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Más de 190 nuevas especies descubiertas en 2025 exponen la biodiversidad oculta del planeta y la necesidad de protegerla

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La ciencia sigue descubriendo vida en ecosistemas cada vez más presionados. Durante 2025 se describieron casi 200 nuevas plantas y hongos para la ciencia. Sin embargo, muchas de estas especies ya enfrentan amenazas ambientales.

Este escenario refleja una tensión creciente entre conocimiento y destrucción. Mientras se amplía el registro biológico del planeta, los hábitats se reducen. Por lo tanto, identificar especies es también un llamado a la conservación.

La lista de especies destacadas busca visibilizar lo que aún permanece oculto. Nombrar es el primer paso para proteger y comprender la biodiversidad. Así, cada hallazgo adquiere un valor ecológico estratégico.

Palmera de Navidad, una de las más de 190 nuevas especies descubiertas en 2025. Foto: EFE Verde.
Palmera de Navidad, una de las más de 190 nuevas especies descubiertas en 2025. Foto: EFE Verde.

Clasificar para conservar ecosistemas

La taxonomía permite reconocer organismos únicos y sus funciones naturales. Sin clasificación, muchas especies quedarían fuera de políticas de protección. En consecuencia, la ciencia cumple un rol clave en la defensa ambiental.

Cada nueva especie revela vínculos invisibles entre plantas, hongos y animales. Estas relaciones sostienen suelos, bosques y cadenas tróficas completas. Cuando una se pierde, el equilibrio ecológico se debilita.

Invertir en conocimiento biológico es invertir en resiliencia planetaria. La biodiversidad sostiene servicios esenciales para la vida humana. Por eso, descubrir también implica responsabilidad colectiva.

Algunas de las especies descubiertas más llamativas

  1. Orquídea manchada de sangre (Telipogon cruentilabrum)
    Esta flor habita bosques altoandinos de Ecuador y crece sobre árboles margarita e imita a hembras de mosca para atraer polinizadores. Sin embargo, la minería y la agricultura amenazan severamente su hábitat.

  2. Hongo que mata arañas (Purpureocillium atlanticum)
    Vive en la selva atlántica de Brasil y parasita arañas subterráneas. Para esto, cubre sus cuerpos con micelio antes de liberar esporas. Además, revela interacciones extremas dentro del ecosistema.

  3. Flor del demonio del fuego (Aphelandra calciferi)
    Se trata de un arbusto forestal de Perú con flores naranja y amarillas intensas, que posee un alto potencial ornamental. Su entorno natural es frágil y poco protegido.

  4. Palmera de Navidad (Adonidia zibabaoa)
    Crece en crestas de caliza de la isla de Samar, en Filipinas, y se caracteriza por producir frutos rojos y alcanzar hasta los 15 metros altura. Su distribución limitada la vuelve vulnerable.

  5. Piedra viva (Lithops gracilidelineata subsp. mopane)
    Esta suculenta se camufla como roca en el sur de África y crece en zonas más húmedas que otras lithops. La recolección ilegal amenaza su supervivencia.

  6. Campanilla de invierno subalpina (Galanthus subalpinus)
    Originaria de praderas subalpinas de Macedonia del Norte y Kosovo,  enfrenta sobrepastoreo, incendios y comercio hortícola, actividades que la llevaron a un estado crítico de conservación.

  7. Orquídea oruga (Dendrobium eruciforme)
    Se trata de una especie diminuta de Indonesia que crece sobre troncos y su forma recuerda a colonias de orugas. Su hábitat depende de bosques bien conservados.

  8. Hongo de raíces de gramínea (Magnaporthiopsis stipae)
    Esta especie vive oculto en raíces y suelos, e influye en la salud de plantas y ecosistemas agrícolas, como representa la biodiversidad invisible.

  9. Árbol de fruto sabor plátano y guayaba (Eugenia venteri)
    Nativo de Papúa Nueva Guinea, sus semillas son dispersadas por ratas gigantes terrestres y sirve de ejemplo de coevolución entre flora y fauna.

  10. Árbol leguminoso detarioide (Plagiosiphon intermedium)
    Este gigante forestal de Camerún cuenta con escasa distribución y depende de hongos simbióticos para crecer, careciendo de protección formal.
Flor del demonio del fuego, , una de las más de 190 nuevas especies descubiertas en 2025. Foto: EFE Verde.
, una de las más de 190 nuevas especies descubiertas en 2025. Foto: EFE Verde.

Las ventajas de descubrir especies exóticas

Cada nueva especie amplía el conocimiento sobre la vida en la Tierra. Permite comprender procesos evolutivos y ecológicos complejos. Además, aporta información clave para la conservación.

Estos hallazgos también benefician a la sociedad. Pueden inspirar avances en medicina, agricultura y biotecnología. La biodiversidad es una fuente de soluciones aún desconocidas.

Finalmente, visibilizar especies exóticas fortalece la conciencia ambiental. Ayuda a proteger ecosistemas frágiles antes de que desaparezcan. Descubrir es, en definitiva, un acto de cuidado del planeta.

Transición energética hacia la energía limpia: Argentina suma 200 MW solares con una alianza estratégica

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En un escenario donde las renovables ganan espacio, Argentina da un nuevo paso. La empresa Tonka Solar selló un acuerdo por 200 MW con la firma china Arctech. Así, la energía fotovoltaica refuerza su rol dentro de la matriz eléctrica nacional.

Este avance se apoya en un crecimiento sostenido de la generación solar. Durante 2025, las renovables alcanzaron picos históricos de aporte eléctrico. Por lo tanto, el país consolida un cambio estructural en su sistema energético.

Además, el acuerdo se inscribe en una tendencia regional. Experiencias internacionales muestran que la energía solar puede escalar rápido. En consecuencia, el potencial argentino aparece como una oportunidad estratégica.

paneles solares reciclados
Ambas compañías firmaron un acuerdo hacia la energía limpia. 

Tonka Solar y Arctech: una alianza con proyección regional

Tonka Solar se especializa en componentes solares y estructuras metálicas. Con este convenio, fortalece su capacidad para proyectos de gran escala. Al mismo tiempo, amplía su integración con tecnología internacional.

Por su parte, Arctech consolida su expansión en Sudamérica. El alto recurso solar y el desarrollo de nuevos proyectos atraen inversiones. Así, Argentina se posiciona como un mercado clave dentro de la región.

La firma china ya cuenta con experiencia global en energía fotovoltaica. Sus soluciones operan en decenas de países y climas diversos. Esto garantiza respaldo técnico y adaptación a condiciones locales.

Tecnología solar adaptada al territorio

El acuerdo prevé la provisión de trackers solares de última generación. Estos sistemas permiten seguir el movimiento del sol y optimizar la captación. Como resultado, se incrementa la eficiencia energética de cada parque.

También se incluyen soluciones de ingeniería y soporte técnico especializado. Las estructuras estarán diseñadas según el ambiente y el mercado argentino. De este modo, se reducen riesgos operativos y costos de mantenimiento.

La incorporación de tecnología avanzada fortalece la industria nacional. A su vez, impulsa la transferencia de conocimiento técnico. Esto contribuye a un ecosistema energético más sólido y competitivo.

El mega proyecto de energía solar en San Luis.
Ambas compañías firmaron un acuerdo hacia la energía limpia. 

Impacto económico, social y ambiental

El desarrollo de nuevos proyectos solares genera empleo local. Desde la fabricación hasta la instalación, se activan múltiples sectores. Así, la transición energética también se traduce en desarrollo productivo.

En términos ambientales, la expansión solar reduce emisiones contaminantes. Cada megavatio limpio desplaza generación basada en combustibles fósiles. Por lo tanto, se avanza hacia un modelo energético más sostenible.

Además, la diversificación de la matriz mejora la seguridad energética. Menor dependencia externa implica mayor estabilidad a largo plazo. Esto refuerza la resiliencia del sistema eléctrico nacional.

Las ventajas de este acuerdo estratégico hacia la energía limpia

La alianza por 200 MW acelera la transición hacia energías limpias. Permite aumentar la generación renovable sin incrementar impactos ambientales. Asimismo, posiciona a Argentina en el mapa solar regional.

El acuerdo fomenta inversión, empleo y desarrollo tecnológico local. También impulsa infraestructura alineada con objetivos climáticos. De esta forma, se combinan crecimiento económico y cuidado ambiental.

Finalmente, la iniciativa fortalece la soberanía energética. El aprovechamiento del sol como recurso estratégico es clave. Así, la energía solar se consolida como motor del futuro sostenible.

Tunquén, el refugio costero donde el humedal y el Pacífico conviven y protegen uno de los paisajes más intactos de Chile

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En la costa central de Chile existen territorios que resisten al turismo masivo. Mientras miles eligen playas urbanizadas, otros paisajes permanecen en silencio. Así, entre el mar abierto y la tierra húmeda, surge un refugio costero, ideal para los amantes de la naturaleza.

En este sector, el océano Pacífico se mezcla con un humedal activo. Además, la camanchaca envuelve el paisaje y suaviza las temperaturas. Como resultado, se forma un microclima que modela flora, suelo y vida silvestre.

La baja intervención humana refuerza el carácter ecológico del lugar. Por eso, el entorno conserva su dinámica natural durante todo el año. La tranquilidad se vuelve parte esencial de la experiencia.

Tunquén, un refugio costero, ideal para los amantes de la naturaleza. Foto: Ministerio del Medio Ambiente de Chile.
Tunquén, un refugio costero, ideal para los amantes de la naturaleza. Foto: Ministerio del Medio Ambiente de Chile.

Tunquén, donde el mar encuentra al humedal

El pueblo es Tunquén y se ubica en la comuna de Algarrobo, Región de Valparaíso. Se encuentra a unos 100 kilómetros de Santiago y cerca del valle de Casablanca. Su identidad está marcada por la convivencia entre playa, dunas y humedal.

La playa de Tunquén se extiende por más de dos kilómetros. Sus arenas doradas y aguas frías mantienen un aspecto casi virgen. El acceso incluye una caminata breve por senderos rodeados de vegetación nativa.

A ambos lados del litoral aparecen cerros, acantilados y zonas húmedas. Este mosaico natural favorece una alta biodiversidad. El paisaje cambia con la luz, la bruma y las mareas.

Un ecosistema que regula el paisaje y el clima

El humedal cumple un rol clave en el equilibrio ambiental del pueblo. Durante el verano mantiene la humedad y refresca el ambiente. Así, amortigua el impacto del calor y protege el suelo.

Este entorno favorece la presencia de aves y plantas endémicas. Además, funciona como refugio natural frente a la expansión urbana. La conservación permite que los ciclos ecológicos se mantengan activos.

Tunquén eligió crecer de manera limitada. Las construcciones son escasas y de bajo impacto. La naturaleza sigue siendo la protagonista del territorio.

Tunquén, un refugio costero, ideal para los amantes de la naturaleza. Foto: Wikipedia,
Tunquén, un refugio costero, ideal para los amantes de la naturaleza. Foto: Wikipedia,

Actividades de ecoturismo y contacto con la naturaleza

El área invita a realizar caminatas por senderos costeros y del humedal. La observación de aves es una de las actividades más destacadas. Cada estación ofrece especies y comportamientos diferentes.

También es posible practicar surf y pesca responsable. Sin embargo, el fuerte oleaje exige precaución para el baño. Las zonas rocosas y acantilados aportan miradores naturales.

El turismo aquí prioriza la contemplación y el respeto ambiental. Cabañas ecológicas y visitas de día permiten una experiencia sostenible. El descanso se integra con el paisaje sin alterarlo.

Cómo llegar a este santuario costero

Desde Santiago, se accede por la Ruta 68 en dirección a Valparaíso. Luego, se toma el desvío hacia Casablanca y Algarrobo. Tunquén se encuentra a pocos kilómetros de estas localidades.

El último tramo conduce a un estacionamiento cercano al humedal. Desde allí, se continúa a pie por senderos señalizados. El ingreso caminando refuerza la sensación de aislamiento natural.

Llegar a Tunquén es también una forma de cambiar el ritmo. El camino anticipa la calma que ofrece el lugar. Un destino donde el mar y el humedal siguen dialogando sin ruido.

Metano en la Luna: los gases de misiones espaciales podrían contaminar regiones clave para entender el origen de la vida

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La expansión de la exploración lunar abre oportunidades científicas inéditas. Sin embargo, también plantea riesgos ambientales que hasta hace poco eran marginales. Por eso, un estudio reciente encendió alertas sobre la contaminación en la Luna por los gases de misiones espaciales.

Más de la mitad del metano liberado por los gases de escape de naves espaciales podría dispersarse por su superficie. Además, este compuesto tendría la capacidad de desplazarse grandes distancias en poco tiempo. Así, zonas consideradas prístinas quedarían expuestas.

Este escenario preocupa especialmente por el valor científico del suelo lunar. En consecuencia, proteger estos entornos se vuelve una prioridad global. La Luna ya no es solo un destino, sino un ecosistema a cuidar.

Un estudio reveló que el lado oculto de la Luna es 100 °C más frío que su cara visible. Foto: Pixabay.
Un estudio reveló que el lado oculto de la Luna es 100 °C más frío que su cara visible. Foto: Pixabay.

Cómo se mueve el metano sobre la superficie lunar

El análisis, publicado en  Journal of Geophysical Research: Planets, se centró en el metano emitido por el propulsor de futuras misiones. Para ello, se utilizó un modelo informático que simuló miles de moléculas en movimiento. De este modo, se pudo observar su comportamiento en un entorno sin atmósfera.

Como la Luna carece de aire que frene las partículas, las moléculas se desplazan libremente. Entonces, impulsadas por la radiación solar, recorren grandes trayectos sin obstáculos. Así, pueden cruzar de un polo al otro en menos de dos días lunares.

Los resultados mostraron una acumulación progresiva en los polos. Con el paso del tiempo, más del 50% del metano quedaría concentrado en estas zonas. Este dato resulta clave para evaluar el impacto ambiental de futuras misiones.

Regiones en sombra permanente bajo amenaza

Ninguna región lunar estaría a salvo de esta dispersión. Incluso las áreas en sombra permanente podrían verse afectadas. Estas zonas son consideradas verdaderos archivos naturales del Sistema Solar.

En ellas se concentran hielos antiguos depositados por cometas y asteroides. Además, esos hielos podrían conservar moléculas prebióticas. Por lo tanto, su contaminación alteraría evidencias únicas sobre el origen de la vida.

La paradoja es clara: explorar sin cuidado puede borrar las pistas que se buscan. Así, la actividad humana podría limitar la investigación futura. La protección ambiental también debe aplicarse fuera de la Tierra.

Propuestas para reducir el impacto de las misiones

Frente a este escenario, surgen posibles medidas de mitigación. Una de ellas es seleccionar zonas de aterrizaje más frías. De ese modo, se reduciría la movilidad del metano.

Otra opción es monitorear cómo se depositan los gases sobre los hielos superficiales. Así, se podría acceder al material intacto que permanece debajo. Esto permitiría continuar las investigaciones sin perder información valiosa.

Además, incorporar instrumentos de medición en las naves resulta fundamental. Estos dispositivos ayudarían a validar modelos y ajustar estrategias. La exploración responsable exige planificación y control.

El rol de la Luna para la Tierra

La Luna cumple una función esencial en el equilibrio del planeta. Regula las mareas, estabiliza el eje terrestre y modera el clima. Gracias a ella, la Tierra mantiene condiciones favorables para la vida.

Además, su superficie conserva registros del pasado del Sistema Solar. A diferencia de la Tierra, no fue erosionada por agua ni tectónica. Por eso, actúa como una memoria geológica del origen planetario.

Proteger la Luna también implica proteger el conocimiento sobre la Tierra. Cada alteración innecesaria puede borrar millones de años de historia. Cuidar el entorno lunar es, en definitiva, cuidar nuestro propio origen.

Un mundo perdido bajo el hielo: científicos descubren un paisaje fósil de 34 millones de años en la Antártida

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Un equipo internacional identificó, en el este de la Antártida, un paisaje fósil completo enterrado bajo más de 2 kilómetros de hielo: valles, montañas suaves y antiguas cuencas fluviales que no han visto la luz del Sol en 34 millones de años.

El descubrimiento, publicado en Nature Communications, se logró gracias a la combinación de satélites y radar de penetración en hielo, que permitieron reconstruir el relieve oculto bajo la gigantesca capa helada del East Antarctic Ice Sheet.

Una cápsula del tiempo geológica bajo la Antártida

La superficie hallada abarca unos 32.000 km², más grande que Gales, y conserva huellas de ríos y redes de drenaje formadas antes de la gran transición climática que cubrió el continente de hielo. El hielo que la protege es “frío en la base”, lo que significa que apenas erosiona el terreno y lo ha mantenido intacto durante millones de años.

Según el equipo dirigido por Stewart Jamieson, se trata de una superficie preglacial formada por ríos, luego modificada por glaciares locales y finalmente congelada bajo la gran capa oriental.

Evidencias complementarias

En 2024, otro grupo de investigadores analizó sedimentos frente a la costa de la Antártida occidental, cerca de los glaciares Pine Island y Thwaites. Allí encontraron polen y microfósiles que revelan la existencia de bosques templados similares a la Patagonia actual, también datados en torno a los 34 millones de años.

El estudio, publicado en Science, concluyó que la glaciación permanente comenzó primero en el este del continente, mientras que el oeste permaneció boscosa y templada durante varios millones de años más.

Una Antártida distinta

La evidencia conjunta muestra que hace 34 millones de años la Antártida no era el desierto helado actual:

  • En el este, ríos discurrían por llanuras y valles hoy enterrados.
  • En el oeste, bosques templados prosperaban en un clima más suave.
paisaje bajo la Antártida
Un paisaje fósil en la Antártida, más grande que Gales, ofrece una ventana al pasado de la Tierra y su clima.

Lecciones para el presente

La gran capa de hielo oriental se formó cuando el CO₂ atmosférico cayó por debajo de un umbral crítico, reorganizando la circulación oceánica. Hoy ocurre lo contrario: las concentraciones de CO₂ aumentan rápidamente y el océano que rodea la Antártida se calienta desde abajo.

Estudios recientes advierten que en el mar de Amundsen el calentamiento podría triplicar las tasas históricas de fusión de las plataformas de hielo durante este siglo, favoreciendo el retroceso de la Antártida occidental y elevando el nivel del mar.

Para quienes viven en ciudades costeras, estos hallazgos dejan de ser una curiosidad polar: muestran que la criosfera responde con fuerza a cambios relativamente pequeños en CO₂ y temperatura, con efectos que pueden durar siglos y transformar las líneas de costa.

Próximos pasos científicos

El siguiente desafío será llegar físicamente a ese relieve enterrado. Proyectos como Beyond EPICA ya han perforado más de 2 km de hielo para recuperar núcleos de hasta 1,2 millones de años. También se han explorado lagos subglaciales como Vostok y Whillans con protocolos estrictos para evitar contaminación.

Aplicar estas tecnologías al “mundo perdido” permitiría recuperar suelos, restos orgánicos y ADN antiguo, afinando la reconstrucción de aquel ecosistema y ofreciendo un espejo preciso de cómo responde el sistema climático al cruzar ciertos umbrales.

El hallazgo bajo el hielo antártico no solo revela un paisaje fósil intacto, sino que recuerda que la estabilidad de las capas de hielo depende de la concentración de gases de efecto invernadero y de la dinámica oceánica. En plena discusión sobre cómo descarbonizar la economía, este descubrimiento aporta una advertencia clara: la criosfera puede reorganizarse rápidamente y sus efectos se sentirán en las costas de todo el planeta.

Abejas y avispas en invierno: entre la hibernación y el riesgo de supercolonias favorecidas por el cambio climático

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Cuando llegan las primeras mañanas frías y el jardín se queda en silencio, muchos se preguntan qué ocurre con las abejas y avispas que zumbaban en verano.

¿Desaparecen con las heladas? ¿Mueren todas? La respuesta es más compleja: cada especie tiene estrategias específicas para sobrevivir al invierno, y algunas incluso aprovechan los inviernos suaves para mantener colonias gigantes que pueden convertirse en plagas.

Estrategias de las abejas

  • Abejas sociales (abeja de la miel): la colonia no se desmantela. Las obreras forman una “bola” alrededor de la reina y generan calor contrayendo los músculos de las alas. Rotan posiciones para resistir el frío, siempre que tengan reservas de miel suficientes.
  • Abejorros: toda la colonia muere en otoño salvo las nuevas reinas fecundadas, que hibernan bajo hojas, piedras o en grietas del suelo. En primavera fundan un nuevo nido desde cero.
  • Abejas solitarias: no viven en colmenas. Algunas pasan el invierno como adultas en cavidades; otras como larvas o pupas en tallos huecos o galerías de madera. La abeja carpintera, por ejemplo, deja sus crías en túneles que excava y los adultos hibernan allí.

Estrategias de las avispas

  • Avispas sociales (chaquetas amarillas, avispas de papel): los grandes nidos mueren con las heladas, sobreviven solo las reinas fecundadas que se refugian bajo cortezas, troncos huecos o estructuras humanas. A veces hibernan en áticos, lo que puede provocar encuentros inesperados en pleno invierno.
  • Avispas solitarias: pasan el invierno como juveniles enterradas en el suelo o en tallos secos. No suelen ser agresivas y ayudan a controlar plagas del huerto.
abejas y avispas
Explora la intrigante vida de abejas y avispas en invierno.

El fenómeno de las supercolonias

En el sureste de Estados Unidos, los científicos han observado un fenómeno preocupante: algunas colonias de la avispa chaqueta amarilla sureña (Vespula squamosa) se vuelven perennes. En lugar de morir en invierno, continúan creciendo año tras año.

  • Se han documentado colonias con 250.000 individuos y más de 100 reinas.
  • Algunos nidos alcanzan 475.000 celdas, con un consumo estimado de 5 millones de presas de artrópodos.
  • Un estudio publicado en Ecology and Evolution en 2022 analizó ocho colonias perennes en Alabama y comprobó que estaban encabezadas por múltiples reinas (unas 20 por nido), con gran diversidad genética y enorme capacidad depredadora.

Los investigadores advierten que el calentamiento global y los inviernos suaves favorecen la expansión de estas supercolonias.

Cómo ayudar a los polinizadores

La buena noticia es que, en la mayoría de jardines, abejas y avispas siguen siendo aliadas. Para protegerlas:

  • Dejar parte del jardín sin limpiar hasta bien entrada la primavera: la hojarasca actúa como manta aislante.
  • Retrasar la limpieza profunda unas semanas para no destruir refugios.
  • Consultar a servicios agrarios locales sobre los tiempos de emergencia de estas especies.

Si se detecta un nido muy grande de chaquetas amarillas activo en invierno o primavera, no conviene eliminarlo por cuenta propia: se requiere personal especializado y equipos de protección.

En un mundo más cálido, el silencio del jardín en invierno ya no significa ausencia de insectos. Abejas y avispas están ajustando sus ciclos y, en algunos casos, prosperando más que nunca. Comprender sus estrategias es clave para proteger a los polinizadores, controlar las supercolonias problemáticas y convivir de forma más inteligente con estos insectos.

Los océanos alcanzaron un récord histórico de calor en 2025: el impacto del cambio climático se intensifica

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En 2025, por noveno año consecutivo, los océanos de la Tierra almacenaron más calor que en cualquier otro año desde que existen registros modernos. El Contenido Calorífico del Océano (OHC) alcanzó un nuevo récord histórico, confirmando la tendencia ascendente del calentamiento oceánico.

El océano absorbe más del 90 % del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en el principal regulador del sistema climático global.

El estudio internacional

Los resultados fueron publicados en Advances in Atmospheric Sciences por un equipo de más de 50 científicos de 31 instituciones de todo el mundo. El análisis combinó datos de:

  • El Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias.
  • Copernicus Marine, programa europeo de observación de la Tierra.
  • NOAA/NCEI, sistema de vigilancia medioambiental de Estados Unidos.
  • El metaanálisis oceánico CIGAR-RT, con aportes de Asia, Europa y América.

Todos coinciden en que el OHC alcanzó en 2025 el nivel más alto jamás registrado.

Magnitud del aumento del calor de los océanos

El estudio estima que el calor oceánico aumentó 23 zettajulios, equivalente a 37 años de consumo mundial de energía primaria (petróleo, carbón y gas natural).

Además, cerca del 16 % de la superficie oceánica mundial alcanzó un récord de OHC, y alrededor del 33 % se situó entre los tres valores más cálidos de sus registros históricos.

Calentamiento desigual

El calentamiento no es uniforme:

  • Más intenso en los océanos australes, el Atlántico norte, el Mediterráneo y el Indopacífico.
  • Enfriamiento relativo en el Pacífico ecuatorial, el Índico occidental y el Atlántico tropical, asociado a la transición hacia condiciones de La Niña.

Temperaturas superficiales

La temperatura media anual global de la superficie del mar en 2025 fue la tercera más cálida desde que hay registros, 0,5 °C por encima de la media de referencia 1981-2010.

Aunque fue ligeramente inferior a las de 2023 y 2024, el cambio se debió a la transición de El Niño a La Niña en el Pacífico tropical.

calor de los océanos
El calor de los océanos en 2025 rompió récords.

Consecuencias del calentamiento oceánico

El informe recuerda que el aumento de la temperatura del océano:

  • Eleva el nivel del mar.
  • Intensifica y prolonga las olas de calor.
  • Favorece fenómenos meteorológicos extremos.

En 2025, las temperaturas superficiales más cálidas provocaron:

  • Inundaciones en México y el noroeste del Pacífico.
  • Sequías en Oriente Medio.
  • Perturbaciones generalizadas en el sudeste asiático.
  • Ciclones tropicales más intensos por mayor evaporación y lluvias extremas.

La mayor incertidumbre: la acción humana

El equipo científico concluye que, aunque la ciencia sigue avanzando, la mayor incertidumbre climática depende de las decisiones humanas.

“Juntos, podemos reducir las emisiones, prepararnos mejor para los cambios que se avecinan y ayudar a salvaguardar un clima futuro en el que los seres humanos puedan prosperar”, subrayan los autores.

El récord de calor oceánico en 2025 es una señal inequívoca del avance del cambio climático. Los océanos, principales reguladores del clima, muestran que la crisis no es abstracta: ya está ocurriendo. La respuesta dependerá de la capacidad global para reducir emisiones y adaptar sociedades a un futuro más cálido y extremo.

China convierte arena en suelo fértil: el experimento con cianobacterias que desafía la desertificación

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Durante siglos, el desierto fue sinónimo de pérdida: avanzaba sobre pueblos, arruinaba cosechas y convertía regiones enteras en zonas inhabitables. Las respuestas humanas —muros, árboles, barreras— resultaban lentas, costosas y muchas veces insuficientes.

Hoy, China ensaya una estrategia radicalmente distinta: no plantar sobre el desierto, sino transformar la arena en suelo fértil. El experimento se desarrolla en el desierto de Tengger, en la región autónoma de Ningxia Hui, una de las zonas más áridas del país. Allí, la desertificación es una realidad diaria, con dunas móviles y cultivos imposibles.

La clave: cianobacterias

El proyecto, liderado por la Estación Experimental de Investigación del Desierto de Shapotou (Academia China de Ciencias), se basa en el uso de cianobacterias, microorganismos fotosintéticos capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Cuando hay humedad, forman una biocostra que:

  • Une partículas de arena.
  • Retiene agua.
  • Reduce la erosión.
  • Crea un microambiente donde otros organismos pueden prosperar.

En términos simples, la arena deja de comportarse como arena y empieza a comportarse como suelo.

De laboratorio a campo abierto

En 2010 se demostró que las cianobacterias podían producir suelo en condiciones controladas, pero morían en campo abierto. En 2016, aplicar presión para introducirlas entre los granos de arena elevó la supervivencia al 60 %, aunque el método era inviable a gran escala.

La solución llegó con la creación de “semillas de suelo”: siete cepas seleccionadas se mezclaron con materia orgánica y se moldearon en bloques hexagonales sólidos. Estos terrones son fáciles de transportar y esparcir, y al contacto con la lluvia despiertan, colonizan la arena y forman biocostras resistentes a vientos de hasta 36 km/h.

El proceso, que naturalmente tardaría entre cinco y diez años, se reduce a un año con esta técnica.

suelo fértil
Conoce el innovador proyecto en China que convierte arena en suelo fértil y combate la desertificación en regiones áridas.

De arena a suelo fértil

La transformación no es un parche, sino un cambio de estado:

  • Arena suelta → superficie estable → base para cultivo.

El proyecto se integra en la Gran Muralla Verde de China, el Programa Forestal de Protección de las Tres-Norte iniciado en 1978, que ya redujo tormentas de arena y erosión en gran parte del país. La Estación de Shapotou fue pionera en el método del tablero de ajedrez de paja, hoy replicado en todo el mundo.

Impacto global

La región de Ningxia Hui planea tratar entre 5.333 y 6.667 hectáreas en los próximos cinco años. Pero el interés trasciende fronteras: África, Mongolia y otras regiones áridas observan el experimento como una posible solución a sus propios desafíos.

Si la biotecnología logra fabricar suelo donde solo había arena, el impacto será planetario: agricultura, seguridad alimentaria, migración y estabilidad social. El desierto deja de ser solo un paisaje para convertirse en un factor geopolítico.

Geoingeniería biológica

Por primera vez, los microbios no se usan solo para limpiar agua o producir energía, sino para remodelar la superficie del planeta. Es lento, frágil y experimental, pero real.

Si funciona a gran escala, cambiará una idea que parecía inamovible: que el desierto, una vez que llega, ya no se va.

Corea del Sur cambia de hábitos gracias a su modelo exitoso contra el desperdicio de alimentos

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En Corea del Sur, los contenedores inteligentes con tecnología RFID han transformado la manera en que los ciudadanos gestionan sus residuos alimentarios. Estos dispositivos miden los desechos al gramo y registran el peso en una pantalla digital, lo que obliga a los usuarios a ser conscientes de cuánto desperdician.

Min Geum-nan, residente del distrito de Gangdong en Seúl, describe cómo la rutina de escanear su tarjeta, abrir el contenedor y ver el peso exacto de los restos ha cambiado sus hábitos: “No te queda más remedio que prestar atención, porque sabes exactamente lo que estás desperdiciando”.

Una transformación nacional

El país recicló en 2023 el 96,8 % de sus 4,81 millones de toneladas de residuos alimentarios, según el Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente. Este logro es resultado de tres décadas de políticas:

  • Prohibición de vertederos desde 2005.
  • Separación obligatoria de residuos.
  • Pago por generación de basura desde 1995.
  • Plantas de procesamiento específicas para residuos húmedos.

La crisis de los vertederos en los años noventa obligó a Corea del Sur a reformar su sistema y a innovar con soluciones tecnológicas.

Impacto de los contenedores RFID

Introducidos en la década de 2010, los contenedores RFID se han extendido por todo el país:

  • En Seúl existen 27.289 unidades, que cubren al 81,6 % de los residentes en apartamentos.
  • A nivel nacional, 150.738 unidades dan servicio a 8,54 millones de hogares en 186 municipios.
  • El desperdicio de alimentos en Seúl se redujo un 23,9 % en una década, pasando de 3.181 toneladas diarias a 2.419.

Los estudios en comunidades muestran descensos aún mayores: hasta un 51 % menos de desperdicio en edificios donde los residentes pueden ver y pagar el peso exacto de lo que tiran.

desperdicio de alimentos
La reducción del desperdicio de alimentos en Corea del Sur es un ejemplo a seguir.

Procesamiento y reciclaje

Los residuos recolectados se procesan en instalaciones subterráneas para minimizar olores:

  1. Triturado y separación de materiales extraños.
  2. Prensado para extraer agua, que se dirige a digestores anaeróbicos.
  3. Producción de biogás para alimentar el sistema.
  4. Los sólidos restantes se convierten en pienso para pollos, compost o biogás.

A nivel nacional, el 42 % de los residuos alimentarios reciclados se transforma en pienso, el 33 % en compost y el 16 % en biogás.

Cambios en la vida cotidiana

El sistema ha modificado la cultura doméstica. Los hogares buscan reducir la humedad de los desperdicios para pagar menos, usando coladores o exprimiendo los restos.

Además, las pantallas digitales fomentan el control de las raciones: “Si la familia no se lo come todo, la próxima vez preparo menos comida”, explica Min.

Retos y futuro del sistema

El programa enfrenta desafíos:

  • La financiación central terminó en 2014, dejando la carga a los municipios.
  • Las máquinas sufren corrosión por el alto contenido de sal en la comida coreana.
  • Los municipios más pequeños tienen dificultades para mantener el sistema.

Aun así, Seúl se ha comprometido a reducir los residuos alimentarios en un 20 % para 2030 y ampliar el uso de contenedores RFID al 90 % de los complejos de apartamentos. Además, planea introducir un sistema de recompensas por puntos en 2026, que otorgará créditos a los hogares que reduzcan sus residuos.

El modelo surcoreano demuestra que la combinación de políticas estrictas, innovación tecnológica y participación ciudadana puede lograr resultados extraordinarios contra el desperdicio de alimentos. Para los residentes, separar los restos ya es parte de la vida cotidiana. Como resume Min:

“Separar los residuos alimentarios del resto de basura es algo obvio. Sería extraño no hacerlo”.

Bajo el hielo de Dotson: un hallazgo submarino revela la complejidad del deshielo en la Antártida

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En el mar de Amundsen (Antártida occidental), un vehículo submarino autónomo Hugin de Kongsberg, operado por un equipo internacional con participación de la Universidad de Gotemburgo, se internó 17 kilómetros bajo la plataforma de hielo Dotson. Allí levantó seis mapas de alta resolución del “techo” helado y midió corrientes, temperatura, salinidad y el deshielo en la Antártida.

El resultado, publicado en Science Advances, describe un paisaje submarino que desafía la idea de un deshielo uniforme: el hielo se erosiona de formas distintas según la velocidad del agua, su contenido de calor y la presencia de fracturas.

Rasgos del paisaje submarino

Los mapas revelan tres elementos clave:

  • Terrazas: superficies planas de entre 200 y 2.000 metros de ancho, delimitadas por paredes de hasta 5 metros de altura. En algunos sectores se apilan en varios niveles, como escalones tallados desde abajo.
  • “Lágrimas” (teardrops): oquedades esculpidas hacia arriba, de entre 20 y 300 metros de longitud, con un relieve típico de 14 metros. No son visibles en la superficie, ya que las tensiones internas del hielo impiden que el relieve basal se traduzca en señales externas.
  • Fracturas de espesor completo: algunas modificadas por fusión basal, con bases erosionadas y marcas asociadas. Un análisis Landsat indica que varias se originaron en los años noventa y se han ensanchado con el tiempo, evidenciando décadas de erosión progresiva.

Dos regímenes oceanográficos

El estudio muestra que Dotson no se derrite de manera homogénea:

  • Parte oriental: recibe agua relativamente cálida y salina (mCDW) a través de un canal profundo. El hielo es más grueso (300–400 m) y la fusión basal ronda 1 metro por año.
  • Parte occidental: domina un flujo más frío y somero, pero más rápido, que favorece canales y una fusión media de 15 metros por año, con hielo más delgado (250 m).

La diferencia no es solo térmica: en el oeste, la turbulencia por cizalla mezcla calor hacia la interfaz hielo-océano, acelerando el deshielo.

deshielo en la Antártida
El deshielo en la Antártida revela un paisaje submarino sorprendente.

Hipótesis sobre las formas

  • Las “lágrimas” podrían originarse por plumas turbulentas ligadas a la dinámica de Ekman, disparadas por fracturas o rocas liberadas en el hielo, propagándose de forma asimétrica por efecto de la rotación terrestre.
  • Las terrazas serían rastros de intrusiones episódicas de agua cálida en la base del hielo, como las registradas entre 2014 y 2016 por fondeos oceanográficos cercanos.

Desafíos logísticos

Operar bajo una plataforma de hielo implica limitaciones extremas: sin GPS ni comunicación por radio, el vehículo ejecuta su ruta y solo al emerger puede transmitir datos.

En febrero de 2024, durante una misión final bajo Dotson, el robot no regresó. La International Thwaites Glacier Collaboration informó que probablemente sigue bajo la plataforma.

Continuidad de las investigaciones

La pérdida del vehículo no detiene el proyecto. Kongsberg anunció que la Universidad de Gotemburgo lo reemplazará con un nuevo Hugin, gracias a fondos de seguro y una donación privada, para retomar expediciones en la Antártida.

Los mapas obtenidos muestran que la fusión basal se organiza en rasgos concretos —terrazas, canales, fracturas y “lágrimas”— que concentran la transferencia de calor y el daño. El estudio advierte que esta diversidad de procesos debe incorporarse en los modelos para mejorar las proyecciones de deshielo futuro, clave para comprender el impacto del cambio climático en la estabilidad de las plataformas de hielo antárticas.