Una investigación de la Universidad de Glasgow, publicada en Ecology, demostró que la presencia de árboles nativos en espacios verdes urbanos incrementa la supervivencia de las crías de aves y favorece el equilibrio ecológico en las ciudades.
El estudio se centró en el herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y reveló que los robles son especialmente beneficiosos para la biodiversidad urbana.
Metodología del estudio
Durante nueve años, el equipo liderado por Claire J. Branston y Davide Dominoni observó la reproducción del herrerillo común en 20 sitios, desde el centro de Glasgow hasta el Parque Nacional Loch Lomond. Se instalaron cajas nido y se analizaron variables como:
- Tipo y cantidad de follaje.
- Densidad de población humana.
- Temperatura local.
- Presencia de árboles nativos o exóticos.
Este rango permitió cubrir un gradiente ambiental desde áreas urbanas densamente pobladas hasta entornos boscosos más naturales.
Resultados principales
Los lugares con abundancia de robles nativos mostraron:
- Puesta de huevos más temprana.
- Nidadas más numerosas.
- Mayor proporción de polluelos que alcanzaron la etapa de vuelo.
En contraste, las áreas dominadas por árboles exóticos registraron menos huevos y menor supervivencia de crías.
La explicación ecológica
El éxito reproductivo está vinculado a la mayor disponibilidad de insectos en árboles nativos, especialmente orugas de mariposas y polillas, alimento esencial para los polluelos. Durante la temporada reproductiva, los registros confirmaron una mayor presencia de orugas en entornos con robles.
Branston afirmó:
“Nuestra investigación demuestra que la presencia de robles nativos incrementa la cantidad de polluelos que los herrerillos pueden criar con éxito, ya que estos árboles les proporcionan más alimento”.

Implicaciones urbanas
La prevalencia de árboles exóticos, junto con la densidad humana y temperaturas primaverales más altas, reduce el éxito reproductivo de las aves urbanas. Esto plantea un desafío para la viabilidad de sus poblaciones en ciudades cada vez más transformadas.
Los autores consideran estos resultados esenciales para la gestión de áreas verdes urbanas, tanto en Europa como en América Latina, donde la planificación de nuevos espacios puede influir directamente en la salud de la fauna local.
Dominoni subrayó:
“La selección de especies debe incluir vegetales nativos que alberguen poblaciones naturales de orugas e invertebrados, para así fortalecer la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas urbanos”.
Recomendaciones de gestión
- Priorizar la plantación de robles y especies autóctonas en nuevos espacios verdes.
- Evitar el predominio de coníferas exóticas o árboles ornamentales de crecimiento rápido, que no sostienen comunidades de insectos nativos.
- Diseñar áreas verdes resilientes, capaces de sostener poblaciones de aves y otros organismos silvestres a largo plazo.
La investigación refuerza la evidencia de que la composición vegetal local influye directamente en la salud de las cadenas alimentarias urbanas.
Plantar robles y otros árboles nativos no solo favorece la reproducción de aves como el herrerillo común, sino que también mejora la biodiversidad y la funcionalidad de los ecosistemas urbanos.



