En el Parque Nacional Alerce Costero, región de Los Ríos (Chile), se alza “El Gran Abuelo”, un alerce (Fitzroya cupressoides) de casi 5.500 años, considerado el árbol vivo más longevo del mundo.
Su edad supera en más de seis siglos al mítico Matusalén de California (4.854 años), posicionando a Chile en el centro de la atención internacional y reivindicando el territorio ancestral mapuche williche donde brotó este ejemplar.
La investigación científica
El cálculo de su edad fue liderado por Jonathan Barichivich (Universidad Austral de Chile) y el dendrocronólogo Antonio Lara. Debido a las dimensiones del árbol —30 metros de altura y 11 de perímetro— no fue posible extraer un núcleo completo. Con una muestra que cubría el 40% del tronco, registraron 2.400 anillos y proyectaron estadísticamente una edad de 5.484 años.
Este árbol nació aproximadamente cuando en Egipto se descubría el bronce y aún no existían las pirámides, mientras en Sumeria surgían los primeros signos de escritura. Para Barichivich, el 80% de su organismo actual ha atravesado cinco milenios de cambios climáticos, erupciones y actividad humana, convirtiéndose en una cápsula del tiempo viviente.
Un símbolo cultural y ancestral
Más allá de lo biológico, “El Gran Abuelo” representa la memoria ancestral del WilliMapu para el pueblo mapuche williche. Su existencia trasciende lo botánico y se convierte en un símbolo de la relación entre naturaleza y territorios indígenas.
Medios internacionales como BBC, National Geographic, Al Jazeera, DW y Reuters han difundido su historia, consolidando su valor cultural y científico.
Historia de conservación
La especie alerce sufrió una tala intensiva entre principios y mediados del siglo XX, que la llevó al borde de la extinción. En Chile, fue declarada monumento natural en 1977, prohibiendo la tala de ejemplares vivos. En Argentina, la provincia de Chubut protegió a los alerces mediante la Ley N.º 5015 de 2003. Actualmente, la CONAF solo autoriza el uso de madera muerta.

Comparativa internacional de longevidad
Otros árboles milenarios destacados en el mundo incluyen:
- Matusalén (California, EE. UU.): pino bristlecone, más de 4.850 años.
- Sarv-e Abarqu (Irán): ciprés de Persia, ~4.000 años.
- Tejo de Llangernyw (Gales): entre 3.000 y 4.000 años.
- Olivo de Vouves (Grecia): más de 3.000 años y aún produce aceitunas.
- Alerce Abuelo (Argentina): ejemplares de más de 2.600 años en el Parque Nacional Los Alerces.
- Viejo Tjikko (Suecia): abeto noruego con raíces clonadas de 9.550 años, aunque su tronco actual es joven.
Un llamado desde la ciencia
“El Gran Abuelo” invita a reflexionar sobre la resiliencia de la vida frente a crisis ambientales. Para Barichivich, que conoció el árbol de la mano de su bisabuelo, “es un abuelo que nos observa”. En tiempos de cambio climático, este monumento natural no solo mide el pasado, sino que alerta sobre el futuro de los bosques templados australes.
Con casi 5.500 años, “El Gran Abuelo” se erige como un símbolo planetario de resistencia y memoria. Su reconocimiento internacional no solo celebra un récord biológico, sino que también reivindica la relación entre naturaleza, pueblos originarios y conservación. Chile se convierte así en guardián del registro vivo más antiguo del planeta, un legado que interpela a la humanidad sobre la necesidad de proteger los bosques y sus historias milenarias.



