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Parques Nacionales en Argentina: el Presupuesto 2026 contempla una caída en las partidas de casi el 30% y hay preocupación

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Cada 6 de noviembre se celebra en Argentina el Día de los Parques Nacionales, una fecha que recuerda la donación de 7.500 hectáreas en el lago Nahuel Huapi realizada en 1903 por el perito Francisco Moreno, gesto que dio origen a la actual Administración de Parques Nacionales (APN).

Este aniversario encontró a la red de áreas protegidas del país —compuesta por 55 territorios, de los cuales 39 son parques nacionales— en un contexto marcado por recortes presupuestarios cercanos al 30%, según el proyecto de presupuesto 2026 presentado por el Poder Ejecutivo.

Un presupuesto insuficiente para las áreas protegidas

La partida destinada a Parques Nacionales para 2026 asciende a 111.459 millones de pesos, lo que representa un aumento nominal del 14% respecto a los 97.769 millones de pesos vigentes en 2025. Sin embargo, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) advierte que este incremento no alcanza para cubrir las pérdidas acumuladas en los fondos destinados a las áreas naturales protegidas.

En términos reales, considerando la inflación, el aumento sería de apenas 0,08%, lo que no compensa las caídas registradas en años anteriores.

Caídas sucesivas en las partidas

Desde 2023, el presupuesto nacional se viene prorrogando sin nuevas leyes aprobadas. En ese marco, las partidas para Parques Nacionales han sufrido caídas significativas:

  • 2024: reducción del 34%.
  • 2025: reducción del 29,2%.
  • 2026: reducción proyectada del 28,5%.

Además, existen partidas denominadas “erogaciones figurativas”, bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, que suman 118.026 millones de pesos. Sin embargo, al no estar desagregadas, no se sabe qué proporción corresponde efectivamente a Parques Nacionales, ya que también se distribuyen entre el Indec y el Tesoro Nacional.

Parques Nacionales
Parques Nacionales

Discrecionalidad y monitoreo de fondos ambientales

La decisión de prorrogar el presupuesto 2023 otorga al Poder Ejecutivo una mayor discrecionalidad para modificar partidas, lo que permite reasignar fondos no utilizados hacia otras áreas mediante decretos de necesidad y urgencia (DNU), decisiones administrativas o leyes.

Ante este escenario, FARN decidió monitorear más de cerca las partidas ambientales, no solo para conocer cuánto se destina a las áreas protegidas, sino también para evaluar cómo responde el gobierno ante emergencias específicas, como los incendios forestales.

Las partidas ambientales, las más castigadas

Según el análisis de FARN, las partidas ambientales fueron las más afectadas en el presupuesto 2025 en comparación con el proyecto de 2024, con caídas que oscilaron entre 34% y 81%.

Este panorama genera preocupación sobre la capacidad de la APN para cumplir con su misión de conservar la biodiversidad, proteger hábitats críticos y garantizar la gestión sostenible de los parques nacionales, especialmente en un contexto de crisis climática y creciente presión sobre los ecosistemas.

Un aniversario con desafíos

El Día de los Parques Nacionales recuerda el legado de Francisco Moreno y la importancia de las áreas protegidas como patrimonio natural y cultural de Argentina. Sin embargo, el aniversario número 122 llega en un momento de restricciones presupuestarias que ponen en riesgo la gestión y conservación de estos espacios.

La discusión sobre el financiamiento de los parques nacionales se vuelve central para garantizar que la red de áreas protegidas continúe siendo un pilar de la identidad ambiental del país, capaz de enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria global y agrava la desigualdad entre naciones

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El cambio climático se perfila como una de las mayores amenazas a la producción agrícola mundial. Sequías, olas de calor y lluvias impredecibles están alterando los ciclos de cultivo y reduciendo la capacidad de los suelos para sostener cosechas saludables.

Según la plataforma Human Climate Horizons, más del 90% de los países evaluados enfrentarán pérdidas de rendimiento en cultivos esenciales como trigo, maíz, arroz y soja hacia finales del siglo XXI.

Estas alteraciones ponen en riesgo no solo el suministro global de alimentos, sino también el sustento de millones de familias rurales que dependen directamente del campo para sobrevivir.

El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria global. Foto: Unsplash.
El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria global. Foto: Unsplash.

Las regiones más vulnerables

El África subsahariana y gran parte de Asia concentran los impactos más severos. En estas zonas, la agricultura depende casi exclusivamente de la lluvia, y los agricultores cuentan con escasos recursos tecnológicos o financieros para adaptarse a los cambios del clima.

Los modelos climáticos proyectan caídas del 25 al 30% en el rendimiento de los cultivos para finales de siglo bajo escenarios de altas emisiones. Esto podría agravar la pobreza rural y aumentar la migración climática.

En estos territorios, la combinación de sequías más intensas, pérdida de fertilidad del suelo y escasez de agua ya amenaza la subsistencia de millones de personas que viven al límite de la seguridad alimentaria.

Las potencias agrícolas también sienten el impacto

El cambio climático no distingue fronteras. Los países considerados graneros del mundo —entre ellos los mayores productores de trigo y soja— podrían experimentar caídas de hasta un 40% en sus cosechas bajo un calentamiento severo.

Estos descensos afectarían los precios internacionales, los flujos de comercio y la estabilidad económica de las naciones dependientes de las importaciones alimentarias.

La pérdida de productividad agrícola en regiones clave podría desatar una crisis alimentaria global, con efectos en cadena sobre la seguridad y la paz social.

El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria global. Foto: Unsplash.
El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria global. Foto: Unsplash.

Inseguridad alimentaria: una consecuencia directa del cambio climático

La inseguridad alimentaria se agrava a medida que la producción agrícola se vuelve más incierta. Menos alimentos significan precios más altos y menor acceso a productos nutritivos para los sectores vulnerables.

En regiones rurales empobrecidas, la escasez de alimentos puede derivar en desnutrición crónica, conflictos por recursos y desplazamientos forzados. Las mujeres y los niños son, con frecuencia, los más afectados por esta desigualdad.

El cambio climático no solo reduce la cantidad de alimentos disponibles, sino también su calidad nutricional, al afectar la concentración de minerales y vitaminas en los cultivos.

La urgencia de actuar

El estudio resalta que reducir las emisiones globales podría evitar más de la mitad de las pérdidas agrícolas proyectadas para el año 2100. Las políticas de mitigación y adaptación son, por tanto, esenciales para proteger la seguridad alimentaria.

La inversión en tecnologías agrícolas sostenibles, el uso eficiente del agua y la restauración de suelos degradados son estrategias clave para reducir los impactos del cambio climático en la producción.

Además, fortalecer los sistemas de distribución y almacenamiento de alimentos permitirá amortiguar las fluctuaciones de precios y garantizar el acceso a productos esenciales.

Hacia un futuro más sostenible y equitativo

La agricultura está en el centro del desarrollo humano. Su colapso tendría consecuencias profundas en la economía, la salud y la estabilidad global. Por ello, la acción climática debe incorporar una visión centrada en las personas y en la equidad social.

Garantizar alimentos suficientes, accesibles y nutritivos no es solo un objetivo ambiental, sino una condición básica para la dignidad humana.

Frente a un planeta que se calienta, la respuesta requiere cooperación internacional, innovación tecnológica y un cambio en los patrones de consumo. Solo así será posible asegurar un futuro en el que producir y alimentarse sigan siendo derechos universales y no privilegios en riesgo.

Los tres ejes que propone China para luchar contra el cambio climático: una propuesta de cooperación clave en la COP30

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China vuelve a posicionarse como actor clave en la lucha contra el cambio climático con una propuesta clave.

Durante la cumbre de líderes de la COP30 en Belém, Brasil, el gigante asiático reafirmó su apuesta por la cooperación internacional.

Para China, esta es una herramienta fundamental para enfrentar la emergencia ambiental global.

La propuesta la presentó el viceprimer ministro chino, Ding Xuexiang, uno de los siete miembros del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista.

Lula da Silva y Ding Xuexiang antes de la cumbre del COP30. Fuente EFE.
Lula da Silva y Ding Xuexiang antes de la cumbre del COP30. Fuente EFE.

Los tres ejes de China contra el cambio climático

«Estamos comprometidos con un verdadero multilateralismo«, afirmó Ding durante su intervención.

El alto funcionario propuso tres líneas de acción concretas para fortalecer la respuesta internacional ante la crisis climática.

La primera línea plantea cumplir con los acuerdos internacionales y actuar bajo el principio de responsabilidad conjunta.

Esta propuesta busca que cada país asuma su parte en la reducción de emisiones según sus capacidades.

La segunda se enfoca en ampliar la cooperación global y profundizar la apertura.

Ding destacó la importancia de construir un entorno internacional financiero favorable que permita romper barreras.

El representante chino también señaló la necesidad de garantizar el acceso al conocimiento climático para el mundo entero.

Esta democratización de la información es clave para que todos los países puedan implementar soluciones efectivas contra el cambio climático, cree China.

El Parque solar Talatan en China, el más grande del mundo.
El Parque solar Talatan en China, el más grande del mundo.

Tecnología verde sin barreras comerciales

Ding recalcó la necesidad de fortalecer la cooperación global en tecnología verde y eliminar las barreras comerciales a los productos sostenibles.

Esta declaración cobra especial relevancia en el contexto de las tensiones comerciales recientes.

Las tensiones entre China y Estados Unidos comienzan a ceder tras la imposición de elevados aranceles por parte de Washington a productos chinos.

La mención de barreras comerciales en la COP30 refleja cómo el comercio y el clima están cada vez más interconectados.

Avances y compromisos de China contra el cambio climático

Además del cambio climático, el representante del gigante asiático destacó los avances de China en materia de energías renovables.

Es que, en los últimos años, el país ha invertido masivamente en infraestructura solar y eólica.

En este marco, China reafirmó su compromiso contra el cambio climático con objetivos claros para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esperan bajar estas entre un 7 y un 10% respecto al nivel máximo alcanzado.

Se trata de un paso significativo para el mayor emisor mundial de carbono.

Además, el viceprimer ministro señaló que en los próximos cinco años trabajará para reducir las emisiones y la contaminación.

También adelantó que China actuará en la construcción de barreras de seguridad contra los efectos del cambio climático como sequía, inundaciones u olas de calor.

Así, la intervención de China en la COP30 marca el tono de las discusiones que dominarán las próximas semanas.

El multilateralismo y la cooperación internacional emergen como las palabras clave de esta cumbre climática.

¿Es la Amazonía el «pulmón del planeta»? El mito científico que asegura que produce el 20% del oxígeno global

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Durante décadas hemos escuchado que Amazonía es el «pulmón del planeta» y produce el 20% del oxígeno de la Tierra.

Sin embargo, los científicos desmienten esta creencia popular: la contribución neta de la Amazonía al oxígeno que respiramos es prácticamente cero.

¿Es la Amazonía el «pulmón del planeta»? El error detrás del mito

«Hay varias razones por las cuales uno querría mantener la Amazonia en su lugar, y el oxígeno no es una de ellas«, señala Michael Coe, científico de sistemas terrestres del Centro de Investigación Woods Hole en Massachusetts.

Para Coe, la afirmación «simplemente no tiene ningún sentido físico».

Esto se debe a que no hay suficiente dióxido de carbono en la atmósfera para que los árboles produzcan una quinta parte del oxígeno del planeta mediante fotosíntesis.

La lógica es simple: por cada molécula de dióxido de carbono que los árboles extraen del aire, liberan una cantidad comparable de moléculas de oxígeno.

Dado que la atmósfera contiene menos del medio por ciento de dióxido de carbono, pero un 21% de oxígeno, es imposible que la Amazonia sea el «pulmón del planeta».

Cuánto oxígeno produce realmente la Amazonia

Para confirmar esto, Yadvinder Malhi, ecólogo de ecosistemas de la Universidad de Oxford, realizó cálculos más precisos basados en un estudio de 2010.

Allí, descubrió que los bosques tropicales son responsables de alrededor del 34% de la fotosíntesis terrestre.

Así, considerando su tamaño, la Amazonia representaría aproximadamente la mitad de esa cantidad.

Es decir, que genera alrededor del 16% del oxígeno producido en tierra.

Sin embargo, este porcentaje se reduce al 9% cuando se incluye el oxígeno producido por el fitoplancton en el océano.

El científico climático Jonathan Foley, del Proyecto Drawdown, llegó a una estimación aún más conservadora del 6%.

Es que los árboles no solo exhalan oxígeno, sino que también lo consumen.

Lo hacen mediante la respiración celular, un proceso donde convierten azúcares en energía utilizando oxígeno.

Entonces, durante la noche, cuando no hay sol para la fotosíntesis, absorben oxígeno.

En particular, el equipo de Malhi estima que los árboles inhalan poco más de la mitad del oxígeno que producen.

El resto lo consumen los innumerables microbios que viven en la Amazonia, que inhalan oxígeno para descomponer la materia orgánica muerta del bosque.

«El efecto neto [de oxígeno] del Amazonas, o en realidad de cualquier otro bioma, es aproximadamente cero», asegura Malhi.

Entonces, ¿de dónde viene el oxígeno que respiramos?

El oxígeno que respiramos es el legado del fitoplancton oceánico que durante miles de millones de años acumuló oxígeno de manera constante.

Así lo explica Scott Denning, científico atmosférico de la Universidad Estatal de Colorado.

Este oxígeno solo pudo acumularse porque el plancton quedó atrapado en el fondo del océano antes de descomponerse.

Pese a esto, aunque no sea el pulmón del planeta, la Amazonia contribuye significativamente a la extracción de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera.

Coe la compara con un aire acondicionado gigante que enfría el planeta.

«Muy poca gente habla de biodiversidad, pero la Amazonia es el ecosistema terrestre con mayor biodiversidad, y el cambio climático y la deforestación están poniendo en riesgo esa riqueza», indica Carlos Nobre, científico climático del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo.

Además, la Amazonia no será «el pulmón del planeta», pero tiene funciones mucho más relevantes.

Es que también estabiliza los ciclos de lluvia en América del Sur y es hogar crucial para pueblos indígenas e innumerables especies animales y vegetales.

Al límite de la COP30: la UE finalmente se puso de acuerdo sobre sus objetivos climáticos y busca reducir emisiones

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A pocos días del inicio de la cumbre climática COP30 en Belém, Brasil, la Unión Europea (UE) logró el consenso necesario para presentar allí sus objetivos climáticos.

Los ministros de Medio Ambiente acordaron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90% para 2040.

El plan, propuesto desde hace tiempo por la Comisión Europea, fue aprobado en una reunión de última hora y se presentará en la COP30.

Estos objetivos climáticos sirven como base para cumplir con las reducciones de emisiones que el bloque debe alcanzar para 2035 según el Acuerdo de París.

Así, la UE busca reducir sus emisiones entre un 66,25% y un 72,5% para 2035, tomando como referencia los niveles de 1990.

Este compromiso marca un paso significativo en la lucha contra el cambio climático.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (i), saluda al presidente del Gobierno de España, Pedro Sanchéz (d) durante la foto de familia en el último día de la cumbre de líderes de la COP30 este viernes. Fuente: EFE.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (i), saluda al presidente del Gobierno de España, Pedro Sanchéz (d) durante la foto de familia en el último día de la cumbre de líderes de la COP30 este viernes. Fuente: EFE.

Los nuevos objetivos climáticos de la UE, ante la sombra del Acuerdo de París

En el Acuerdo de París de 2015, los líderes mundiales se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura media global por debajo de los 2 grados Celsius y mantenerla en 1,5 grados.

Además, los países acordaron renovar sus objetivos climáticos cada cinco años.

Sin embargo, el último plazo para presentar planes venció a principios de 2025.

Y tanto la UE como otros grandes emisores, incluyendo a China, no cumplieron con la fecha establecida para sus objetivos climáticos.

Mientras tanto, las emisiones derivadas de la combustión de carbón, gas y petróleo siguen provocados cambios extremos en el clima.

Esto se traduce en aumentos de sequías, inundaciones, tormentas y olas de calor extremas.

COP30 Brasil

Alerta en la COP30: pocos países presentaron sus objetivos ambientales

Hasta la fecha, poco más de un tercio de los 195 países presentó formalmente sus objetivos climáticos, incluyendo a la mayoría de la UE.

Esto representa algo más del 60% de las emisiones globales, según analistas del Instituto de Recursos Mundiales (WRI).

El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que si se implementan los planes climáticos presentados para 2035, las proyecciones de aumento de temperatura se reducirían de 2,6 grados Celsius a 2,3.

«Los compromisos actuales siguen apuntando a un colapso climático«, afirmó Guterres en un video reciente.

Y agregó que es «inevitable» exceder temporalmente los 1,5 grados.

Sin embargo, el líder de la ONU señaló que esto «no es motivo para rendirse», sino «para intensificar los esfuerzos y acelerar el ritmo». «

El objetivo de 1,5 grados para finales de siglo sigue siendo nuestra meta principal», añadió.

Avances insuficientes en la transición energética

«La transición está en marcha, se están logrando avances», afirma Melanie Robinson, directora del programa global de clima, economía y finanzas del WRI.

Cita como ejemplo la inversión en energía solar, vehículos eléctricos y financiación climática.

No obstante, Robinson advierte que no se está haciendo con la suficiente rapidez. «Los líderes deben acordar una respuesta global decisiva para retomar el rumbo», señaló.

La experta sugiere que los países deberían reafirmar el objetivo de 1,5 grados, acelerar las estrategias sectoriales para la reducción de emisiones y despejar el camino hacia cero emisiones netas.

Amazonía: el trágico día en el que más de 200 delfines murieron en un lago «hirviendo» a 41 grados

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Más de 200 delfines murieron en el lago Tefé durante la sequía histórica de 2023 en la Amazonía: así lo confirmó ahora un estudio publicado en la revista Science.

En su momento, las aguas alcanzaron temperaturas récord de 41 grados, un nivel letal para la fauna acuática de la región.

La investigación, liderada por el científico brasileño Ayan Fleischmann del Instituto de Desarrollo Sostenible Mamirauá, analizó diez lagos del centro del Amazonas.

En cinco de ellos, el agua superó los 37 grados centígrados.

«Era imposible meter un dedo en el agua. Estaba tan caliente que los animales no tenían refugio«, explicó Fleischmann.

El lago Tefé registró 41 grados en toda su columna de agua, de apenas dos metros de profundidad.

El investigador describió el fenómeno como «una tormenta perfecta».

Esta incluyó radiación solar extrema, poca profundidad, viento débil y aguas turbias que impidieron la dispersión del calor.

Delfines muertos en el lago Tefé de Brasil por una ola de calor
Delfines muertos en el lago Tefé de Brasil por una ola de calor.

La crisis no alcanzó solo a los delfines de la Amazonía

La mortandad masiva no se limitó a los delfines. Peces, fitoplancton y otros organismos acuáticos también murieron por las temperaturas extremas.

«El lago se tiñó de un color rojo debido a las algas que cambiaron su pigmentación», señaló el científico.

Según el doctor Adalberto Val, del Instituto Brasileño de Investigaciones de la Amazonía (INPA), la mayoría de los organismos amazónicos son extremadamente sensibles al calor.

«Cuando el agua llega a los 41 grados, los peces simplemente dejan de funcionar: sus enzimas se bloquean, su metabolismo colapsa y mueren«, explicó.

Los delfines de la Amazonía, capaces de regular su temperatura corporal, tampoco resistieron.

«Tienen que gastar una enorme cantidad de energía para mantenerse con vida, y en un ambiente agotado, sin alimento ni refugio, no pueden sostener ese esfuerzo», detalló Val.

Además, el lago Tefé en sí perdió el 75% de su extensión, pasando de 400 a 100 kilómetros cuadrados.

Su profundidad también se redujo de trece metros a medio metro.

Vista aérea del lago Tefé, en la Amazonía brasileña, durante la sequía extrema de 2023.
Vista aérea del lago Tefé, en la Amazonía brasileña, durante la sequía extrema de 2023.

Sequía y calentamiento global: un patrón que se repite en Brasil

La región amazónica registra un calentamiento sostenido de 0,6 °C por década desde 1990, potenciado por la deforestación y el cambio climático global.

«Los lagos se han calentado continuamente durante las últimas décadas, y cuando se combina esa tendencia con una sequía extrema, se crean las condiciones ideales para olas de calor aún más intensas», detalló Fleischmann.

La sequía de 2023-2024 fue la mayor jamás registrada en al menos 120 años, según datos hidrológicos disponibles.

Núria Bonada, catedrática de Ecología de la Universidad de Barcelona, advirtió que «alrededor del 60% de la red fluvial mundial sufre sequías cada año».

Además, dejó una dura advertencia a futuro: «Y todo indica que serán más frecuentes y prolongadas».

En 2024, Brasil logró reducir la deforestación amazónica a 5.796 km², un 11% menos que el año anterior.

Se trata de la mejor cifra en más de una década bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Por eso, a pesar del panorama crítico, Fleischmann mantiene la esperanza.

«En el lago Tefé murieron 200 delfines, pero hay miles de lagos donde no ocurrió. Todavía hay tiempo para cambiar y evitar que esto se repita», consideró.

Investigadores chinos logran restaurar el 76% de la capacidad en baterías de litio usadas

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La electrificación del transporte avanza con fuerza en todo el mundo. Sin embargo, este progreso trae consigo un desafío creciente: qué hacer con las baterías de litio de autos eléctricos al final de su vida útil.

Aunque muchas aún contienen materiales valiosos, los métodos tradicionales de reciclaje suelen ser agresivos, destruyen la estructura original y generan residuos difíciles de tratar.

Un equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong ha desarrollado una alternativa revolucionaria. En lugar de descomponer el material, lo repara. Utilizando un baño de sales fundidas, los investigadores lograron regenerar cátodos degradados de manera eficiente, limpia y con muy pocos residuos.

El corazón de la innovación: cátodos NCM811

El avance se centra en los cátodos NCM811, ampliamente utilizados en baterías de coches eléctricos por su alta densidad energética. Con el tiempo, estos cátodos pierden litio y sufren daños estructurales que reducen su capacidad y estabilidad.

El equipo chino consiguió devolverles a las baterías su estructura original gracias a un baño compuesto por hidróxido de litio, nitrato de litio y salicilato de litio. Al calentarse, estas sales forman un medio líquido donde los iones de litio circulan libremente, penetran en el material dañado, rellenan vacíos y restauran el orden cristalino que garantiza un buen rendimiento electroquímico.

Resultados prometedores

Los cátodos tratados con esta técnica mostraron:

  • Capacidad de descarga inicial: 196 mAh por gramo.
  • Retención del 76 % de esa capacidad después de 200 ciclos.
  • Superficie uniforme, sin capas inactivas típicas de materiales envejecidos.

Este rendimiento supera ampliamente los métodos de reciclaje actuales, que suelen recuperar solo los metales sin preservar la funcionalidad del material.

baterías de litio
Investigadores chinos restauran el 76 % de la capacidad en baterías de vehículos eléctricos usadas mediante reciclaje con sales fundidas

Ventajas ambientales y económicas

El proceso evita el uso de ácidos agresivos y disolventes tóxicos, reduciendo el consumo energético y las emisiones. Además, opera a temperaturas más bajas que los métodos tradicionales.

Entre sus beneficios destacan:

  • Menos residuos peligrosos.
  • Reducción de la presión sobre la minería de cobalto y níquel.
  • Costes más bajos al evitar fabricar materiales desde cero.
  • Cierre del ciclo de uso, permitiendo reutilizar baterías sin descomposición ni refinado.

Implicaciones para la economía circular

Este tipo de innovación apunta directamente a uno de los puntos débiles de la movilidad eléctrica: la gestión del final de vida de las baterías. Al regenerar componentes clave con un proceso limpio y eficiente, se abren nuevas posibilidades para una transición energética verdaderamente circular.

Las aplicaciones potenciales incluyen:

  • Centros regionales de reciclaje descentralizados, evitando grandes plantas contaminantes.
  • Baterías más sostenibles y accesibles, con menor dependencia de materias primas críticas.
  • Modelos de producción responsables, donde los materiales se regeneran y se mantienen dentro del sistema.

El reto: pasar del laboratorio a la industria

Por ahora, el avance está en fase experimental. El próximo paso será escalar el proceso, optimizar su viabilidad industrial y realizar un análisis completo del ciclo de vida.

Si se logra, estaríamos ante un cambio profundo en la forma de gestionar las baterías agotadas, con implicaciones directas en sostenibilidad, economía circular y reducción de impactos ambientales.

Innovación y sostenibilidad de la mano

La movilidad eléctrica no debe limitarse a cambiar motores. Debe implicar un cambio de mentalidad, hacia modelos donde la innovación tecnológica y la sostenibilidad estén presentes desde la producción hasta el reciclaje.

El método de sales fundidas desarrollado en China demuestra que es posible regenerar baterías de litio de manera eficiente y limpia, acercándonos a un futuro donde los materiales no se desechan, sino que se revalorizan y permanecen en el sistema.

El río más profundo del mundo: un gigante que atraviesa cuatro países de África y que guarda vida y misterio

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El río Congo, segundo más extenso del mundo después del Amazonas y el más profundo del planeta, es una arteria vital que atraviesa Zambia, República Democrática del Congo, República del Congo y Angola.

Su caudal constante, alimentado por lluvias de ambos hemisferios, lo convierte en un ecosistema único, lleno de biodiversidad y riqueza cultural.

Un río de inmensidad indescriptible

Descubierto por los europeos en 1482, el Congo se impone como una sensación de grandeza constante. Sus aguas rojizas, cargadas de tierra disuelta, arrastran incluso islas enteras con palmeras, flotando hacia los rápidos que desembocan en las cataratas Livingstone, visibles desde Kinshasa por el vapor que se eleva al cielo.

La experiencia de contemplar el río es sobrecogedora: al atardecer, sus aguas cambian de color, pasando del gris azulado al rosado, mientras las orillas se tiñen de sombras tropicales. Es un espectáculo natural que transmite tanto majestuosidad como enigma.

El río más profundo del mundo

El Congo ostenta el título de río más profundo del planeta, con remolinos que intimidan incluso a los navegantes más experimentados. Sus aguas esconden una riqueza biológica extraordinaria:

  • Casi 700 especies de peces continentales.
  • 80% endémicas, únicas en el mundo.
  • Especies adaptadas a condiciones extremas, capaces de sobrevivir enterradas en el limo durante la estación seca o en ambientes con muy poco oxígeno.

Este mosaico de micro-hábitats convierte al Congo en un laboratorio natural de evolución y resiliencia.

río Congo
El río Congo es el más profundo del mundo.

Aguas rojizas y cultura viva

El tono rojizo de sus aguas, similar al ladrillo disuelto, impregna la vida cotidiana. Los bloques de arena del río, usados para construir casas, adquieren un color rosado que recuerda al interior de las caracolas que abundan en sus orillas. Estas caracolas, antiguamente utilizadas como moneda —los cauríes—, hoy forman parte del arte y la artesanía local.

El río no solo es naturaleza: es también historia y cultura, un espacio donde la vida fluye con la misma fuerza que sus aguas.

El Congo y su gente

La vida en torno al río está marcada por la interacción constante con el agua. En las orillas, las mujeres lavan ropa, buscan oro o cultivan pequeñas huertas de subsistencia. Sus coloridos pagnes brillan como flores en contraste con el verdor de la ribera.

Sin embargo, el agua potable sigue siendo un desafío. En mercados y caminos se ven niños cargando botellas deformes, mientras los plásticos abandonados sepultan regatos. El Congo es abundancia y carencia a la vez: el agua es todo, y es nada.

Un río de títulos y contrastes

El Congo es:

  • El segundo río más extenso del mundo en área de cuenca, después del Amazonas.
  • El segundo más largo de África, tras el Nilo.
  • El más profundo del planeta, con zonas que superan los 220 metros.

Su curso es complejo, lleno de rápidos y cataratas, pero también ofrece tramos de calma que parecen lagos. Finalmente, desemboca en el océano Atlántico, dibujando una pluma de tierra sobre el agua que se extiende por decenas de kilómetros, un espectáculo natural de proporciones épicas.

El río Congo, origen y destino

El río Congo es más que un curso de agua: es un símbolo de origen y expansión de la vida, un espacio donde naturaleza, cultura y humanidad se entrelazan.

Su biodiversidad endémica, su profundidad sin igual y su papel histórico lo convierten en uno de los ríos más fascinantes y esenciales del planeta.

Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica que en el río Paraná

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El próximo 15 de noviembre, la organización Más río, menos basura volverá a reunir voluntarios para limpiar las playas públicas del norte rosarino. La jornada, que se extiende desde el Acuario del Paraná hasta Costa Alta, busca enfrentar un problema que no deja de crecer: la acumulación de residuos, en especial plásticos, en las costas e islas del río.

Lejos de disminuir, la basura recolectada cada año aumenta. En la última edición se juntaron más de una tonelada y media de desechos, siete veces más que el año anterior. La mayoría corresponde a botellas, envoltorios, vasos descartables y colillas.

Esta realidad refleja un patrón de consumo acelerado y desechable, en el que los productos de un solo uso se convirtieron en una amenaza persistente para los ecosistemas acuáticos.

Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.
Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.

Diez años de compromiso ambiental

Desde 2016, el colectivo Más río, menos basura reúne a voluntarios, instituciones y ONG que trabajan de forma coordinada para limpiar, clasificar y analizar los residuos recolectados. En esta nueva edición, la jornada incluirá la participación de kayakistas que sumarán desechos retirados de las islas.

La actividad comenzará a las 8:30 en la rambla Catalunya y se desarrollará en distintos puntos de la costa. Tras la recolección, los materiales serán clasificados para determinar qué tipos de residuos predominan y cuáles son las marcas más frecuentes.

El encuentro finalizará con una feria sustentable y actividades culturales, celebrando una década de trabajo colectivo en defensa del río y sus humedales.

Las consecuencias de la contaminación plástica

El plástico representa el 90% de los residuos hallados en el Paraná. Su acumulación altera la dinámica natural del ecosistema, reduce la calidad del agua y afecta directamente a la fauna.

Las aves y peces confunden fragmentos plásticos con alimento, lo que puede provocar su muerte o la introducción de microplásticos en la cadena alimentaria. Estos materiales, que tardan siglos en degradarse, también interfieren en el transporte de nutrientes y la oxigenación del agua.

Además, la contaminación plástica agrava el impacto de las inundaciones, ya que los residuos bloquean los cauces y aumentan el riesgo de anegamientos en zonas urbanas y rurales.

Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.
Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.

Medidas en Argentina para frenar la contaminación plástica

Aunque el país carece de una ley nacional que limite los plásticos de un solo uso, existen ordenanzas municipales y proyectos legislativos que buscan reducir el problema. Varias ciudades prohibieron las bolsas plásticas en comercios o los sorbetes descartables en bares y restaurantes.

En paralelo, algunas provincias promueven políticas de economía circular, incentivando el reciclaje, la separación domiciliaria y la reutilización de materiales. Sin embargo, la aplicación de estas medidas sigue siendo desigual y de alcance limitado.

La falta de una estrategia integral a nivel nacional impide avanzar hacia una reducción real de la producción y el consumo de plásticos, dejando gran parte de la responsabilidad en manos de los ciudadanos y las organizaciones civiles.

Cómo reducir la contaminación desde casa

Cada acción cotidiana puede contribuir a frenar la contaminación plástica. Adoptar hábitos de consumo responsables es un primer paso fundamental. Usar botellas reutilizables, bolsas de tela y recipientes duraderos permite disminuir el uso de envases descartables.

Separar los residuos reciclables y entregarlos a cooperativas locales ayuda a que los materiales recuperables no terminen en los ríos o rellenos sanitarios. También es importante evitar productos con exceso de embalaje y optar por compras a granel o en mercados locales.

La educación ambiental y la participación comunitaria son claves. Pequeños cambios en el hogar pueden generar un impacto colectivo cuando se sostienen de manera constante.

Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.
Voluntarios rosarinos se reúnen para afrontar el desafío de frenar la contaminación plástica. Foto: Instagram/ @masriomenosbasura.

Un futuro posible para el Paraná

Las campañas de limpieza demostraron que la acción ciudadana puede marcar una diferencia. En cada jornada se recuperan datos valiosos que orientan políticas públicas y fortalecen la conciencia ambiental.

Sin embargo, la solución definitiva requiere una transformación estructural del modelo de producción y consumo, con mayor compromiso estatal y empresarial. Los ríos no pueden seguir siendo el destino final de los desechos humanos.

El Paraná, fuente vital de agua y biodiversidad, necesita de políticas sostenidas y de una ciudadanía activa para recuperar su equilibrio. En sus orillas, cada residuo recogido simboliza una esperanza de cambio y un recordatorio urgente: cuidar el río es cuidar la vida.

Los estanques andinos, nuevos protagonistas en el cambio climático: su papel oculto en las emisiones de carbono

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En los altos páramos de los Andes ecuatorianos, los modestos estanques de montaña se revelan como actores cruciales en el equilibrio climático global. 

Una investigación liderada por la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad San Francisco de Quito demostró que estos cuerpos de agua, pese a su tamaño reducido, liberan cantidades significativas de dióxido de carbono y metano.

El estudio, realizado en el Parque Nacional Cayambe Coca, analizó once estanques y un humedal durante un año completo. Los resultados sorprendieron a la comunidad científica: las emisiones de algunos estanques superan las de lagos y humedales de mayor tamaño situados en la misma zona.

Este hallazgo desafía la idea tradicional de que el impacto climático depende de la extensión del cuerpo de agua. Los investigadores señalan que la temperatura, la elevación y la conexión entre suelo y agua son los factores que más influyen en la liberación de gases de efecto invernadero.

Los estanques andinos, nuevos protagonistas en el cambio climático. Foto: Unsplash.
Los estanques andinos, nuevos protagonistas en el cambio climático. Foto: Unsplash.

Factores que explican las emisiones de los estanques

Los estanques monitoreados mostraron una gran variabilidad en las emisiones de carbono. Durante la temporada de lluvias, los valores de dióxido de carbono y metano se dispararon, mientras que en los meses secos algunos estanques se redujeron o se secaron por completo.

Los análisis revelaron que la temperatura del agua es un indicador clave del nivel de metano, mientras que la elevación influye en las concentraciones de dióxido de carbono. Además, la interacción entre las aguas subterráneas y los suelos ricos en turba favorece la liberación de carbono acumulado durante miles de años.

La investigación advierte que la exclusión de estos pequeños ecosistemas en los modelos climáticos globales genera una brecha de información, subestimando su contribución al calentamiento global. Incorporarlos permitirá diseñar estrategias más precisas para mitigar las emisiones en regiones tropicales de montaña.

El páramo andino y su papel en el ciclo del carbono

El páramo andino, que se extiende desde Venezuela hasta el norte del Perú, es uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos del planeta. Sus suelos de turba son importantes reservorios naturales de carbono, formados por la acumulación de materia orgánica en ambientes fríos y húmedos.

Sin embargo, las mismas condiciones que facilitan la captura de carbono también favorecen su liberación cuando el equilibrio ambiental se altera. La actividad humana, el aumento de las temperaturas y la variabilidad hídrica están modificando la dinámica natural de estos suelos y sus cuerpos de agua.

Comprender el funcionamiento de estos sistemas es clave para evaluar con precisión el balance de carbono global y anticipar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas de alta montaña, esenciales para el suministro de agua dulce y la regulación climática regional.

Los estanques andinos, nuevos protagonistas en el cambio climático. Foto: Unsplash.
Los estanques andinos, nuevos protagonistas en el cambio climático. Foto: Unsplash.

Los estanques de alta montaña y su rol ecológico

Más allá de su papel en las emisiones de gases, los estanques de alta montaña cumplen funciones ecológicas esenciales. Actúan como reguladores hídricos, almacenando y liberando agua gradualmente hacia los ríos y humedales de las zonas bajas.

Estos pequeños cuerpos de agua son también refugio de especies únicas adaptadas a condiciones extremas. En ellos habitan anfibios, insectos y plantas acuáticas que forman parte de cadenas tróficas complejas y mantienen la biodiversidad del páramo.

Además, los estanques contribuyen a filtrar sedimentos y nutrientes, favoreciendo la calidad del agua que alimenta a comunidades humanas y ecosistemas aledaños. Su preservación, por tanto, no solo es un asunto científico, sino también una prioridad ecológica y social.

Ciencia y conservación para un futuro sostenible

El descubrimiento del impacto de los estanques de alta montaña redefine la forma en que la ciencia entiende el ciclo del carbono en regiones tropicales. Reconocer su importancia permitirá mejorar las políticas de conservación y gestión del agua, así como las estrategias globales de mitigación climática.

Los páramos, considerados “fábricas de agua” por su capacidad de retener humedad y generar caudales, enfrentan una presión creciente por el cambio climático y las actividades humanas. Protegerlos es esencial para mantener el equilibrio ambiental y garantizar el bienestar de millones de personas que dependen de sus recursos.

En este contexto, cada estanque, por pequeño que parezca, se convierte en una pieza vital del rompecabezas climático global, recordando que los grandes cambios ambientales pueden tener su origen en los ecosistemas más discretos del planeta.