, pero también lo transformaron en una amenaza persistente para el planeta.

Frente a este desafío, un grupo de investigadores australianos encontró una alternativa innovadora: convertir el plástico en alimento para microorganismos, transformando desechos en materia biológica reutilizable.

El proyecto, desarrollado por el Bioplastics Innovation Hub (BIH), busca cerrar el ciclo de los residuos, devolviendo a la naturaleza lo que antes la contaminaba. La idea es simple, pero revolucionaria: hacer que los plásticos vuelvan a integrarse en los ecosistemas de forma segura.

Así, la ciencia propone una nueva ruta hacia la sostenibilidad, donde los materiales creados por la industria no terminen siendo basura, sino recursos para generar vida.

Científicos australianos lograron revolucionar la industria del reciclaje del plástico. Foto: CSIRO.
Científicos australianos lograron revolucionar la industria del reciclaje del plástico. Foto: CSIRO.

Convertir el plástico en alimento

El proceso australiano utiliza microorganismos capaces de metabolizar restos de plástico y residuos orgánicos. Durante esta digestión, los microbios producen PHA, un bioplástico totalmente biodegradable.

Este material puede ser usado para fabricar envases y productos sostenibles, y cuando termina su vida útil, se descompone sin dejar residuos tóxicos, integrándose como abono natural al suelo.

La innovación abre una puerta hacia una economía circular, donde los desechos se transforman en recursos, reduciendo la dependencia del reciclaje tradicional y del uso de combustibles fósiles.

Además, el proyecto promueve empleos verdes y desarrollo tecnológico, demostrando que la sostenibilidad también puede ser motor de crecimiento económico.

La contaminación plástica en el mundo

Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, y menos del 10% se recicla efectivamente. El resto termina en océanos, suelos o vertederos, afectando la biodiversidad y contaminando incluso la cadena alimentaria humana.

Más de 100.000 animales marinos mueren anualmente por ingerir plástico, mientras que los microplásticos ya se encuentran en el aire, el agua y hasta en el cuerpo humano.

Para revertir esta crisis, se han implementado medidas globales como la reducción del plástico de un solo uso, la creación de tratados internacionales y el impulso de nuevos materiales biodegradables.

Australia, en particular, busca reducir un 80% de sus residuos plásticos para 2030, alineándose con los compromisos del Tratado Global sobre Contaminación Plástica impulsado por la ONU.

Científicos australianos lograron revolucionar la industria del reciclaje del plástico. Foto: CSIRO.
Científicos australianos lograron revolucionar la industria del reciclaje del plástico. Foto: CSIRO.

Medidas para reducir la contaminación y sus efectos

El enfoque australiano combina innovación científica, políticas públicas y educación ambiental. Las principales estrategias incluyen:

  • Reformas para mejorar el reciclaje y exigir materiales con contenido reciclado.

  • Desarrollo de bioplásticos compostables, que reemplazan al plástico convencional.

  • Claridad en el etiquetado, para que los consumidores elijan opciones sostenibles.

  • Proyectos educativos que promueven el consumo responsable y la reducción del descarte.

Estas acciones apuntan a romper el ciclo del plástico, transformando la forma en que se produce, utiliza y desecha. El éxito dependerá de la cooperación internacional y del compromiso ciudadano.

Un futuro donde los residuos generan vida

Convertir el plástico en alimento para microorganismos representa una nueva frontera ecológica. En lugar de enterrar o incinerar los desechos, la biotecnología propone devolverlos a los ecosistemas en forma de recursos útiles.

Este modelo redefine el concepto de basura: cada residuo puede ser el inicio de un nuevo ciclo natural. Australia ya demuestra que la ciencia y la política pueden trabajar juntas para restaurar el equilibrio ambiental.

Si estas tecnologías se expanden globalmente, el planeta podría dar un paso decisivo hacia un futuro donde la contaminación se transforme en regeneración.

Arañas de la Amazonía: las guardianas ocultas de la naturaleza que revelan los secretos de la biodiversidad tropical

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En lo profundo del norte de Brasil, un grupo de científicos del Instituto Clemente Estable (Uruguay), la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y el Instituto Butantan (Brasil) estudia a las arañas amazónicas con una mirada que va más allá de la simple taxonomía.

El equipo investiga su diversidad genética, morfológica y comportamental, con especial interés en las arañas del subgrupo Allocosinae, conocidas como arañas lobo, una familia clave en el equilibrio ecológico de la región.

El objetivo central del proyecto es entender cómo los factores ambientales influyen en los cambios físicos y genéticos de estas especies y cómo estos procesos naturales podrían dar lugar a nuevas formas de vida dentro del ecosistema.

Los investigadores comparan ejemplares de distintas regiones, como Allocosa senex, habitual en playas y márgenes de ríos, y Paratrochosina amica, propia de praderas, para estudiar su capacidad de adaptación a diferentes entornos de Sudamérica.

La "araña lobo" es una de las especies de arañas de la Amazonia estudiadas por los científicos. Foto: Species New To Science.
La «araña lobo» es una de las especies de arañas de la Amazonia estudiadas por los científicos. Foto: Species New To Science.

Cuántas especies de arañas viven en la Amazonía

La selva amazónica alberga una de las mayores concentraciones de arañas del planeta. Se estima que más de 3.000 especies habitan en este vasto bioma, aunque los científicos creen que aún queda al menos un 30% por descubrir.

Entre ellas se encuentran desde diminutas tejedoras de hojas hasta cazadoras terrestres que regulan las poblaciones de insectos. La diversidad es tan amplia que cada hectárea de selva puede contener más de un centenar de especies distintas conviviendo en equilibrio.

Los estudios genéticos actuales están revelando una complejidad evolutiva que desafía la clasificación tradicional. Muchas especies parecen haber surgido de adaptaciones locales a la humedad, la temperatura o la competencia alimentaria.

Cómo influyen las arañas en el ecosistema amazónico

Las arañas son depredadores fundamentales en la cadena trófica amazónica. Al controlar las poblaciones de insectos, evitan plagas que podrían afectar tanto al bosque como a los cultivos cercanos.

Su presencia también mantiene el equilibrio entre especies, favoreciendo la diversidad funcional de los ecosistemas. En zonas donde disminuye su población, los científicos observan un aumento de desequilibrios ecológicos, como la proliferación de mosquitos o la reducción de polinizadores.

Además, el estudio de sus redes de seda y comportamientos de caza ofrece información sobre la inteligencia instintiva y la eficiencia energética en la naturaleza. Las arañas se convierten así en modelos para la biotecnología, inspirando avances en materiales resistentes y sostenibles.

De ellas, la ciencia aprende no solo sobre evolución, sino también sobre adaptabilidad y cooperación ecológica, conceptos esenciales para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

La "araña lobo" es una de las especies de arañas de la Amazonia estudiadas por los científicos. Foto: Species New To Science.
La «araña lobo» es una de las especies de arañas de la Amazonia estudiadas por los científicos. Foto: Species New To Science.

Cómo proteger a estos insectos y su hábitat

Proteger a las arañas amazónicas significa preservar el equilibrio de uno de los ecosistemas más ricos del planeta. Las principales amenazas provienen de la deforestación, los incendios y el uso de pesticidas que alteran su cadena alimentaria.

Fomentar prácticas agrícolas sostenibles, reducir el uso de químicos y apoyar programas de conservación son pasos esenciales para garantizar su supervivencia. También se promueve la educación ambiental, para erradicar mitos y fomentar una convivencia respetuosa con estos organismos.

La investigación científica cumple un papel clave: al conocer mejor su diversidad y funciones, se pueden desarrollar estrategias efectivas de protección. Cada araña descubierta representa una pieza más del rompecabezas ecológico que mantiene viva la Amazonía.

Cuidarlas no es solo conservar una especie, sino defender el equilibrio invisible que sostiene la selva y su inmensa red de vida.

La ballena boreal, también conocida como el gigante del Ártico, desafía el envejecimiento con su ADN reparador

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En las frías aguas del Ártico vive un coloso que no solo asombra por su tamaño, sino también por su longevidad. La ballena boreal, capaz de superar los 200 años de vida, posee un sistema de reparación genética único que le permite resistir enfermedades y el paso del tiempo.

Con más de 18 metros de longitud, este mamífero marino desarrolló una estrategia biológica que lo convierte en un modelo de longevidad natural. A diferencia de otras especies, no elimina las células dañadas, sino que restaura su ADN con eficacia excepcional, evitando el desgaste celular.

Un estudio internacional publicado en Nature reveló las claves de este fenómeno. Los investigadores identificaron la proteína CIRBP como el elemento esencial que acelera la reparación de roturas en el ADN, manteniendo el organismo en equilibrio durante siglos.

Cuando esta proteína fue introducida en células humanas, los resultados mostraron un aumento notable de la capacidad de reparación. Así, la ballena boreal se perfila como una fuente de conocimiento clave para entender la longevidad y prevenir enfermedades humanas.

La ballena boreal  desafía el envejecimiento con su ADN reparador. Foto: Wikipedia.
La ballena boreal desafía el envejecimiento con su ADN reparador. Foto: Wikipedia.

Frío, longevidad y un equilibrio natural

El entorno helado del Ártico es fundamental para su biología. Cuanto más desciende la temperatura, más se activa la producción de la proteína CIRBP, fortaleciendo la protección del ADN. Este mecanismo demuestra cómo el frío no solo moldea la vida marina, sino que puede ser un aliado contra el envejecimiento celular.

Las células de la ballena boreal, además, presentan una menor tasa de mutaciones malignas, lo que las protege de enfermedades degenerativas. Su cuerpo actúa como un sistema autosuficiente que repara los daños antes de que se acumulen.

Este descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre la llamada paradoja de Peto, que explica por qué animales grandes y longevos, como elefantes o ballenas, no desarrollan más cáncer a pesar de tener millones de células. La ballena boreal logra mantener su integridad genética gracias a un control celular altamente eficiente.

La especie, además, enfrenta un entorno extremo que refuerza su capacidad de adaptación. Su metabolismo lento y su estructura corporal robusta complementan este equilibrio biológico, permitiéndole vivir más de dos siglos sin mostrar signos graves de envejecimiento.

El papel ecológico de la ballena boreal

Más allá de su asombrosa biología, la ballena boreal desempeña un rol esencial en los ecosistemas marinos. Al desplazarse por las aguas polares, distribuye nutrientes y regula las cadenas tróficas, contribuyendo a la salud del océano.

Sus excrementos son ricos en hierro y nitrógeno, elementos que alimentan el fitoplancton, base de la vida marina y regulador del carbono atmosférico. Cada ballena viva se convierte así en un agente climático natural que ayuda a mitigar el calentamiento global.

Proteger a la ballena boreal significa preservar un equilibrio ecológico que beneficia a todo el planeta. Su supervivencia está amenazada por la contaminación, el tráfico marítimo y la pérdida de hielo polar, por lo que su conservación es una prioridad ambiental urgente.

La ballena boreal  desafía el envejecimiento con su ADN reparador. Foto: Wikipedia.
La ballena boreal desafía el envejecimiento con su ADN reparador. Foto: Wikipedia.

Un modelo biológico para el futuro

Los hallazgos sobre la ballena boreal abren nuevas líneas en la investigación biomédica. Comprender cómo su organismo repara y conserva su ADN podría inspirar terapias que retrasen el envejecimiento humano y prevengan enfermedades genéticas.

Esta especie demuestra que la naturaleza guarda secretos aún inexplorados sobre la regeneración y la longevidad. Cada descubrimiento acerca de su biología no solo amplía el conocimiento científico, sino que refuerza la importancia de preservar la vida marina como fuente de innovación y equilibrio planetario.

Salto del Ángel: la maravilla natural más alta del mundo que invita a descubrir el poder del ecoturismo en Venezuela

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En el corazón de América del Sur, la naturaleza guarda un tesoro sin igual. Entre montañas de piedra milenaria y selvas tropicales, el Salto del Ángel, en Venezuela, se impone como la cascada más alta del mundo, con 979 metros de altura. Su caída de agua libre, de más de 800 metros, crea un espectáculo natural imposible de olvidar.

Ubicada en la Gran Sabana, dentro del Parque Nacional Canaima, esta maravilla combina belleza, misterio y espiritualidad. El sonido del agua y la neblina constante transforman el entorno en un santuario natural que invita al respeto y la contemplación.

Conocida por los pueblos indígenas pemones como Kerepakupai Merú, “salto desde el lugar más profundo”, esta cascada tiene un profundo valor cultural y ecológico. Fue más tarde reconocida por el mundo tras el sobrevuelo del aviador Jimmy Angel en 1933.

El Salto del Ángel no solo es un récord geográfico. Es un símbolo de la riqueza ambiental de Venezuela y una muestra de la conexión entre los ecosistemas de montaña, selva y río que sostienen la vida en esta región única.

Salto del Ángel, un lugar único que invita al ecoturismo en Venezuela. Foto: Wikipedia.
Salto del Ángel, un lugar único que invita al ecoturismo en Venezuela. Foto: Wikipedia.

Ecoturismo en el Salto del Ángel

Visitar este destino es una experiencia ecológica en su máxima expresión. Las expediciones comienzan en Ciudad Bolívar o Canaima, desde donde se accede por aire y luego por un recorrido fluvial a través del río Carrao.

El trayecto permite admirar selvas exuberantes, aves exóticas y comunidades indígenas que resguardan tradiciones ancestrales. Los guías locales, en su mayoría pemones, comparten su conocimiento sobre flora, fauna y prácticas sostenibles.

Existen campamentos ecológicos y caminatas guiadas que permiten disfrutar de vistas panorámicas del salto. Cada visita promueve el respeto por el ambiente y fortalece el vínculo entre las comunidades y la naturaleza.

Caminar entre la bruma, bañarse en las aguas del río o contemplar la caída desde un mirador son experiencias que reflejan la esencia del ecoturismo responsable, donde admirar la belleza natural va de la mano con preservarla.

Salto del Ángel, un lugar único que invita al ecoturismo en Venezuela. Foto: Wikipedia.
Salto del Ángel, un lugar único que invita al ecoturismo en Venezuela. Foto: Wikipedia.

Cómo llegar al corazón de la Gran Sabana

El acceso principal al Salto del Ángel se realiza desde Ciudad Bolívar o Puerto Ordaz, con vuelos hacia Canaima. Desde allí, un recorrido por los ríos Carrao y Churún lleva hasta la base del salto.

Durante la temporada lluviosa, de mayo a noviembre, el caudal es imponente y el entorno se llena de vida. En la estación seca, el paisaje ofrece un encanto diferente, ideal para explorar senderos ocultos.

Se recomienda viajar con operadores certificados que respeten las normas ambientales del Parque Nacional Canaima, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Así se garantiza una visita segura y sostenible.

Explorar el Salto del Ángel es reconectarse con la fuerza del planeta. Su caída infinita, el eco del agua y la inmensidad de la selva invitan a recordar que el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza depende del respeto con que la contemplemos.

En España usan drones para proteger el mar: detectan contaminación por protectores solares y ayudan a gestionar playas

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Un equipo de investigadores del ICMAN-CSIC en España ha desarrollado una tecnología pionera que permite detectar concentraciones dañinas de protector solar en el mar mediante drones equipados con espectrofotómetros UV.

Esta innovación busca evaluar el impacto de los filtros solares sobre los ecosistemas marinos y avanzar hacia un índice ambiental costero que oriente la gestión de playas con enfoque ecosistémico.

Protectores solares: aliadas para la salud humana, amenaza para la salud marina

Aunque el uso de fotoprotectores es esencial para prevenir enfermedades cutáneas, muchas cremas contienen compuestos químicos que afectan gravemente al ecosistema marino. Estos filtros UV, considerados contaminantes emergentes, llegan al océano por toneladas cada verano y no son retenidos por los sistemas de depuración convencionales.

“La ecotoxicología está revelando cómo las formulaciones completas, no solo los ingredientes aislados, pueden alterar la toxicidad ambiental”, explican los investigadores.

Sunscreen-Index: protocolos para una cosmética más responsable

El proyecto Sunscreen-Index propone evaluar ambientalmente los productos solares desde su diseño, considerando:

  • Mezclas reales y no solo ingredientes individuales
  • Condiciones ambientales como temperatura y radiación UV
  • Ciclos completos de vida de organismos marinos

Este enfoque permite detectar efectos subletales y acumulativos, definir umbrales de riesgo más precisos y orientar reformulaciones cosméticas sin comprometer la eficacia fotoprotectora.

protector solar
protector solar

Barreras para la estandarización y desafíos regulatorios

La falta de colaboración del sector, la diversidad de composiciones entre marcas y un etiquetado europeo poco exigente dificultan la comparación entre productos.

Además, los reclamos de sostenibilidad en envases no siempre reflejan la composición real de las cremas.

TurisDron: drones para monitoreo ambiental costero

El proyecto TurisDron integra esta tecnología en un índice de calidad de playas, combinando variables como:

  • Fotoprotectores
  • Microplásticos y metales pesados
  • Densidad de bañistas y presión humana

La pieza clave es el espectrofotómetro UV miniaturizado (SEN2SUNSCREENS), capaz de identificar la firma espectral de los filtros solares desde el aire. Las pruebas realizadas en La Caleta y Camposoto (Cádiz) confirmaron su eficacia en condiciones reales.

Gestión costera con datos: del diagnóstico puntual a la vigilancia operacional

TurisDron propone un panel tipo semáforo que condense el estado ecológico del agua y alerte cuando se superen límites críticos. Las herramientas están diseñadas para uso directo por gestores municipales, con protocolos estandarizados de:

  • Vuelo y muestreo
  • Calibración y reporte
  • Interpretación y toma de decisiones

Esto permitirá comparar playas y temporadas, priorizar inversiones y ajustar cargas de uso en zonas sensibles.

One Ocean, One Health: conectar la salud del océano con la humana

Todo el proyecto se enmarca en el enfoque One Ocean, One Health, que reconoce la interdependencia entre la salud de los ecosistemas marinos y la salud humana. Los drones amplían el alcance de estas tecnologías, ofreciendo información crítica para preservar la calidad ecológica de nuestras costas.

Con esta iniciativa, la ciencia pone al servicio de la gestión costera una herramienta concreta para monitorear contaminantes invisibles, orientar políticas públicas y promover una cosmética más responsable, sin renunciar a la protección solar. Es un paso clave hacia un turismo sostenible y una conservación marina basada en evidencia.

El tiburón gatopardo: guardianes del Atlántico Sur bajo estudio científico en la costa bonaerense

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Un equipo binacional de investigadores lleva adelante una campaña científica en la costa bonaerense para estudiar el comportamiento y las rutas migratorias del tiburón gatopardo (Notorynchus cepedianus), una especie emblemática del Atlántico Sur.

El proyecto, liderado por Andrés Jaureguizar, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas y miembro del grupo Ecosistemas Costeros del Sudoeste Bonaerense (UPSO), busca generar información crítica para la protección de tiburones y otros grandes depredadores marinos.

San Clemente del Tuyú: un “jardín de infantes” para tiburones

Durante octubre, el equipo marcó 26 ejemplares y colocó cuatro dispositivos satelitales para registrar desplazamientos, profundidad, temperatura y condiciones ambientales.

El Cabo San Antonio, en San Clemente del Tuyú, fue identificado como el único sitio de cría conocido en el mundo para esta especie, donde se observan abundantes ejemplares recién nacidos en aguas turbias y ricas en nutrientes.

“Este entorno funciona como un jardín de infantes natural, ofreciendo protección y alimento a los juveniles”, explican los investigadores.

Depredadores tope: reguladores del equilibrio marino

El tiburón gatopardo, una de las dos únicas especies con siete branquias, puede alcanzar tres metros de longitud y habita desde Punta Rasa hasta Bahía San Blas.

Su rol como depredador tope es vital para mantener la salud del ecosistema marino, regulando poblaciones y evitando desequilibrios.

“Si desaparecen, se desequilibra todo el ecosistema”, advierte Jaureguizar.

Amenazas y medidas de protección

Aunque no representa peligro para las personas, el tiburón gatopardo enfrenta amenazas por pesca deportiva y artesanal, que pueden causarle estrés y daño incluso tras ser liberado.

Se promueve la devolución obligatoria y se trabaja con pescadores locales para mejorar el cumplimiento de normativas.

tiburón gatopardo
Investigadores argentinos y uruguayos monitorean rutas migratorias y áreas de cría clave para su conservación.

Más allá del gatopardo: otras especies bajo estudio

El equipo también monitorea otras especies vulnerables como:

  • Escalandrún
  • Tiburón bacota: habita desde Argentina hasta el Caribe, incluso en aguas dulces
  • Cazón: en peligro de extinción a nivel global
  • Pez guitarra: cumple un rol ecológico al remover el fondo marino, favoreciendo la alimentación de otras especies

Investigación de largo plazo y expansión territorial

La campaña forma parte de una línea de investigación sobre grandes tiburones del Atlántico Sur, que incluye el análisis de:

  • Cambio climático
  • Impacto de la pesca artesanal y deportiva

En diciembre, se desarrollará una segunda etapa en la Patagonia, junto al Proyecto Patagonia Azul, para ampliar el monitoreo hacia el sur del país.

Alianzas para la conservación marina

El proyecto cuenta con el apoyo de:

  • Fundación Temaikén
  • Fundación Blue Marine
  • Mar Azul Uruguayo
  • AquaMarina

El estudio del tiburón gatopardo y otras especies marinas en la costa bonaerense no solo aporta conocimiento científico, sino que fortalece estrategias de conservación, promueve la educación ambiental y refuerza el compromiso regional con la protección de la biodiversidad marina.

La investigación es clave para garantizar que estos depredadores tope sigan cumpliendo su rol ecológico y que los ecosistemas costeros se mantengan saludables y resilientes.