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La industria de casas rodantes en EE. UU. esta bajo la lupa por la deforestación en la Isla de Borneo

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Una reciente investigación realizada por las organizaciones Earthsight (Reino Unido) y Auriga Nusantara (Indonesia) expone cómo la demanda de madera tropical por parte de fabricantes de vehículos recreativos en Estados Unidos está contribuyendo a la deforestación acelerada en la isla de Borneo, hogar de la última gran selva tropical de Asia.

Madera tropical en pisos, techos y paredes de remolques

Según el informe, existen indicios sólidos de que láminas de madera de la especie lauan, extraídas de bosques indonesios, se utilizan en la fabricación de pisos, paredes y techos de remolques producidos por marcas como Jayco, Winnebago y Forest River.

Esta madera, apreciada por su ligereza y resistencia, estaría siendo exportada sin controles ambientales suficientes, alimentando una cadena de suministro que pone en riesgo ecosistemas críticos.

Una paradoja ambiental: turismo de naturaleza con impacto destructivo

Los propietarios de casas rodantes amantes de la naturaleza se horrorizarán al saber que su afición pone en peligro la destrucción de las selvas tropicales”, expresó Sam Lawson, director de Earthsight.

El informe cuestiona que empresas estadounidenses del sector RV aún no hayan adoptado estándares mínimos de sostenibilidad, como sí lo han hecho otras industrias desde hace décadas.

Borneo: biodiversidad amenazada por tala y expansión industrial

Indonesia registra altos niveles de deforestación, vinculados a la minería, agricultura intensiva y tala comercial, muchas veces con escasa supervisión estatal. En Borneo, se han detectado grandes extensiones de hábitat de orangutanes arrasadas para instalar plantaciones de madera de rápido crecimiento, según los investigadores.

La isla es refugio de especies emblemáticas como el orangután de Borneo, el mono narigudo, el leopardo nublado, el macaco de cola de cerdo, el zorro volador y el rinoceronte más pequeño del planeta. La pérdida de cobertura forestal pone en riesgo su supervivencia y equilibrio ecológico.

deforestación
Los orangutanes de Borneo son victimas de la deforestación

Empresas exportadoras y vínculos comerciales con EE. UU.

La investigación identifica a la empresa PT Kayu Lapis Asli Murni como principal proveedora de madera contrachapada extraída de selvas tropicales, gran parte de la cual fue exportada en 2024 a las compañías estadounidenses MJB Wood y Tumac Lumber.

Ninguna de las empresas mencionadas respondió a los autores del informe, ni emitió declaraciones públicas al respecto. Tampoco hubo respuesta oficial del Ministerio de Medioambiente de Indonesia, según reportó la agencia AFP.

Llamado a la acción: trazabilidad, transparencia y estándares sostenibles

El informe concluye con un llamado urgente a que las empresas del sector RV en Estados Unidos adopten criterios de sostenibilidad, garanticen trazabilidad en sus cadenas de suministro y se comprometan con la protección de los bosques tropicales.

La paradoja de promover el turismo de naturaleza mientras se destruyen ecosistemas para fabricar los vehículos que lo facilitan, exige una revisión profunda de prácticas comerciales y regulatorias.

Guía práctica de higiene alimentaria: cómo lavar frutas y verduras frescas para evitar enfermedades

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Incorporar frutas y verduras frescas en la alimentación diaria es clave para mantener una dieta equilibrada. Sin embargo, muchas veces se subestima la importancia de lavarlas correctamente, lo que puede exponer a la población a residuos químicos, microorganismos y tierra que afectan la salud.

Incluso los productos provenientes de ferias locales o huertas familiares pueden contener restos de pesticidas, por lo que aplicar una limpieza adecuada es esencial para prevenir infecciones gastrointestinales, como las causadas por la bacteria Helicobacter pylori.

Paso previo: higiene de manos antes de manipular alimentos

Antes de tocar frutas o verduras, es fundamental lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 60 segundos, prestando atención a las palmas, uñas, espacios entre los dedos y dorso de las manos.

Luego, se recomienda secar con papel descartable o toalla limpia, evitando el uso de paños húmedos que puedan contener bacterias.

Lavado básico de frutas y verduras: técnica correcta

Agua corriente, fricción manual y atención a las hojas.

  • Frutas y vegetales con cáscara dura: frotar bajo agua fría con las manos o un cepillo limpio.
  • Verduras de hoja (lechuga, espinaca, acelga): separar hoja por hoja y lavar cuidadosamente para eliminar tierra, insectos o residuos ocultos entre los pliegues.

Métodos caseros para desinfectar frutas y verduras

Tres opciones seguras y accesibles para reducir riesgos microbiológicos.

Con vinagre

  • Usar vinagre blanco, de manzana, sidra o malta.
  • Mezclar ½ taza de vinagre por 1 taza de agua.
  • Remojar los alimentos entre 15 y 20 minutos.
  • Enjuagar bajo agua corriente durante 1 a 2 minutos para evitar alteraciones en sabor o aroma.

 Con bicarbonato de sodio

  • Disolver 1 cucharadita por cada taza de agua fría.
  • Remojar durante 15 a 20 minutos.
  • Enjuagar con agua potable.
Frutas y verduras. Foto: Unsplash.
Frutas y verduras. Foto: Unsplash.

Con lavandina apta para alimentos

  • Verificar que sea sin perfume y autorizada para uso alimentario (leer etiqueta).
  • Mezclar 3 gotas por cada litro de agua potable.
  • Sumergir durante 5 minutos.
  • Enjuagar muy bien con agua potable.
  • No usar lavandinas concentradas, perfumadas o no aptas.

¿Es seguro usar detergente para lavar frutas y verduras?

El detergente puede utilizarse muy diluido (unas gotas en 1 litro de agua), pero no es lo más recomendable.

Puede dejar residuos de sabor u olor si no se enjuaga correctamente. Si se opta por este método, asegurarse de enjuagar con abundante agua corriente.

Cocción al vapor: temperatura mínima para eliminar gérmenes

Una alternativa segura que preserva nutrientes

Si se consumen frutas o verduras cocidas al vapor, es importante que la temperatura alcance al menos 60 °C, lo que permite eliminar la mayoría de bacterias y microorganismos, sin perder sabor ni propiedades nutricionales.

Riesgos de no lavar correctamente frutas y verduras

Contaminación invisible que puede derivar en enfermedades graves.

Además de tierra y pesticidas, los alimentos mal lavados pueden transmitir bacterias como Helicobacter pylori, que se aloja en el estómago y puede provocar:

  • Gastritis crónica
  • Úlceras gástricas
  • Dolor abdominal y náuseas
  • En casos severos, mayor riesgo de cáncer gástrico

Esta bacteria se transmite por vía oral-fecal, por lo que una verdura contaminada puede ser una fuente directa de infección.

Recomendaciones al momento de comprar frutas y verduras

Seleccioná alimentos que no tengan golpes, rajaduras ni zonas blandas, ya que estas áreas pueden favorecer la proliferación de microorganismos. Incluso si se van a desinfectar, es mejor partir de un producto fresco y sin daños visibles.

Dato extra: frutas con cáscara no comestible como melón, sandía o palta también deben lavarse antes de cortarlas, ya que el cuchillo puede arrastrar bacterias desde la superficie al interior.

Plantar preguntas ¿Estamos produciendo a costa de las generaciones futuras? ¿Hasta cuándo lo insostenible?

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Plantar preguntas ya que desde hace más de tres décadas, el modelo agroindustrial avanza con intensidad creciente en la Argentina.

Aumentó la producción de alimentos, sí. Pero también profundizó: las desigualdades, la deforestación de bosques nativos, el desplazamiento de comunidades campesinas, la pérdida de biodiversidad, la degradación de los suelos y la alteración del clima.

Plantar preguntas frente a las evidencias que están a la vista: incendios descomunales, inundaciones más frecuentes y territorios cada vez más vulnerables.

A medida que se oscurece el panorama para las generaciones futuras, las preguntas brotan claras: ¿Estamos produciendo a costa de las generaciones futuras? ¿Hasta cuándo lo insostenible? ¿Es posible cambiar la agricultura sin cambiar la cultura? ¿Vivimos el agotamiento de un paradigma o un sentir-pensar de época?

¿Qué podemos hacer desde el sur global para influir en un norte responsable del grueso de los impactos? ¿Cómo relacionarnos con las personas y la naturaleza de otro modo? ¿Cómo pasar de un modelo competitivo, utilitario, individualista y obsesivo con el lucro, a otro más fraterno, colaborativo, amoroso y centrado en el bien común?

¿Cómo se planta otra agricultura?

Frente al modelo dominante, emergen a lo largo y ancho del país muchas alternativas que buscan regenerar en lugar de extraer y explotar: la agricultura orgánica, biodinámica, agroecológica y regenerativa son parte de un movimiento diverso que propone recuperar el vínculo con la tierra, respetar los ciclos naturales y garantizar alimentos más nutritivos y sanos.

En esa dirección, la alianza entre Zafrán, Recetas Honestas, y la Asociación Civil Germinar se convirtió en una apuesta concreta por otra forma de alimentarnos y convivir con la naturaleza.

En 2022, Zafrán se unió a la red internacional 1% For the Planet, destinando parte de su facturación a Germinar. Ese aporte permitió dar inicio a un proyecto agroforestal educativo, demostrativo y productivo en Escobar (Buenos Aires).

Allí hoy crece un bosque de alimentos, que combina árboles nativos y frutales. Funciona como Centro de Aprendizaje para pequeños productores, familias y comunidades. Es un espacio vivo, de búsqueda, que nos recuerda que lo real —y lo posible— es producir cuidando lo que nos sostiene.

En 2024, la iniciativa de Zafrán y Germinar fue distinguida con el Premio Internacional al Partnership en el Summit global de 1% for the Planet, en San Diego, EE.UU. Fue la primera vez que una empresa y una ONG argentinas recibieron este reconocimiento.

¿Querés sumarte a la movida regenerativa?

La regeneración es también una invitación a observar los ritmos y la creatividad de la naturaleza para inspirar nuestras maneras de organizarnos y convivir. Así se dibuja la posibilidad de un futuro diferente, donde no se trata de extraer ni de imitar, sino de conversar con la vida y plantar preguntas.

En el marco de las celebraciones a la Pachamama y a la Niñez  de agosto. Zafranito —la línea orgánica de Zafrán pensada para la niñez— junto a Germinar, invitan a dos actividades libres, gratuitas para toda la familia.

La idea es seguir alentando el espíritu regenerativo: agradecer, sembrar futuro, recordar que lo verdadero está en las raíces, en la curiosidad, el juego y la risa compartida.

 Regenerando en Comunidad

Plantación biocorredor Spinetta

El Programa Regenerando en Comunidad gestiona eventos y acuerdos con organizaciones locales para aumentar la participación ciudadana en pos de la protección de la naturaleza.

En esta oportunidad, vecinos y vecinas del barrio Las Chacras de Escobar, invitan a la 3era etapa de plantación en el Biocorredor Spinetta iniciado en el 2024.

La iniciativa, impulsada por viveros locales con el acompañamiento de la Municipalidad de Escobar, ya logró plantar 130 árboles. En esta jornada se sumarán 70 más, fortaleciendo un corredor biológico que devuelve vida y resiliencia al territorio.

Recomendamos llevar gorra o sombrero, ropa y calzado cómodo, guantes, pala y botella de agua.

Sábado 23/8
10:00 a 13:00 hs
Punto de encuentro: Calle América y Europa, Las Chacras, Escobar.

Día de los Árboles en la Reserva del Pilar

Plantación Reserva Pilar

Viernes 30 y sábado 31 de agosto
Reserva Natural del Pilar

El cierre del mes será con la plantación de especies nativas en un área clave del Biocorredor del Río Luján. Hace más de 20 años, dos mujeres con el apoyo de su comunidad, marcaron el rumbo para la creación de lo que hoy conocemos como la Reserva Natural del Pilar.

Desde hace 5 años Germinar trabaja junto a ellas, en el control de especies exóticas invasoras, la plantación de especies nativas y la educación ambiental. Durante este fin de semana vamos a continuar con estas acciones sumando plantas nativas en zonas de Espinal y Selva Marginal.

Será un encuentro comunitario para honrar a la Pachamama y transmitir a las infancias el valor de cuidar la diversidad de los ecosistemas locales.

Más info e inscripciones acá

SÁB 30/8, 14 a 18hs
DOM 31/8, 13 a 16hs
 Reserva Natural del Pilar

El zooplancton antártico: los guardianes invisibles del clima global que enfrentan diversas amenazas

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Una reciente investigación reveló que el zooplancton del Océano Austral, especialmente los copépodos, realiza una migración vertical estacional que transporta carbono a las profundidades marinas, contribuyendo significativamente a mitigar el calentamiento global.

Este proceso natural, poco conocido pero altamente eficaz, equivale a capturar las emisiones anuales de 55 millones de vehículos diésel, según cálculos basados en datos de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.

Una bomba biológica que regula el CO₂ atmosférico

Cada primavera, millones de zooplancton se alimentan intensamente de fitoplancton superficial, transformando el carbono capturado por fotosíntesis en grasa corporal. Luego, descienden entre 500 metros y 2 kilómetros de profundidad, donde queman lentamente esa grasa durante el invierno.

Este comportamiento, conocido como bomba de migración vertical estacional, permite que el dióxido de carbono liberado permanezca encerrado en el océano profundo por largos períodos, evitando que vuelva rápidamente a la atmósfera.

Copépodos, krill y salpas: los protagonistas del secuestro marino de carbono

Aunque suelen pasar desapercibidos frente a especies emblemáticas como ballenas o pingüinos, el zooplancton antártico cumple un rol esencial en la regulación del clima planetario.

Los copépodos, parientes diminutos de los crustáceos, lideran este proceso, seguidos por el krill y las salpas.

Krill. Foto: Wikipedia.
Krill. Foto: Wikipedia.

En estudios microscópicos, se observan depósitos de grasa en sus cuerpos, que funcionan como baterías energéticas durante su hibernación en las profundidades.

El Océano Austral: epicentro del enfriamiento global

Los océanos han capturado cerca del 90 % del calor excedente producido por la quema de combustibles fósiles. De ese total, el Océano Antártico representa aproximadamente el 40 %, y gran parte de esa capacidad se debe al ciclo migratorio del zooplancton.

Este hallazgo obliga a revisar los modelos climáticos y reconocer el valor de estos organismos en la dinámica del carbono global.

Ciencia en condiciones extremas: redes, microscopios y luz roja

Durante una expedición reciente a bordo del buque polar Sir David Attenborough, científicos del British Antarctic Survey y la Universidad de Exeter capturaron zooplancton cerca de las islas Orcadas del Sur y Georgia del Sur.

Para evitar alterar su comportamiento, trabajaron en ambientes oscuros con luz roja y temperaturas de 3 a 4 °C, observando durante horas los detalles microscópicos de su fisiología.

Amenazas crecientes: pesca industrial y cambio climático

El calentamiento de las aguas, la alteración de las capas oceánicas y la pesca comercial de krill representan serios riesgos para la estabilidad del zooplancton antártico. En 2020, se capturaron cerca de 500.000 toneladas de krill, una práctica legal pero cuestionada por organizaciones ambientales y documentales como Océano, de David Attenborough.

Según el Laboratorio Marino de Plymouth, si esta bomba biológica desapareciera, los niveles de CO₂ atmosférico podrían duplicarse, lo que subraya la urgencia de proteger estos ecosistemas invisibles.

Un llamado a incorporar el zooplancton en los modelos climáticos

Reconocer su rol es clave para proyectar escenarios futuros más precisos.

Los investigadores insisten en que los nuevos datos sobre migración y secuestro de carbono deben integrarse en los modelos de predicción climática, para reflejar con mayor precisión el papel de los océanos en la absorción de gases de efecto invernadero.

La investigación fue publicada en la revista científica Limnology and Oceanography.

Copa Climática 2025: Las propuestas de los estudiantes latinoamericanos que se destacaron frente a la crisis climática

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La Copa Climática 2025, la segunda edición del desafío socioambiental impulsado por Eco House Global, alcanzó su instancia decisiva. Luego de meses de intensa capacitación, juegos y trabajo en equipo, el 22 de agosto se definió la gran final que busca cambiar el rumbo de estudiantes y docentes de toda Latinoamérica.

Docentes y estudiantes de toda Latinoamérica se dieron cita en Buenos Aires con una misión clara: presentar sus proyectos en la final de la segunda edición de la Copa Climática 2025.

Este pasado 22 de agosto,El gran desafío que ahora enfrentan es aterrizar estas ideas a la realidad e implementarlas en cada una de sus ciudades. ¡Aquí te contamos todos los detalles!

La Copa Climática es más que un simple evento educativo; se consolidó como un espacio de formación, cooperación y protagonismo juvenil. En esta edición 2025 se logró una convocatoria de las juventudes sin precedentes: se inscribieron más de 2.300 personas y compitieron 300 equipos de diversos países de Latinoamérica, incluyendo Ecuador, Argentina, Colombia, México, Paraguay, Chile, Honduras, Panamá, El Salvador y Perú.

De esos 300 equipos, solo 4 proyectos avanzaron a la etapa final, que se vivió en el campus de la UdeSA (Universidad de San Andrés, Buenos Aires) el viernes 22 de agosto a las 10:30 a.m. La esperada decisión fue tomada por un jurado de gran reconocimiento regional, conformado por representantes de PNUD América Latina y el Caribe, UNICEF Regional, la Red Universitaria por la Crisis Climática (RUCC) y la Carrera de Ingeniería en Sustentabilidad de la Universidad de San Andrés.

Los proyectos finalistas: desde forestación y gestión de residuos hasta resiliencia urbana

Los proyectos seleccionados representaron soluciones concretas para reducir las emisiones contaminantes en sus comunidades. Las propuestas se centraron en la forestación, el manejo de residuos y la resiliencia urbana, todas con un objetivo compartido: motivar a más personas a actuar frente a la crisis climática y construir comunidades más sostenibles.

  • Echar Raíces (Buenos Aires, Argentina) Es un proyecto de mitigación basado en la forestación escolar. Impulsado desde el colegio Bede’s Grammar School, promueve la plantación de especies nativas en la escuela con la visión de expandirse y replicarse en otros establecimientos. La actividad tiene como protagonistas a los propios estudiantes, permitiéndoles aprender y tomar conciencia sobre la importancia del cuidado ambiental.
  • Revive La Quebrada (Pichincga, Ecuador) El proyecto «Revive la quebrada», una iniciativa de la Unidad Educativa Ángel Polibio Chaves, busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la correcta gestión de residuos sólidos urbanos. La meta de la iniciativa es lograr la recuperación de la quebrada del Tingo en un 60%.
  • Eichhirnia Sostenible ( Bogotá, Colombia) Este proyecto de la Escuela Gimnasio Kaiporé tiene como objetivo normalizar el uso de biofiltración a base de plantas macrófitas. Plantea una solución enfocada en la comunidad local cercana a los humedales, específicamente el humedal Córdoba. La propuesta ataca una problemática presente y es un proyecto 100% orientado a mitigar impactos ambientales.
  • Ecolab (Córdoba, Argentina) Desde Ecolab, abordan la problemática climática derivada de la mala gestión de residuos. “Recolectamos aceite de cocina usado y lo reciclamos para elaborar jabones y velas artesanales«, explicaron los miembros de la Escuela Experimental Proa Laboulaye. A partir del proyecto, formaron una cooperativa escolar y establecieron convenios con instituciones locales para generar conciencia ambiental, reducir la contaminación y crear fuentes genuinas de trabajo.

Reconocimiento para los equipos finalistas

El equipo ganador recibirá capacitaciones y un seguimiento personalizado para escalar su iniciativa y lograr un impacto real en su comunidad, además de oportunidades para presentar su proyecto en eventos y obtener visibilidad en medios.

En septiembre, los equipos semifinalistas accederán a un ciclo de capacitaciones y mentorías —con temáticas que van desde administración de proyectos y gestión de presupuestos sostenibles hasta implementación y seguimiento— para fortalecer sus soluciones, gracias al apoyo de EY GDS Argentina.

Además, en la UdeSA no solo se vivió la final de la copa: la Carrera en Ingeniería en Sustentabilidad otorgará becas parciales a los equipos ganadores como un impulso adicional para su formación académica. Por su parte, Digital House complementa el reconocimiento con la entrega de membresías gratuitas por un año en temáticas clave de gestión de proyectos.

Como parte de la experiencia educativa, los finalistas se prepararon para la gran final en Dazzler by Wyndham, otro de los patrocinadores que brindó alojamiento a los equipos latinoamericanos. A esta propuesta se sumó Starbucks Argentina, que agasajó a cada finalista acompañando a docentes y estudiantes con un almuerzo.

Hacia la transición energética: San Juan se prepara para inaugurar la primera fábrica de paneles solares de Argentina

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Antes de que finalice el año, San Juan pondrá en marcha la primera planta de fabricación de paneles solares del país, según confirmó Lucas Estrada, presidente de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE).

La empresa estatal, encargada de gestionar la producción, transporte y distribución de energía, lidera esta iniciativa que busca fortalecer la infraestructura renovable y reducir costos en la expansión de la red eléctrica provincial.

Minería y energía limpia: una alianza estratégica para el desarrollo

Históricamente vinculada a la minería de oro y plata, San Juan ahora proyecta avanzar hacia la extracción de minerales estratégicos como el cobre, esencial para tecnologías limpias.

Con menos de un millón de habitantes y 4838 empleos mineros registrados en 2024, la provincia fue la segunda en exportaciones mineras entre 2019 y 2023, según datos oficiales.

Representantes de EPSE y del sector minero coinciden en que la generación de energía renovable y la fabricación de tecnología solar son complementos sólidos para el desarrollo minero. “Tenemos una de las mejores radiaciones solares del mundo. Podemos convertirnos en un nodo de la industria renovable”, afirma Estrada.

San Juan, líder en generación solar a nivel nacional

Gracias a una decisión política sostenida, San Juan cuenta con un 66,4 % de potencia instalada solar, según datos de Cammesa, la administradora del mercado mayorista eléctrico argentino. El resto se reparte entre grandes hidroeléctricas y, en menor medida, centrales térmicas, como una planta de 30 MW que solo opera en picos de demanda.

Desde 2017, la provincia dejó de importar electricidad y se convirtió en exportadora neta, logrando balance positivo entre generación y consumo. El foco actual está en aumentar la potencia disponible, especialmente para abastecer la demanda energética del sector minero, como parte del Proyecto Solar San Juan, iniciado en 2007 para aprovechar la alta heliofanía de la región.

paneles solares
La primera fabrica de paneles solares en Argentina se prepara para producir

De parques solares a producción industrial: hitos de una política energética integral

En 2011, San Juan inauguró el primer parque solar de Sudamérica, el San Juan 1. Actualmente, hay 21 parques solares operativos y cinco en construcción, la mayoría desarrollados en asociación con empresas privadas que arriendan terrenos y gestionan la operación.

La fábrica de paneles solares, en cambio, es un proyecto estratégico estatal, pensado para abastecer la infraestructura local, abaratar costos y fortalecer la red eléctrica. Además, Estrada anticipa que se buscará exportar componentes y establecer vínculos con actores internacionales, especialmente de China, Europa y Estados Unidos.

Una economía solar en expansión

Vamos a transformar la economía de San Juan invirtiendo los recursos de la minería en energías renovables”, sostiene Estrada, quien destaca hitos como la finalización del primer parque eólico, la elaboración de mapas solar y eólico provinciales, y el avance de la fábrica de paneles solares.

Este modelo de desarrollo apunta a integrar producción energética, innovación tecnológica y sostenibilidad territorial, posicionando a San Juan como referente nacional en transición energética.

Foto de portada: Dialogue Earth

Niños y adolescentes en zonas rurales de América Latina están en contacto permanente con agrotóxicos de alta peligrosidad

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Agrotóxicos de alta peligrosidad para muchas mujeres de las zonas agrícolas del Valle de Autlán, en Jalisco, México, es una escena habitual ver a sus hijos regresar del campo con irritaciones, dolor de cabeza, náuseas y vómitos debido al uso de agrotóxicos, una práctica común en toda América Latina que carece de medidas para evitarla.

«Después de pulverizar, mi hijo [de 16 años] llegó con dolor de cabeza y vómito (…) cuando él fumiga, solo usa un paliacate [una máscara casera de tela] para cubrirse la nariz y la boca», cuenta Lidia Morales, una mujer indígena de Guerrero que se mudó hace casi una década a la comunidad agrícola de El Mentidero, en Autlán, en busca de mejores ingresos para su familia trabajando en el campo.

Jalisco es promovido como el «gigante agroalimentario de México» por su liderazgo en la producción de cultivos como aguacate, caña de azúcar, frambuesa y mora.

Pero también es líder en otro aspecto: las intoxicaciones por agrotóxicos de alta peligrosidad. Según datos de la Secretaría de Salud, en 2024 registró 72 casos, y hasta abril de este año ya sumaba 62.

Rodolfo González Figueroa, agroecólogo y promotor de procesos agroecológicos en la región, afirma que la cifra real es mucho mayor. Él calcula que más del 70% de los casos no llegan a recibir atención médica. «Si se registraran, el número sería alarmante«, observa.

Récord de agrotóxicos en Brasil

Trabajadores informales expuestos a los agroquímicos de alta peligrocidad

Pero en El Mentidero, así como en muchas otras zonas agrícolas, viven trabajadores informales sin acceso a seguridad social. Por eso, las intoxicaciones por agrotóxicos de alta peligrosidad,  son tratadas en casa. Las mujeres están acostumbradas a usar leche o limón para aliviar los síntomas.

«La intoxicación pasa, y al día siguiente ya están de vuelta en el campo, trabajando y fumigando de nuevo«, relata Alma Cisneros, otra madre de familia de El Mentidero. Su esposo falleció hace algunas semanas a causa de una intoxicación relacionada con el uso de Lannate, un potente insecticida que mata larvas e insectos chupadores de cultivos.

Lo que sucede en El Mentidero de intoxicaciones por agrotóxicos de alta peligrosidad se repite en numerosas zonas rurales de la región, donde adolescentes, niños e incluso bebés están expuestos diariamente a los agrotóxicos, incluidos los de alta peligrosidad, ya sea porque trabajan, viven o estudian junto a las áreas de fumigación, o porque entran en contacto con estos residuos dentro de sus propias casas, al comer, beber o jugar.

«No hay escapatoria, los estudios muestran que hay rastros de agrotóxicos en todo el entorno», dijo a SciDev.Net Cecilia Gargano, especialista en conflictos socioambientales e investigadora de la Universidad Nacional de San Martín, en Argentina.

Aunque no existen cifras oficiales sobre la cantidad de menores expuestos a agrotóxicos de alta peligrosidad, se estima que podrían ser millones, considerando el número de niños y adolescentes que trabajan en el campo.

escuelas rurales

Niños que trabajan en el campo

En su informe de 2024, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que, en América Latina y el Caribe, hay 7,3 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 17 años que trabajan, y el 46% de ellos lo hace en actividades agrícolas, clasificadas por la propia OIT como peligrosas, en parte debido al uso de sustancias tóxicas.

La participación de niños y jóvenes en el trabajo agrícola no es nueva. Pero lo que algunos especialistas consideran revelador –y preocupante– es que los riesgos que enfrentan las infancias debido al uso de pesticidas y herbicidas configuran una crisis de salud pública que «estamos ignorando colectivamente».

Así lo describe un grupo de investigadores de Brasil, Costa Rica, Chile y México en un artículo de discusión publicado el 15 de agosto en la edición impresa de la revista Science of the Total Environment.

En el artículo, el grupo alerta que existen decenas de estudios en la región que muestran asociaciones entre la exposición de menores de edad a agrotóxicos y efectos adversos que van desde daños neurológicos y cognitivos hasta problemas respiratorios, alergias, leucemia y alteraciones hormonales y sexuales, entre otros.

Conseciencias en la salud materno-infantil

Sin embargo, a pesar de las evidencias científicas, los autores señalan que el tema ha sido descuidado en las agendas de salud del trabajador y de salud materno-infantil, y que esa invisibilidad retrasa respuestas políticas y compromete las evaluaciones de riesgo, las intervenciones eficaces, la atención médica y el monitoreo.

«Ningún actor va a resolver esto por sí solo», dijo a SciDev.Net Rafael Buralli, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (USP) y primer autor del artículo.

«Por eso hacemos un llamado a la acción para que todos (gobiernos, académicos, empresas, trabajadores y profesionales de la salud) asuman su responsabilidad y eviten que más niños sean expuestos a sustancias tóxicas«, afirma Buralli.

Drones contra el granizo: cómo pueden ayudar a proteger cultivos.

Asociaciones

De acuerdo con informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños corren un riesgo especial cuando están expuestos a agrotóxicos altamente peligrosos, en parte debido a su propio comportamiento (por ejemplo, el hábito de llevarse las manos a la boca) y también por su mayor ingesta en relación con su peso corporal.

«Un niño respira más veces que un adulto, consume más agua y más alimentos en proporción a su peso que un adulto», explicó a SciDev.Net Humberto González, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas Occidente), en Jalisco.

Por estar en fases de desarrollo, sus tejidos y órganos pueden sufrir daños más graves, a veces permanentes. Además, sus cuerpos son menos capaces de metabolizar y eliminar toxinas, lo que conduce a una dosis interna proporcionalmente mayor que en los adultos.

Sin embargo, en términos de evidencia científica, uno de los grandes desafíos para evaluar los riesgos de los agrotóxicos es la complejidad de establecer relaciones de causalidad.

«Quienes hacen epidemiología hablan de asociaciones, no de causalidad, porque no existe un único factor de riesgo y porque no podemos realizar pruebas con seres humanos; hacemos observaciones«, explica a SciDev.Net la médica Paulina Farías, investigadora de la Dirección de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en México.

La naturaleza impacta en la salud

Hay asociaciones mejor documentadas que otras. Farías clasifica como «contundente» la evidencia de exposición de mujeres embarazadas a insecticidas organoclorados (con enlaces de fósforo y carbono) y las alteraciones en la forma y movilidad de los espermatozoides en bebés de sexo masculino, así como efectos antiandrogénicos en sus genitales.

Julia Blanco, también investigadora del INSP, aportó evidencias sobre los efectos de la exposición a pesticidas (permetrina, metamidofos, metilparatión, atrazina, 2,4-D, clorpirifós, mancozeb, picloram, entre otros) de los padres desde tres meses antes y hasta un mes después de la gestación.

Ella encontró una asociación con un mayor riesgo de que sus hijos nacieran con malformaciones congénitas, como la anencefalia, que es, básicamente, la ausencia de cerebro.

Blanco explica que la evidencia más contundente es sobre los agrotóxicos de alta peligrosidad a corto plazo, que producen envenenamiento agudo en pocas horas y pueden incluso llevar a la muerte. «Cuanto menor es la cantidad necesaria para producir un efecto tóxico, más peligroso es», afirma.

Farías insiste en que, aunque existan diferentes grados de evidencia, «de forma general ya se sabe que los agrotóxicos son muy neurotóxicos, perjudican el sistema nervioso central».

Y hay un aspecto central sobre la infancia: cuanto más temprano ocurre la exposición, mayores serán los efectos en etapas posteriores de la vida.

Es lo que explica María Teresa Muñoz Quezada, profesora asociada del programa de epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, con base en estudios que analizan la exposición de niños al agrotóxico clorpirifós en diferentes momentos de sus vidas.

contaminación en niños

«Los niños que estuvieron expuestos en una etapa prenatal no solo presentan un desempeño neurocognitivo más bajo que aquellos que no fueron expuestos, sino que la sustancia blanca de sus cerebros también era más delgada», explica. Esto significa una menor densidad de mielina, sustancia esencial para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso.

En Costa Rica también se han realizado estudios longitudinales, acompañando a mujeres desde la gestación hasta el nacimiento y crecimiento de los niños. Berna van Wendel, profesora del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional de Costa Rica, relató síntomas de hipotiroidismo en gestantes expuestas al clorpirifós.

Además, «los niños y niñas nacieron más pequeños, más livianos y con un perímetro cefálico reducido en comparación con los niños no expuestos. Al cumplir un año, también observamos alteraciones en el desarrollo motor, cognitivo y socioemocional», explica la investigadora.

Julia Blanco advierte que, aunque la epidemiología no consiga comprobar relaciones de causa y efecto, una cosa es clara: «si existen sospechas fundamentadas de que un agrotóxico puede ser tóxico para la reproducción o potencialmente cancerígeno, debemos guiarnos por el principio de precaución: dejar de usarlo y buscar alternativas«.

En todas partes

En diferentes países, las infancias en zonas rurales suelen estar expuestas a agrotóxicos todo el tiempo y por diferentes vías. Una de las razones es que muchas veces comienzan a trabajar en el campo desde muy pequeños, ya sea porque sus padres no tienen con quién dejarlos, o porque necesitan contribuir con los ingresos de la familia.

Mariana Butinof, médica, especialista en salud comunitaria y profesora de la Universidad de Córdoba, en Argentina, explica que, desde un punto de vista occidental, puede parecer condenable que los niños trabajen, «pero la lógica de muchas comunidades es educar a los hijos en la cultura del trabajo. Desde pequeños aprenden a trabajar y a ayudar a la familia».

Al estar dentro o cerca de las plantaciones, los niños quedan expuestos a las fumigaciones realizadas con equipos manuales motorizados, aviones agrícolas o drones, y sin ningún tipo de protección.

«Ni siquiera existen equipos de protección diseñados para niños, porque, en teoría, no deberían estar trabajando. Entonces, cuando llegan a usarlo, el equipo no tiene el tamaño adecuado, incomoda y no protege de verdad. Esto también hace que reciban dosis aún mayores de agrotóxicos«, afirma la investigadora Paulina Farías.

Pero no es necesario estar en un área directamente fumigada para entrar en contacto con los agroquímicos: existe la llamada deriva, cuando el agrotóxico es transportado por la lluvia, el viento o el polvo en suspensión más allá del lugar donde fue aplicado.

Diversos estudios relacionan residuos de partículas en el agua y en los alimentos cosechados. En un libro sobre los efectos del glifosato, publicado recientemente en México, se menciona un riesgo cuatro veces mayor en estudios con niños que consumen manzanas y pepinos con frecuencia, en comparación con aquellos que no los consumen.

Además de los alimentos, ya se han encontrado residuos en la ropa de trabajo usada por los padres. «No hay separación entre el espacio laboral y el espacio de la vida cotidiana. Los agrotóxicos entran y salen de casa permanentemente por las botas, la ropa, los alimentos cosechados«, explica Butinof.

«A veces, la ropa de trabajo se lava junto con las demás prendas de la familia, y todo eso va generando exposición del grupo familiar«, añade la investigadora.

En algunos hogares de El Mentidero, hay bidones de glifosato y de otros insecticidas a medio usar. Según Rodolfo González, no es raro que las personas guarden pesticidas dentro de su casa o reutilicen recipientes vacíos como botellas de agua.

glifosato-misiones

Esta disponibilidad no solo aumenta la vulnerabilidad de los niños, sino también la posibilidad de que personas, incluso menores de edad, utilicen estos productos para provocar intoxicaciones voluntarias.

«Se estima que entre el 15% y el 20% de todos los suicidios en el mundo son causados por intoxicación voluntaria con agrotóxicos, y es probable que esa cifra esté subestimada debido al estigma asociado al suicidio«, apunta la OMS en un informe de 2024.

El colonialismo químico

Una solución para reducir los riesgos para la salud infantil y adulta causados por los agrotóxicos parecería simple: prohibir el uso de Agrotóxicos Altamente Peligrosos (AAP). Sin embargo, alcanzar ese objetivo es complejo, en parte debido a un fenómeno que algunos especialistas describen como colonialismo químico.

«Significa que los países pobres usan productos químicos que están prohibidos en los países ricos. Por ejemplo, hay productos que se fabrican en Suiza, pero no pueden ser consumidos allí, entonces se envían a Brasil y se consumen en gran escala», afirma Buralli.

Existen diversos informes sobre este colonialismo. De acuerdo con la Red de Acción contra los Pesticidas (PAN) de Alemania, las empresas europeas participan en la exportación anual de miles de toneladas de agrotóxicos clasificados como prohibidos o no autorizados en la Unión Europea, como atrazina, diafentiurón, metidation, paraquat y profenofós.

Estos productos están prohibidos, pero «las empresas tienen libertad para producir agrotóxicos peligrosos en la UE y exportarlos a otros países con regulaciones más débiles, poniendo en riesgo la salud de las personas y el medio ambiente«, afirma PAN Alemania.

Como resultado, en América Latina circulan cientos de sustancias tóxicas. Apenas en México, hace pocos días, la Red de Acción sobre Plaguicidas y sus Alternativas (Rapam) publicó un informe revelando que, de los 210 AAP autorizados en el país, 171 están prohibidos en otras naciones debido a sus efectos tóxicos de corto y largo plazo sobre la salud y el medio ambiente.

Algunos ejemplos son los herbicidas 2,4-D, diurón, fluazifop, glufosinato de amonio, glifosato y paraquat; los insecticidas clorpirifós, cipermetrina, fipronil, imidacloprid, malatión, metamidofos y tiametoxam; además de los fungicidas clorotalonil, compuestos de cobre, mancozeb, metalaxil, tebuconazol y tiofanato de metilo.

agrotóxicos de alta peligrosidad

¿Por qué continúan siendo usados los agrotóxicos de alta peligrosidad?

Preguntó Fernando Bejarano, director de Rapam, durante la presentación del informe. «Todo esto es herencia de la Revolución Verde, en la que el modelo a seguir era el de la agricultura norteamericana, y se creía que era imposible producir sin venenos«.

Según Rodolfo González, el uso extensivo de agroquímicos de alta peligrosidad responde a un modelo que privilegia la productividad y la comercialización, en el cual gobiernos y productores rurales miden el éxito por la cantidad vendida.

«Es esa idea anticuada de un campo de vanguardia, con infraestructura, tecnología, monocultivo, que invisibiliza la diversidad, las semillas nativas, la salud y la agricultura originaria«, critica.

Bejarano es enfático: «Hoy sabemos que depender de agroquímicos de alta peligrosidd no es sostenible (…) y que los costos los pagamos con sufrimiento, impactos a la salud y daños al medio ambiente«.

Prohibir los AAP es necesario, pero no suficiente. Chile es uno de los países con más regulaciones y, sin embargo, muchos agrotóxicos prohibidos continúan en uso. «Un producto es prohibido, pero las empresas comienzan a venderlo más barato hasta acabar con el stock, y entonces la gente acaba consumiendo aún más de ese que de otros», explica Muñoz Quezada.

Detonantes del cambio, agrotóxicos de alta peligrosidad

Saraí Cisneros, ama de casa, recuerda el momento en que las intoxicaciones por agrotóxicos dejaron de ser normalizadas en El Mentidero. «Allí, al lado de la telesecundaria [sistema de enseñanza a distancia], había una plantación de tomate y pepino, y fumigaban con herbicidas fuertes justo en el horario en que los niños estaban en clase», contó.

En 2019 los estudiantes comenzaron a quejarse de olores intensos y, después, de dolores de cabeza, náuseas y mareos. Ante esto, las madres se movilizaron, presentaron una denuncia ante las autoridades municipales y pasaron a colaborar con Humberto González y otros investigadores de Ciesas para que analizaran la orina de sus hijos.

González ya había analizado algunas de las más de 200 muestras de orina de niños de preescolar y primaria en El Mentidero y encontró ocho tipos de agrotóxicos. En esta nueva recolección, hecha con 81 estudiantes de secundaria, constató que el 100% de los jóvenes tenían glifosato y 2,4-D en su organismo.

A partir de este momento, hubo un cambio. En 2021, se firmó un contrato de comodato (o préstamo) de tres años para desarrollar un proyecto de reconfiguración agroecológica y transformar la plantación en un espacio pedagógico demostrativo.

Durante tres años (de 2022 a 2024), el área dejó de ser fumigada con agrotóxicos de alta peligrosidad, el enfoque productivo fue abandonado y los estudiantes pasaron a cultivar alimentos sin venenos, aprendiendo sobre hortalizas orgánicas y biofertilizantes. «Los jóvenes se transformaron en un factor de cambio», cuenta, emocionado, Rodolfo González.

el impacto de los agroquímicos en los niños

No fue un caso aislado. Gargano ha documentado un denominador común en muchos conflictos socioambientales de la región: cuando lo que está en juego es la salud de los niños, son las mujeres y las escuelas las que impulsan cambios, aprendizaje y transformación.

«Las mujeres han desempeñado un papel protagónico en los conflictos socioambientales, en la visibilización de la situación de la familia y, particularmente, de los daños a la infancia. No solo las madres, sino también las maestras rurales«, afirma la investigadora.

En las zonas rurales de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, las fumigaciones con agrotóxicos de alta peligrosidad cerca de las escuelas llevaron a decenas de maestras a crear la Red Federal de Docentes por la Vida, con el objetivo de impedir las fumigaciones próximas a los colegios.

Cuando ocurre una pulverización cerca de alguna escuela, las profesoras interrumpen las clases, llaman a los padres para que busquen a sus hijos y registran fotos para denunciar el caso.

Pero «al día siguiente tenemos que volver a la escuela, y tenemos que enfrentar el aire contaminado y permanecer en ese patio», relata en un video de la Red la profesora Marcela Murguía, de la Escuela n.º 10 de la localidad de Alta Vista, en la provincia de Buenos Aires.

Fumigación

Prácticamente en ningún país de la región existen leyes rigurosas que prohíban o establezcan límites de distancia para las fumigaciones junto a las escuelas.

«Podemos encontrar disposiciones provinciales, municipales, decretos, pero no son uniformes, pudiendo variar de 50 a 1,500 metros, y no hay consecuencias para quien no las cumple», explica Gargano.

En Chile, Muñoz Quezada realizó intervenciones educativas con padres y niños de escuelas rurales para averiguar si una mayor percepción del riesgo podía contribuir a la disminución de agrotóxicos de alta peligrosidad en sus organismos.

Su conclusión es que estas intervenciones no funcionan si los niños continúan expuestos a un ambiente saturado de pesticidas. «Nos dimos cuenta de que el cambio no es responsabilidad de la familia, ni de la escuela, ni del niño, sino del Estado; es preciso tener políticas de justicia ambiental para evitar que existan zonas de sacrificio rural«.

Rodolfo González cree que la agroecología es un camino para esto, siempre que las mujeres sean quienes tomen las decisiones sobre la tierra. «Es preciso feminizar el campo. Donde hay una mujer trabajando, existe una agricultura diferente, diversa, orientada a la salud antes que a los negocios».

Lo dice mientras observa lo que quedó de la huerta escolar que ayudó a crear. El proyecto terminó hace algunos meses y, en pocas semanas, el área volverá a ser «productiva» y, en consecuencia, nuevamente fumigada junto a la escuela.

No consigue esconder la frustración: «Mientras se continúe apostando por la máxima producción y el mayor rendimiento, en vez de apostar por la salud de los niños, la conservación, la diversidad y la familia, todo estará perdido».

Fuente: Aleida Rueda/SciDev.Net

Clínicas Jurídicas Ambientales: el derecho como herramienta para la justicia ecológica en territorios en crisis

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En medio de la crisis climática y la desigualdad territorial que atraviesa América Latina, emerge un modelo educativo que redefine el rol del derecho: las Clínicas Jurídicas Ambientales. Estas iniciativas plantean una pregunta urgente: ¿puede el derecho ser una herramienta efectiva para defender la vida y enfrentar el colapso ecológico?

La respuesta se construye desde el territorio. Las clínicas jurídicas ambientales no enseñan derecho desde la abstracción, sino desde la acción situada, junto a comunidades afectadas por el extractivismo, el desplazamiento forzado o la contaminación de ecosistemas. Son espacios donde se forma una nueva generación de profesionales con ética pública, vocación transformadora y compromiso con la sostenibilidad y los derechos humanos.

Casos emblemáticos que vinculan derecho y biodiversidad

El impacto de estas clínicas trasciende lo académico. En La Libertad, Perú, una filtración de agua generó un humedal artificial en un terreno privado. Aunque sin reconocimiento legal, el ecosistema atrajo especies migratorias y vulnerables.

Ante un proyecto inmobiliario que amenazaba con eliminarlo, la Clínica Jurídica Ambiental de la PUCP elaboró un informe clave que permitió a la Fiscalía Ambiental detener las obras y defender el principio de no regresión, vinculando el derecho a la protección de la biodiversidad en propiedad privada.

En Loreto, también en Perú, estudiantes de la PUCP y la Universidad McGill (Canadá) redactaron un amicus curiae en un caso pionero sobre cambio climático y niñez indígena, evidenciando cómo la crisis climática vulnera derechos ecológicos fundamentales como la salud y el ambiente sano. El caso marcó un hito en la justicia intergeneracional y el reconocimiento de los impactos diferenciados del cambio climático sobre la infancia.

En 2023, la red de clínicas presentó un informe ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el marco de la Opinión Consultiva sobre emergencia climática.

El documento fue citado en la decisión final, incluyendo el testimonio de estudiantes de la Clínica Jurídica Ambiental Berta Cáceres (México) sobre los efectos del colapso ecológico en la salud mental. Una señal clara de que el derecho también se escribe desde la vivencia, la angustia y la esperanza.

derecho ecológico
Las Clínicas Jurídicas Ambientales reinventan el derecho ecológico desde el territorio para enfrentar la crisis climática

Aprender haciendo: una pedagogía para el siglo XXI

¿Qué distingue a estas clínicas? Su apuesta por el aprendizaje experiencial. Los estudiantes elaboran informes legales, apoyan litigios estratégicos, redactan amicus curiae, asesoran a comunidades y participan en procesos normativos. Todo ello desde una triple perspectiva:

  • Formación de juristas con enfoque de justicia climática y derechos humanos
  • Reducción de barreras de acceso a la justicia ambiental, visibilizando conflictos y traduciendo la ley en acción
  • Construcción de alianzas estratégicas con fiscales, jueces, comunidades, gobiernos y organizaciones del Sur y del Norte global

Porque los problemas ambientales no reconocen fronteras, y las soluciones tampoco.

Una red latinoamericana con proyección global

Estas experiencias conforman hoy una red regional que integra más de 20 universidades de América Latina y el Caribe, articuladas en la Alianza de Clínicas Jurídicas Ambientales, nacida en 2019. La red comparte metodologías, coordina casos y construye conocimiento situado.

Desde 2022, colabora con EPIC-N (Educational Partnerships for Innovation in Communities), una red global que promueve la colaboración estructurada entre universidades y comunidades. Ambas metodologías comparten valores como el aprendizaje activo, la planificación participativa y el compromiso con la transformación social.

Esta sinergia proyecta el modelo latinoamericano hacia una red global de justicia climática viva, capaz de tender puentes entre lo local y lo global.

Ciudadanía jurídica para un futuro sostenible

Frente al modelo tradicional del abogado técnico y distante, estas clínicas proponen una forma de ejercer la profesión desde la escucha activa, el respeto al conocimiento local y el compromiso con los más vulnerables. No se trata solo de formar abogados, sino de construir una ciudadanía jurídica capaz de usar el derecho ecológico como herramienta de cambio.

Cada clínica que se crea, cada alianza que se fortalece, cada estudiante que se forma desde esta metodología, nos acerca a un futuro más justo, participativo y sostenible. Porque el derecho, cuando se practica con sentido, puede ser una de las herramientas más poderosas para transformar el mundo.

De Andrea Domínguez Noriega/Latinoamérica21

Convocan a proponer soluciones innovadoras para acelerar la circularidad de los plásticos en América Latina

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La organización WRAP (Waste and Resources Action Programme), junto a la Red Global de Pactos de los Plásticos, abrió una convocatoria regional para identificar 10 soluciones innovadoras que impulsen la circularidad de los plásticos en América Latina, con especial atención en envases y empaques flexibles, considerados de alto riesgo de filtración al océano.

El programa se enfoca en México, Colombia y Chile, países que forman parte activa de esta iniciativa, y busca prevenir la contaminación plástica en la naturaleza mediante proyectos escalables y colaborativos.

Un fondo de innovación para la circularidad de los plásticos con impacto regional

En marzo de este año, Alejandra Kopaitic, directora del Pacto Chileno de los Plásticos (PCP) de Fundación Chile, anunció la obtención de un fondo de innovación de WRAP, junto a los Pactos de México y Colombia. Este logro dio origen al actual llamado, que busca acelerar soluciones concretas para enfrentar el desafío de los plásticos flexibles, también conocidos como “ocean-bound plastic”.

La idea del fondo es unir esfuerzos entre países para impulsar proyectos con impacto real y escalable en toda la región”, explicó Kopaitic, destacando el carácter transfronterizo de la problemática.

Innovación abierta como motor de cambio

Según Kopaitic, la innovación abierta es un habilitador clave para los objetivos del Pacto, ya que conecta a los socios con nuevas soluciones, acelera la adopción de cambios y evita que cada actor enfrente el problema de forma aislada.

Además, permite que emprendedores, universidades y startups se sumen al ecosistema, aportando ideas frescas y disruptivas que complementan la experiencia de las grandes compañías.

No solo se generan aprendizajes colectivos y soluciones más escalables, sino que también se fortalece el sentido de comunidad y propósito compartido”, agregó, subrayando la vigencia de estos objetivos tras el fracaso de las negociaciones para un tratado global sobre contaminación plástica.

circularidad de los plásticos
La circularidad de los plásticos es esencial para evitar la contaminación ambiental

Tres desafíos críticos para abordar la contaminación plástica

Las soluciones deben estar orientadas a prevenir la contaminación por plásticos en Chile, Colombia y/o México, abordando al menos uno de estos desafíos prioritarios:

  1. Reducir el uso de plásticos flexibles problemáticos y/o con alto riesgo de fuga al ambiente (sachets, envoltorios, etiquetas, etc.)
  2. Habilitar el reciclaje de plásticos flexibles mediante diseño y tecnologías intermedias
  3. Desarrollar mercados finales para el material reciclado

Requisitos, beneficios y cronograma de la convocatoria

La convocatoria está abierta a organizaciones de cualquier tamaño y país, siempre que sean entidades legales y tengan capacidad de operar en al menos uno de los países objetivo, o contar con medios para implementar su solución en esos mercados.

Las 10 iniciativas seleccionadas accederán a un programa de fortalecimiento de capacidades, que incluye:

  • Conexión con los Pactos de los Plásticos de Chile, Colombia y México
  • Acceso a expertos de la red global, presente en 13 países
  • Talleres especializados sobre normativas, circularidad, cambio de comportamiento, levantamiento de capital y tendencias
  • Redes de usuarios comerciales, aliados estratégicos e inversionistas
  • Pilotos personalizados y reuniones 1 a 1 con empresas y expertos
  • Difusión en medios, redes y eventos clave, con apoyo de WRAP y la Red Global

Fechas clave para participar

Postulaciones abiertas hasta el 22 de septiembre de 2025:

  • Consultas sobre el proceso: hasta el 12 de septiembre
  • Cierre de postulaciones: 22 de septiembre
  • Evaluación por panel de expertos: hasta el 23 de diciembre
  • Anuncio de ganadores: enero de 2026
  • Inicio del programa de fortalecimiento: febrero de 2026

Más información y postulaciones en Programa de innovación para la circularidad de los plásticos en América Latina 2025 | WRAP – The Waste and Resources Action Programme

Abejas en riesgo: cómo los cambios de comportamiento de estos insectos amenazan la producción de alimentos en EE. UU

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En los últimos años, las abejas encendieron las alarmas de la comunidad científica. Los repentinos cambios en su comportamiento no solo comprometen la estabilidad de las colonias, sino que también impactan directamente en la producción agrícola.

En países como Estados Unidos, las abejas melíferas cumplen un rol clave en la polinización de cultivos de frutas como cerezas, arándanos y manzanas. También son indispensables en la producción de almendras, un sector que depende casi por completo de su labor.

La amenaza es clara: si las colonias continúan en declive, se generará escasez de estos alimentos y un aumento en los precios de los supermercados. Esto no solo afectará a los agricultores, sino también a los consumidores y a la seguridad alimentaria global.

La preocupación se profundiza porque a las dificultades naturales se suma la presencia de depredadores invasores, como el avispón asiático gigante, que presiona aún más a las poblaciones de abejas en Norteamérica y Europa.

Abejas en peligro: las amenazas latentes.
Científicos estudian el cambio de comportamiento de las abejas.

Cambios en el comportamiento de las abejas

Uno de los factores que más altera a las abejas melíferas es el sobrecalentamiento. Cuando su temperatura corporal interna supera los 15 grados Fahrenheit de lo tolerable, deben batir sus alas con más fuerza y refugiarse en lugares sombreados para enfriarse.

Este esfuerzo extra tiene consecuencias. El tiempo invertido en regular su temperatura les resta energía para polinizar y reduce sus oportunidades de apareamiento. Con menos flores visitadas y menos reproducción, las colonias pierden fuerza.

A estas condiciones se suman otros problemas: la pérdida de hábitat, el uso intensivo de pesticidas y la propagación de enfermedades. Todos estos factores hacen que las abejas sean menos resistentes al calor y más vulnerables a cambios ambientales bruscos.

La disminución de estas poblaciones no es un dato menor. Los apicultores reportan la pérdida de hasta un tercio de las colonias, mientras que a nivel mundial se estima que las abejas participan en el 35% de la producción agrícola.

Apicultores en alerta en Lago Puelo: murieron 20 colmenas.
El trabajo de las abejas y las amenazas a la supervivencia.

Los comportamientos normales de las abejas

Para comprender la magnitud de los cambios actuales, es necesario recordar cuáles son los comportamientos normales de las abejas en condiciones saludables.

En primer lugar, las abejas melíferas suelen organizarse de manera eficiente en la colmena. Cada grupo cumple un rol: las obreras recolectan néctar y polen, las nodrizas cuidan a las larvas y la reina asegura la reproducción. Este equilibrio garantiza el funcionamiento de la colonia.

Otro comportamiento típico es la polinización. Las abejas visitan miles de flores al día, transportando polen entre ellas y permitiendo la producción de frutos y semillas. Esta actividad es continua durante la temporada de floración y se interrumpe solo en condiciones extremas.

Además, las abejas mantienen una sofisticada comunicación mediante danzas. A través de movimientos específicos, una abeja indica a las demás la ubicación de flores o fuentes de agua. Esta coordinación asegura que la colonia aproveche al máximo los recursos disponibles.

Cuando estos comportamientos se ven alterados —ya sea porque se reduce la actividad de polinización, porque disminuye la reproducción o porque las abejas no logran mantener su organización— la salud de toda la colonia se resiente, poniendo en riesgo a la agricultura y a los ecosistemas.