Valparaíso, la histórica ciudad portuaria de Chile, se está posicionando para ser el líder en la protección de los océanos al proponer albergar la Secretaría Ejecutiva del Tratado de Alta Mar. Esta iniciativa busca convertir a Valparaíso en el centro mundial para la gobernanza de los ecosistemas oceánicos.
Valparaíso y su aspiración de liderazgo en la ONU
La propuesta de Chile va más allá de lo diplomático; quiere establecer el primer organismo de Naciones Unidas con membresía universal en América Latina. Esta movida podría consolidar a Valparaíso como un actor clave en la conservación marina internacional.
La ciudad compite para convertirse en la sede de la Secretaría del Tratado de Alta Mar, un organismo crucial para proteger la biodiversidad en alta mar. El respaldo del gobierno chileno subraya que Valparaíso tiene la infraestructura científica necesaria para coordinar políticas globales de conservación oceánica.
El Acuerdo BBNJ ofrece un marco legal innovador para gestionar la biodiversidad marina en aguas internacionales, abarcando cerca del 50% de la superficie del planeta. Este tratado busca establecer reservas marinas en áreas remotas y fomentar el uso sostenible de los recursos oceánicos.
Chile considera que esta candidatura es una oportunidad única para fortalecer su liderazgo regional en protección marina. Históricamente vinculado al océano, el país ha situado la conservación de los ecosistemas marinos como una de sus prioridades internacionales.
Valparaíso, conocida como la Perla del Pacífico, fue un puerto vital en el siglo XIX, sirviendo como un nexo entre los océanos Atlántico y Pacífico a través del Estrecho de Magallanes. La llegada de la Secretaría podría revitalizar su tradición marinera hacia un futuro más sostenible.
Chile, al ser el primer país latinoamericano en ratificar el Tratado de Alta Mar, ha consolidado su reputación como defensor de la sostenibilidad marina. La campaña diplomática para obtener apoyo internacional continúa intensamente hasta la Primera Conferencia de las Partes (COP1) en enero de 2027, donde se decidirá la sede permanente de la Secretaría.
La elección de Valparaíso no solo otorgaría reconocimiento internacional, sino que también simbolizaría el creciente protagonismo de América Latina en la protección de los océanos. Con un sólido ecosistema científico en oceanografía y conservación marina, la ciudad está bien posicionada para liderar este esfuerzo global.










