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Invasión de medusas en las playas de Puerto Madryn: el fenómeno que sorprendió a los veraneantes

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Centenares de medusas invadieron las playas de Puerto Madryn al inicio de la temporada veraniega y sorprendieron a los primeros bañistas que llegaron a la costa de Chubut.

El fenómeno obligó a extremar las precauciones para evitar picaduras molestas y dolorosas.

La especie que se amontonó en las orillas durante el último fin de semana es la Chrysaora plocamia, una de las más grandes que habitan el Golfo Nuevo.

Pedro Barón, biólogo del Laboratorio de Oceanografía del Cenpat-Conicet, explicó que este fenómeno de floración no ocurre todos los años.

«Este fenómeno de floración no se da todos los años. En ciertos veranos sí, en ciertos veranos no», indicó el científico.

medusas en las playas de Chubut

Medusas en las playas de Cubut, un fenómeno que responde a condiciones ambientales

Las medusas que aparecieron en grandes cantidades en las playas de Chubut se deben a la abundancia de plancton en la zona.

Barón subrayó que la densidad de este año es mayor que la del año anterior.

«Las medusas se alimentan de plancton. En años donde hay mucho plancton, sobreviven muchas más larvas y se forman poblaciones muy densas, como las que estamos viendo ahora en las playas», añadió el investigador.

Este fenómeno se produce cuando las condiciones son favorables durante la etapa larval.

Las medusas que aparecieron en las playas tienen un ciclo de vida anual que alterna dos fases: una microscópica en otoño e invierno, y otra macroscópica en primavera y verano.

«Generalmente aparecen en grandes cantidades en diciembre y el pico se da en enero o febrero. A partir de abril ya no se las ve en la costa», detalló Barón.

Antecedentes históricos del fenómeno

La Chrysaora plocamia es una especie común de medusas en el Golfo Nuevo, registrada científicamente desde la década del 70 en las playas.

El biólogo recordó tres ocasiones anteriores en las que las playas madrynenses se llenaron de estas «aguas vivas«:

  • Floración importante en 1978
  • Aparición masiva en 1998
  • Invasión entre 2000 y 2001, cuando incluso llenaron las playas
medusas

Qué hacer ante una picadura de medusa

Si bien el contacto con su veneno puede generar ardor, Barón aclaró que no es de las especies más peligrosas.

«Tiene filamentos con células urticantes que liberan un veneno para capturar presas. Produce escozor y molestia, pero no quemaduras severas como otras especies», indicó.

Para la eventualidad de sufrir una picadura de medusa en las playas, el experto recomendó seguir estos pasos:

  • Salir inmediatamente del agua
  • Retirar los filamentos con un objeto, no con la mano
  • Enjuagar con agua de mar
  • Aplicar frío o vinagre diluido
  • Consultar a un médico de ser posible

También pueden utilizarse cremas con hidrocortisona, como Hipoglós o Demacort, para aliviar la inflamación.

«No hay que tenerles miedo, pero sí respeto y precaución. Son parte del sistema marino y su presencia responde a procesos naturales que se repiten desde hace décadas«, completó el especialista.

Verano en Chubut: dos propuestas turísticas imperdibles para descubrir el mar de Camarones

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La localidad de Camarones, en la costa de Chubut, se consolida cada año como uno de los accesos más auténticos al Parque Patagonia Azul.

Lejos de las multitudes, este rincón ofrece una conexión directa con la naturaleza virgen, marcada por el ritmo de las mareas y los vientos. Desde la primavera y hasta abril, la actividad náutica se convierte en protagonista, permitiendo a los visitantes descubrir una biodiversidad que desde la costa permanece oculta.

La temporada alta está delimitada por las condiciones climáticas y la presencia de fauna marina. Según explica Viviana López, guía local de la empresa “Viento Azul”, las navegaciones se realizan entre septiembre y marzo o abril. Dentro de ese período, las opciones se dividen en dos grandes experiencias: el avistaje de toninas en la bahía y la expedición de jornada completa hacia Isla Leones.

Encuentro con la tonina overa en Islas Blancas

La primera propuesta está pensada para quienes buscan un contacto inmediato con la fauna marina sin necesidad de una logística compleja.

Se trata de una navegación de dos horas desde el puerto de Camarones, cuyo objetivo principal es el avistaje de la tonina overa, también conocida como delfín patagónico. Este animal, con su característico patrón blanco y negro, es uno de los emblemas de la región.

A diferencia de otras especies marinas de comportamiento migratorio, la tonina en Camarones ofrece una previsibilidad muy valorada por los operadores turísticos. López asegura que la probabilidad de avistaje alcanza el 90%, ya que se trata de una especie no migratoria presente todo el año. Esta certeza convierte la excursión en una de las favoritas para familias y fotógrafos de naturaleza.

El recorrido hacia el archipiélago de Islas Blancas también permite observar una rica avifauna marina —petreles gigantes, gaviotas, gaviotines y cormoranes— además de colonias de lobos marinos de un pelo. El trayecto suma un valor histórico, ya que se navega cerca del sitio donde descansan los restos del vapor Villarino, el buque que en 1899 repatrió los restos del General San Martín.

Hacia el mar abierto: expedición a Isla Leones

La segunda propuesta está destinada a quienes buscan una inmersión más profunda en el ambiente marino. La excursión al Portal Isla Leones dura entre seis y ocho horas e incluye un traslado terrestre desde el pueblo hasta Bahía Arredondo, punto de partida de la travesía.

Al dejar atrás la protección de la bahía y adentrarse hacia el sur, el escenario biológico se amplía. Aunque la presencia de la tonina overa no está tan garantizada como en la excursión corta, el abanico de especies potenciales se multiplica: delfines australes, oscuros y nariz de botella.

Además, durante los meses centrales de la temporada, es posible coincidir con el paso de grandes mamíferos marinos como ballenas jorobadas y ballenas Sei, e incluso se han registrado avistajes de ballena franca austral.

Camarones
La localidad de Camarones es perfecta para los amantes de la naturaleza.

Senderismo entre pingüinos y faros

La experiencia en Isla Leones no se limita al mar. Tras el desembarco, los visitantes realizan un trekking de baja a media dificultad de unos 900 metros hasta el histórico faro, ubicado a 80 metros sobre el nivel del mar. El sendero atraviesa una antigua pingüinera que aún alberga vida, lo que permite observar de cerca a los pingüinos de Magallanes mientras se interpreta el entorno.

El ascenso final ofrece una vista panorámica única del Atlántico Sur, cerrando una experiencia que combina navegación, senderismo y observación de fauna en uno de los entornos más prístinos de la Patagonia.

Verano en Camarones

El verano en Camarones invita a elegir entre dos propuestas imperdibles: el contacto cercano con la tonina overa en la bahía o la aventura completa hacia Isla Leones, con cetáceos, pingüinos y un faro histórico como protagonistas.

Dos formas distintas de descubrir el mar patagónico, siempre bajo la premisa de conectar con la naturaleza y la historia en un escenario único.

El Chivito del Nevado del Ruiz: El emblemático colibrí que asombra por su belleza en las cumbres de Colombia

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El Chivito del Nevado del Ruiz habita exclusivamente en los páramos del complejo volcánico Ruiz-Tolima, el ‘Oxypogon stuebelii‘ destaca por su singular plumaje y su estrecho vínculo con los frailejones.

Colombia consolida su posición como potencia mundial en biodiversidad gracias a especies únicas como el Chivito del Nevado del Ruiz (Oxypogon stuebelii).

Este colibrí, que ha captado la atención internacional por su imponente estética, no solo es un símbolo de los ecosistemas de alta montaña en el país, sino que es considerado por expertos y observadores de aves como uno de los ejemplares más bellos y singulares del planeta en su categoría.

A diferencia de otros colibríes que habitan en zonas bajas o templadas, el Chivito del Nevado del Ruiz es un especialista de las alturas.

Su hábitat se restringe de manera exclusiva a los páramos del Macizo Central de los Andes colombianos, específicamente en las inmediaciones del Nevado del Ruiz, donde sobrevive en condiciones climáticas extremas a altitudes que superan los 3.500 metros sobre el nivel del mar.

Chivito del Nevado del Ruiz en Colombia

Anatomía y comportamiento de un tesoro andino

Lo que hace que este colibrí destaque visualmente es su característica morfología. El macho de la especie posee una cresta prominente y una «barba» de plumas blancas y alargadas que le otorgan un aspecto distinguido, razón por la cual recibe su nombre común de «chivito«.

Su plumaje presenta tonalidades broncíneas y verdosas que le permiten mimetizarse con la vegetación propia del páramo.

Su existencia está intrínsecamente ligada a los frailejones (Espeletia). Esta planta no solo le provee el néctar necesario para su subsistencia en un entorno donde el oxígeno es escaso, sino que también sirve de refugio y sitio de anidación.

Esta interdependencia biológica convierte al Chivito del Nevado del Ruiz en un actor fundamental para la polinización y el equilibrio ecológico de las fábricas de agua de Colombia.

Un llamado a la conservación del Chivito del Nevado del Ruiz

A pesar de su magnificencia, el estado de conservación de este colibrí es motivo de vigilancia constante. Al ser una especie endémica —es decir, que no se encuentra de forma natural en ninguna otra parte del mundo—, cualquier alteración en su reducido ecosistema representa una amenaza directa.

El cambio climático, la pérdida de hábitat y la actividad volcánica de la zona son factores que influyen en la estabilidad de su población.

La preservación del Chivito del Nevado del Ruiz es hoy una prioridad para los ornitólogos y las autoridades ambientales, quienes ven en este pequeño ave un embajador de la riqueza natural colombiana y un recordatorio de la fragilidad de los ecosistemas de alta montaña.

Exploradores: una experiencia de aprendizaje en la naturaleza de Santa Cruz que cumple cinco años

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En Santa Cruz, el programa Exploradores cumple cinco años consolidándose como una propuesta educativa única en la naturaleza.

Lo que comenzó como una idea sencilla —llevar a chicos y chicas al cañadón para que vivieran experiencias reales en contacto con la naturaleza— se transformó en un espacio con identidad propia, mirada pedagógica definida y fuerte anclaje territorial.

“Exploradores hizo un recorrido muy orgánico, de ir aprendiendo mientras hacíamos”, resume Rocío Navarro, responsable del programa Comunidades de Parque Patagonia y una de las impulsoras del proyecto. Con el tiempo, aquella salida al aire libre se volvió más profunda y consciente, incorporando equipos formados y procesos que responden a las necesidades de la comunidad.

Transformaciones que no se miden en planillas

En estos cinco años, el programa generó cambios que no aparecen en métricas, pero sí en las vivencias de los campamentos. Los chicos llegan con tiempos acelerados, poca tolerancia al aburrimiento y una relación distante con el entorno. Sin embargo, a medida que pasan las horas, comienzan a registrar el paisaje, a escucharse y a cuidarse entre ellos.

La naturaleza deja de ser un simple fondo para fotos y se convierte en espacio de vínculo, aprendizaje y responsabilidad compartida. “Eso no se enseña con discursos. Se construye con experiencia real”, explica Rocío.

Las escenas mínimas son las que más huella dejan: chicos que al principio no querían caminar y luego piden quedarse más tiempo, grupos que se organizan solos para superar dificultades, silencios compartidos frente al paisaje. También momentos más profundos, donde Exploradores se convierte en refugio para jóvenes atravesados por contextos de vulnerabilidad. “Ahí entendés que no es solo una actividad al aire libre. Lo que se construye es confianza, cuidado, un lugar distinto y más seguro”, agrega.

naturaleza de Santa Cruz
Conoce la naturaleza de Santa Cruz y el impacto del programa Exploradores en la educación ambiental de los jóvenes.

La voz de quienes crecieron con el programa

El impacto se refleja en quienes participaron desde las primeras ediciones. Martín Contreras tenía diez años cuando vivió su primera experiencia. Hoy, con quince, recuerda la emoción de armar carpas, cocinar y jugar, además de aprendizajes inesperados como descubrir que era alérgico a las hormigas o entender cómo se organizan las manadas de guanacos.

Lo más importante, dice, fue comprender el sentido del cuidado ambiental: “Antes, cuando hablaban de cuidar el planeta, yo pensaba que lo decían por decir. Ahora lo entiendo”. Para Martín, Exploradores es un lugar donde nunca se aburre, siempre hay algo para hacer y donde las historias compartidas alrededor del fuego se convierten en recuerdos imborrables.

Un espacio vivo que sigue creciendo

Exploradores llega a sus cinco años con la certeza de no ser solo un proyecto de verano. Es un espacio vivo, en constante movimiento, que combina filosofía clara con escucha y adaptación. “Aprender desde el territorio, desde el cuerpo, desde el encuentro y el cuidado” es su premisa, pero también lo es la capacidad de transformarse junto a la comunidad.

Por eso el programa vuelve cada año. Porque sigue teniendo sentido, porque los chicos crecen y recuerdan, porque la naturaleza continúa enseñando. Y porque, como resume Rocío Navarro, Exploradores es experiencia, comunidad e identidad: “una forma de aprender estando”.

Ballenas en Península Valdés: claves de su función como «ingenieras» del ecosistema marino en Chubut

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Un estudio destaca cómo la presencia de ballenas en Península Valdés, en las costas de Chubut impulsa la productividad oceánica y ayuda a mitigar el cambio climático a través de la fertilización de las aguas.

La importancia de las ballenas en Península Valdés en el ecosistema trasciende su valor como atractivo turístico global.

Estos mamíferos marinos actúan como verdaderos motores biológicos que mantienen la salud del océano Atlántico Sur.

A través de un proceso conocido como la «bomba de las ballenas«, los ejemplares de Ballena Franca Austral distribuyen nutrientes esenciales que fomentan el crecimiento del fitoplancton, la base de la cadena alimentaria marina y un aliado fundamental en la captura de dióxido de carbono.

ballena franca austral

El ciclo de fertilización oceánica

El mecanismo de enriquecimiento de las aguas comienza con los hábitos de alimentación y excreción de estos animales.

Las ballenas se alimentan en las profundidades y regresan a la superficie para respirar y realizar sus deposiciones. Sus «plumas fecales» son ricas en hierro, nitrógeno y fósforo, minerales que suelen ser escasos en las capas superficiales del mar.

Al liberar estos componentes donde llega la luz solar, las ballenas actúan como fertilizantes naturales.

Este fenómeno estimula la proliferación del fitoplancton, microorganismos fotosintéticos que no solo alimentan a una vasta diversidad de especies (desde krill hasta peces comerciales), sino que también producen una parte significativa del oxígeno que respiramos.

Impacto en la crisis climática

La relevancia de conservar a las ballenas en las costas argentinas reside también en su capacidad para mitigar el calentamiento global.

Al potenciar el desarrollo del fitoplancton, se acelera el secuestro de carbono de la atmósfera. Se estima que el crecimiento de estas poblaciones vegetales marinas, impulsado por los cetáceos, permite absorber toneladas de CO2 que, de otro modo, quedarían atrapadas en el aire, contribuyendo al efecto invernadero.

Además de su rol en vida, las ballenas continúan aportando al sistema incluso después de morir. Cuando sus restos caen al lecho marino, transportan grandes cantidades de carbono al fondo del océano, donde quedan almacenadas por siglos, funcionando como un sumidero de carbono natural de gran eficiencia.

Ballenas en Puerto Madryn, Chubut. Foto: Río Negro (RN).
Ballenas en Puerto Madryn, Chubut. Foto: Río Negro (RN).

Ballenas en Península Valdés, patrimonio ecológico bajo protección

Investigaciones respaldadas por el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) subrayan que Península Valdés es un área crítica para la reproducción y crianza de la especie. La protección de este hábitat no solo garantiza la supervivencia de la Ballena Franca Austral, sino que asegura la continuidad de estos servicios ecosistémicos que benefician a toda la región.

En conclusión, la protección de estos gigantes del mar es una estrategia de supervivencia planetaria. Su presencia en la Patagonia argentina asegura mares más productivos, una biodiversidad robusta y una herramienta biológica eficaz para enfrentar los desafíos ambientales del siglo XXI.

México reporta en 59 el número de desaparición de defensores ambientales en el último lustro

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El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) advierte sobre la grave crisis de seguridad que enfrentan los protectores del territorio tras documentar decenas de ausencias forzadas entre 2020 y 2024.

En un periodo de apenas cinco años, la integridad de quienes custodian los recursos naturales en México se ha visto severamente vulnerada.

Según datos recientes proporcionados por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), un total de 59 activistas y defensores de la tierra fueron víctimas de desaparición mientras desempeñaban sus labores de protección ambiental entre los años 2020 y 2024.

Gustavo Alanís, director de la organización, detalló que estas cifras reflejan un escenario crítico para la defensa del patrimonio biocultural en el país.

El recuento de estos casos pone de manifiesto que la desaparición de defensores ambientales en México se ha convertido en una táctica recurrente para silenciar las resistencias locales frente a proyectos extractivos o actividades ilícitas que impactan los ecosistemas.

Desaparición de defensores ambientales de México

La documentación recabada por el CEMDA enfatiza que estos eventos no son incidentes aislados, sino que ocurren de manera sistemática en diversas regiones del territorio nacional.

Los afectados, que en su mayoría pertenecen a comunidades indígenas o núcleos agrarios, enfrentan riesgos desproporcionados al oponerse a la degradación de sus entornos naturales o al reclamar derechos sobre sus tierras.

Desaparición de defensores ambientales

Este reporte subraya la urgencia de que las autoridades implementen mecanismos de protección efectivos y fortalezcan las investigaciones para localizar a los activistas.

La falta de garantías de seguridad no solo pone en peligro la vida de los defensores, sino que también debilita la capacidad de respuesta de la sociedad civil ante la crisis climática y la pérdida de biodiversidad en el país.

El balance presentado por Alanís sirve como un llamado de atención internacional sobre la precariedad jurídica y física en la que operan los ambientalistas mexicanos, situando al país como una de las geografías más peligrosas para el activismo territorial en la región.

El CONICET releva sitios arqueológicos en la Cordillera de los Andes para el Sendero de Gran Recorrido

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Investigadores del CONICET llevan adelante un relevamiento en distintas áreas de la Cordillera de los Andes con el objetivo de identificar y proteger sitios arqueológicos en el marco del Sendero de Gran Recorrido de los Andes, una iniciativa del Ente Mendoza Turismo (Emetur) que busca unir los extremos norte y sur de la provincia a lo largo de más de 500 kilómetros de paisajes andinos.

El proyecto integra naturaleza, patrimonio e historia y cuenta con la participación de organismos públicos y privados.

En esta primera etapa, que tendrá continuidad en 2026, se documentaron decenas de sitios inéditos y se elaboraron recomendaciones para su conservación. La travesía fue planificada por el grupo de andinistas “Los libertadores” y contó con la colaboración de guardaparques, clubes de montaña y personal del Ejército. La incorporación de investigadores aporta una mirada científica a las decisiones vinculadas con el desarrollo turístico en territorios de alto valor patrimonial.

Dos institutos en acción

La campaña científica fue solicitada por la Dirección de Patrimonio de Mendoza y articulada a través de herramientas de vinculación del CONICET. Participan dos unidades ejecutoras: el Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET-UTN), encargado del relevamiento desde el sur de la laguna del Diamante hacia el sur de Mendoza, y el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, CONICET-UNCUYO), que recorre los tramos hacia el norte hasta Punta de Vacas, en el límite con Chile.

En el tramo sur, el IDEVEA registró once sitios arqueológicos en un recorrido de unos 200 kilómetros. Los trabajos incluyeron georreferenciación y caracterización de cada sitio, lo que permitirá obtener información sobre tecnologías utilizadas, redes de intercambio y circuitos de movilidad de los grupos humanos que habitaron la cordillera.

Hallazgos de gran relevancia

“Algunos de los sitios hallados son de gran relevancia, dado que se conoce muy poco acerca de la forma de vida de los grupos humanos en ambientes por encima de los 2.200 metros sobre el nivel del mar”, explicó Nuria Sugrañes, investigadora del CONICET en el IDEVEA. Uno de los sitios incluye estructuras habitacionales, un tipo de asentamiento poco documentado en esa región.

Cuando los sitios arqueológicos coinciden con el trazado previsto para el sendero, los investigadores proponen ajustar el recorrido para evitar afectarlos. En los casos en que se considera viable incorporarlos como parte del atractivo turístico, se desarrollan estudios más detallados y planes de manejo que contemplen su preservación.

Cordillera de los Andes
Investigadores del CONICET exploran la Cordillera de los Andes para proteger y documentar sitios arqueológicos únicos.

El tramo norte y la herencia incaica

Las campañas del ICB en el tramo norte permitieron identificar nuevos sitios y registrar con precisión distintas intervenciones humanas en el paisaje de alta montaña. “El reconocimiento de nuevos espacios de ocupación y tránsito por la cordillera aporta conocimiento sobre la prehistoria regional y la construcción del paisaje en tiempos prehistóricos, a la vez que enriquece el valor cultural del sendero”, señaló María Sol Zárate, becaria postdoctoral del CONICET en el ICB.

Durante el recorrido se relevaron campamentos antiguos, mojones, aleros acondicionados, estructuras de origen incaico y construcciones históricas vinculadas al Ejército. Uno de los sectores más relevantes es la caldera del Diamante, con evidencias de ocupación desde hace 2.600 años y más de cuarenta estructuras vinculadas al Tawantinsuyu (Imperio inca), entre ellas una plataforma ceremonial (ushnu).

Ciencia aplicada al turismo sostenible

“El relevamiento arqueológico del sendero representó un gran desafío en cuanto a que la campaña de demarcación se hizo al mismo tiempo que la expedición de investigación arqueológica. No obstante, se pudo realizar un diagnóstico inicial del potencial patrimonial del sendero y planificar acciones de gestión, conservación y divulgación”, detalló Alejandra Gasco, investigadora del CONICET en el ICB.

La presidenta del Emetur, Gabriela Testa, destacó la importancia de trabajar con organismos científicos: “El CONICET aporta una mirada objetiva y metódica, lo que suma un valor agregado fundamental en la elaboración de un producto turístico o en la puesta en valor de un atractivo”. Además, recordó que la provincia cuenta con universidades y centros de investigación de prestigio internacional, lo que asegura bases sólidas para un desarrollo turístico sostenible en la montaña.

Conclusión

El trabajo conjunto entre el CONICET, el Emetur y otros actores permite generar datos fundamentales para la protección del patrimonio arqueológico y fortalecer la gestión cultural. La información recuperada ya dio lugar a informes sobre el potencial del sendero, posibles inconvenientes de conservación y recomendaciones de políticas de manejo y divulgación.

La segunda etapa del proyecto, prevista para 2026, profundizará estos estudios y ampliará el conocimiento sobre el pasado humano en la cordillera mendocina, consolidando la integración entre ciencia, turismo y conservación.

Un estudio revela que la producción en fincas familiares tienen mejor desempeño ambiental que las explotaciones no familiares

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Aunque la producción familiar es responsable de cerca del 80% de los alimentos frescos en términos de valor, hasta ahora se le había dedicado poco análisis a su impacto ambiental.

Esa carencia motivó un estudio conjunto entre la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Uruguay, cuyo objetivo fue determinar la huella ambiental de estos sistemas productivos.

La investigación surgió ante la falta de información y políticas sectoriales en Argentina, y se concretó en Uruguay, donde se relevaron fincas familiares y se las comparó con explotaciones no familiares. El trabajo se apoyó en datos satelitales que cubren el 70% de la superficie agropecuaria del país vecino.

Un panorama global y regional

El estudio recuerda que el 98% de los establecimientos agrícolas del planeta son familiares, cubriendo entre el 53% y el 75% de las tierras agrícolas.

En Sudamérica, representan el 82% de los predios, aunque solo abarcan el 18% de la superficie cultivada. En Uruguay, en particular, constituyen el 36% de los establecimientos y apenas el 7% de la tierra agrícola.

Resultados contundentes

Los hallazgos fueron claros: en el 96,8% de las comparaciones, el desempeño ambiental de las unidades familiares fue superior al de las no familiares.

Según explicó Hernán Dieguez, docente de FAUBA, estas fincas mantienen más superficie de hábitats naturales como bosques y pastizales, conservan mejor los suelos, son más biodiversas y ofrecen más servicios ecosistémicos.

Además, se observó que los predios familiares son más resilientes: ante el avance de la agricultura, la provisión de servicios ecosistémicos se vio menos afectada que en las explotaciones no familiares. Los resultados fueron publicados en la revista científica Agricultural Systems.

producción familiar
Conoce cómo la producción familiar representa el 80% de los alimentos frescos y su relevancia para el medio ambiente.

Arraigo y multifuncionalidad

Una de las conclusiones más relevantes es que el arraigo a la tierra y su transferencia generacional son factores clave para un mejor desempeño ambiental. Las fincas familiares fomentan paisajes multifuncionales que proveen bienes variados y beneficios ambientales, sociales y económicos. No solo producen alimentos y productos básicos, también contribuyen al control de la erosión, la prevención de inundaciones y la formación de suelo, entre otros servicios ecosistémicos.

Dieguez aclaró que esto no significa que los planteos extensivos no puedan ser sostenibles, ya que muchos productores realizan buenas prácticas. Sin embargo, subrayó la importancia de analizar de cerca los manejos y usos de los recursos en cada explotación.

El desafío en Argentina

El docente lamentó que el estudio no pueda replicarse en Argentina debido a la falta de información pública sobre el tipo de productor que trabaja cada parcela. Señaló que muchas regiones argentinas son similares a las uruguayas en aspectos físicos, biológicos y productivos, lo que permitiría realizar comparaciones valiosas.

A esta dificultad se suma la desarticulación de políticas públicas de apoyo a la producción agropecuaria familiar. Programas como el Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, el ProHuerta o la Dirección Nacional de Agroecología fueron desfinanciados o vaciados, lo que compromete la capacidad del INTA para brindar asistencia técnica a pequeños productores.

Conclusiones del estudio

El estudio expone la necesidad de invertir en políticas públicas que respalden la producción familiar. Más allá de la renta que pueda obtener cada productor, este tipo de explotación brinda beneficios colectivos, tanto en la provisión de alimentos como en la conservación y resiliencia de los agroecosistemas. Reconocer su valor es fundamental para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles y equitativos.

China aprueba su primer ingrediente de micoproteína: un paso clave hacia la diversificación alimentaria

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La Comisión Nacional de Salud de China aprobó por primera vez un ingrediente alimentario basado en micoproteína, estableciendo especificaciones nacionales que definen cómo debe producirse, etiquetarse y utilizarse este tipo de proteína fúngica.

La decisión marca un cambio de rumbo en la estrategia del país, que busca diversificar sus fuentes de proteína y reforzar la resiliencia alimentaria en un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales.

El ingrediente autorizado procede del hongo Fusarium venenatum, utilizado históricamente en productos de proteína alternativa en otros mercados, pero hasta ahora sin un marco regulatorio propio en China. La medida se acompaña de la aprobación de nuevos ingredientes y aditivos, en línea con una política más amplia de modernización del sistema alimentario.

Fushine Bio y la eficiencia de la micoproteína

La empresa Fushine Bio, responsable del desarrollo, opera la mayor planta de micoproteína de Asia-Pacífico y comercializa su producto bajo la marca FuNext. Este se obtiene a partir del micelio del hongo, cultivado mediante fermentación de biomasa con glucosa y agua como sustratos principales.

El proceso es radicalmente distinto a la agricultura convencional y mucho más eficiente: las cepas aprobadas, identificadas como A3/5 y TB01, duplican su biomasa cada cinco horas en condiciones óptimas, alcanzando una productividad miles de veces superior a la proteína animal.

Desde el punto de vista nutricional, la micoproteína presenta un perfil completo, con todos los aminoácidos esenciales, alto contenido en fibra, micronutrientes relevantes y ausencia de colesterol. Es baja en grasa, versátil y funcional, sin necesidad de pastos, piensos ni antibióticos.

Formatos y aplicaciones

FuNext se comercializa en tres versiones:

  • Una húmeda, de textura fibrosa, pensada para productos estructurados como albóndigas o nuggets.
  • Una seca en polvo, orientada a nutrición funcional y alimentos enriquecidos.
  • Un formato de “corte entero”, con estructura similar al músculo animal, adaptable a tiras, filetes o bloques.

Estas opciones permiten integrar la micoproteína en distintos segmentos de la industria alimentaria, desde productos cotidianos hasta preparaciones más elaboradas.

micoproteína
La introducción de la micoproteína en China abre puertas a alternativas alimenticias innovadoras y mayor sostenibilidad.

Regulación detallada y certeza para la industria

A diferencia de otros modelos regulatorios, como el estadounidense basado en la autoevaluación de seguridad, China ha definido criterios nacionales explícitos: composición, procesos, límites y requisitos de etiquetado, incluyendo advertencias para poblaciones sensibles como niños pequeños o mujeres embarazadas.

Este nivel de detalle aporta certeza regulatoria, un terreno claro para invertir y escalar, reduciendo las barreras que tradicionalmente frenaban la expansión de las proteínas obtenidas por fermentación.

Impacto ambiental y desafíos técnicos

La micoproteína se produce en entornos controlados, con un uso mínimo de suelo y agua, y genera una fracción de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la ganadería. Al no depender de cultivos forrajeros importados, reduce la presión sobre bosques y ecosistemas lejanos. Además, evita riesgos como la contaminación del suelo, la eutrofización de aguas o el uso intensivo de antibióticos.

Sin embargo, persisten desafíos. Investigaciones recientes señalan que la rigidez de la pared celular del hongo puede limitar la digestibilidad de la proteína. Entre las soluciones propuestas figuran técnicas de edición genética de precisión y procesos físicos o químicos combinados para mejorar la accesibilidad proteica.

Escalamiento y futuro de la micoproteína

Fushine Bio ya trabaja en una nueva línea industrial con un objetivo ambicioso: pasar de 1.200 toneladas anuales a 200.000 toneladas, reflejando la confianza en aplicaciones más allá del consumo humano directo. Entre ellas se incluyen la alimentación para mascotas, la nutrición médica especializada e incluso las misiones espaciales, donde la eficiencia y estabilidad son cruciales.

La micoproteína no sustituirá por completo a la ganadería ni resolverá todos los retos alimentarios, pero puede aliviar tensiones clave: reducir la dependencia de importaciones, ofrecer proteína estable en contextos urbanos densos y diversificar la dieta sin exigir más recursos naturales.

Integrada en productos cotidianos y a precios competitivos, puede convertirse en una herramienta práctica para descarbonizar la alimentación y avanzar hacia sistemas más sostenibles.

Conocé Casa Bamba: naturaleza, cascadas y desconexión a minutos de la capital de Córdoba

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A tan solo 30 kilómetros de la ciudad de Córdoba, Casa Bamba se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos para quienes buscan naturaleza y tranquilidad sin alejarse demasiado de la capital provincial.

Este pequeño paraje serrano combina accesibilidad, paisajes intactos y actividades al aire libre que lo convierten en un lugar perfecto para escapadas espontáneas.

Senderos cortos, pozas cristalinas, aire puro y cascadas escondidas entre la vegetación hacen de este rincón de las Sierras Chicas un verdadero santuario para familias, parejas y grupos de amigos que desean desconectar de la rutina.

El encanto del recorrido

El visitante que llega a Casa Bamba se encuentra con un entorno que sorprende desde el primer momento: arroyos transparentes, pasarelas rodeadas de monte nativo y el sonido constante del agua acompañando cada paso.

El sendero principal comienza prácticamente al ingresar al paraje y sigue el cauce del arroyo entre helechos y bromelias hasta desembocar en la Cascada Indio Bamba, un salto de siete metros que cae sobre una olla de agua turquesa. Este lugar es ideal para un chapuzón en los días cálidos y se ha convertido en una de las postales más buscadas por quienes visitan la zona.

La experiencia de caminar entre la vegetación serrana y encontrarse con este espectáculo natural es uno de los grandes atractivos del sitio.

Un lugar para quedarse

Casa Bamba no es solo un destino de paso. El entorno invita a quedarse y disfrutar de la calma. Bajo la sombra de los árboles, con el murmullo del arroyo y rodeado de rocas y vegetación, el picnic se convierte en un ritual obligado.

Muchos visitantes pasan horas leyendo, descansando o simplemente contemplando el paisaje. Durante la caminata es común observar aves características de la región, e incluso cóndores, que sobrevuelan las sierras y completan la experiencia de contacto con la naturaleza. Los miradores naturales ofrecen vistas únicas del valle serrano y permiten apreciar la magnitud del paisaje en toda su extensión.

Casa Bamba
Casa Bamba ofrece paisajes intactos y actividades al aire libre para familias y amigos en un entorno de tranquilidad y belleza.

Cómo llegar

El acceso a Casa Bamba es sencillo y forma parte de la experiencia. Una de las opciones más pintorescas es el Tren de las Sierras, que conecta Alta Córdoba con Cosquín y tiene parada en la estación del paraje.

El viaje incluye túneles, formaciones rocosas y vistas privilegiadas del río, convirtiendo el trayecto en parte del paseo. En auto, la alternativa más directa es tomar la Ruta Provincial E55, con un recorrido de menos de una hora desde el centro de Córdoba.

También es posible llegar en colectivo y comenzar el trekking desde el Museo Sinabamba, lo que facilita la visita para quienes no disponen de vehículo propio.

Actividades imperdibles

Además de la Cascada del Indio Bamba, los visitantes pueden explorar otros rincones como la Cascada Las Violetas, recorrer el arroyo y las vías del tren, o visitar la zona de la antigua usina, que completa la propuesta de desconexión y contacto con la naturaleza.

El senderismo es la actividad principal, con recorridos accesibles para todas las edades y la posibilidad de descubrir rincones fotogénicos en cada tramo. La caminata hacia la Cascada del Indio Bamba, de aproximadamente una hora y media de ida, es la más popular y permite cruzar arroyos y vías de tren antes de llegar a la olla de agua profunda y fría que corona el recorrido.

Por qué visitar Casa Bamba

Casa Bamba se presenta como un destino menos concurrido que otros puntos turísticos de la provincia, lo que lo convierte en un refugio ideal para quienes buscan tranquilidad y paisajes serranos sin multitudes. Con acceso sencillo, actividades para todas las edades y un entorno natural que se mantiene casi intacto, este paraje se consolida como una de las escapadas más atractivas de Córdoba.

No es solo un lugar para caminar o refrescarse: es un espacio para reconectar con la naturaleza, disfrutar de la calma y descubrir que, a pocos kilómetros de la ciudad, existe un rincón capaz de ofrecer una experiencia completa de desconexión.